Comunidades

 Semanario de la UAM

16 de febrero de 2004

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Arrojará la Convención Nacional Hacendaria pobres resultados, augura experto


LA META DE concluir un diagnóstico de la situación actual de las haciendas públicas federal, estatales y municipales que siente las bases de una política de Estado con una visión integral y de largo plazo en asuntos de ingreso, gasto y deuda pública, como plantea la Convención Nacional Hacendaria inaugurada este mes, podría quedar en sólo buenos deseos, alertó el maestro Fernando Chávez Gutiérrez.

El investigador del Departamento de Economía de la UAM recomienda guardar un optimismo mesurado frente a los resultados que pueda arrojar la cuarta edición de la importante cita, en particular sobre el objetivo de definir las responsabilidades de gasto que corresponda a cada orden de gobierno, de acuerdo con las necesidades de los ciudadanos.

Una política hacendaría de Estado trasciende los límites del tema tributario e incide en todos los ámbitos de la política de desarrollo. Por lo tanto, debe responder a los propósitos superiores del desarrollo nacional y no sólo a objetivos parciales y temporales de política económica o financiera.

La Constitución mexicana, en los artículos 25 y 26, establece los principios de la política de desarrollo nacional y del sistema de planeación, que definen el marco general de la política económica y, por consiguiente, de la hacendaria.

“No hay que esperar mucho de esta convención”, pues lo máximo que podrá proponer es un proyecto de ley de coordinación fiscal ante la cual nadie estará obligado y, por lo tanto, quedará apenas como una iniciativa susceptible de ser retomada por el Congreso o el Ejecutivo, “pero hasta ahí”, advirtió el especialista.

Síntoma de salud
Sin embargo, dijo, resulta saludable para México que los representantes de los tres niveles de gobierno discutan los asuntos centrales de la recaudación fiscal con la pretensión de fijar las bases de un nuevo pacto fiscal federal.


El especialista en Macroeconomía, en las áreas fiscal y monetaria, destacó que la Convención representa una importante oportunidad para comenzar a discutir el federalismo fiscal en el país y recordó que la tercera reunión del tipo tuvo lugar en 1947.

Desde el día cinco de febrero y hasta el 31 de julio de este año, gobernadores, presidentes municipales y el propio Ejecutivo federal debatirán en torno a cuál puede ser el proceso para la recaudación y el gasto, con la esperanza de alcanzar consensos para construir un nuevo modelo hacendario. Pero la búsqueda de soluciones a males que han aquejado al país durante décadas no estará libre de disputas y tropiezos.

El académico de la Unidad Azcapotzalco destacó que la Convención tiene como rasgo destacado haber sido convocada por la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que demanda el establecimiento de nuevas reglas del juego en materia fiscal, a diferencia de las celebradas en 1925, 1933 y 1947, organizadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y en las que la opinión del Presidente era decisiva.

El gobierno al banquillo

Las nuevas circunstancias políticas y económicas del país permitieron a los gobernadores no llegar a Juriquilla, Querétaro, sede del encuentro, a pedir favores o solicitar concesiones, sino a exigir un nuevo pacto fiscal federal. En ese sentido, el gobierno representado por la SHCP, participa “pero desde el banquillo de los acusados”.

Para la Conago, dicha dependencia oficial incumple los acuerdos con estados y municipios, carente de transparencia en sus acciones y el federalismo a que está obligada es más bien “un centralismo de hierro”.

Ahora el Ejecutivo tiene un peso menor en relación con las decisiones sobre cómo repartir los fondos federales entre estados y municipios.
En esta Convención, agregó el maestro Chávez Gutiérrez, las autoridades federales cumplirán su papel de defender la estructura fiscal actual y ceder sólo en algunas cosas. “Obviamente habrá negociación sobre participaciones, aportaciones, rendición de cuentas o montos de lo que se puede repartir. Se trata de una discusión interesante, pero compleja porque refleja nuevas realidades políticas”, consideró.

¿IVA otra vez?
Calificó de error creer que la reunión de Querétaro sería escenario del tercer “round” de la reforma fiscal foxista, “pues lo que no se sacó en el Congreso en 2001 y 2003” tampoco se va a conseguir en esta Convención.

Es probable que se aborde el tema del IVA a medicinas y alimentos, pero “me parece ingenuo” pretender resolver en esta oportunidad lo que no se logró en el Congreso.


Los afanes de descentralización fiscal por parte de los gobernadores pueden llegar a ser leyes y reglamentos sólo en la medida en que el Poder Legislativo asuma las resoluciones que resulten.

En caso contrario, éstas tendrán la misma suerte que los Acuerdos de San Andrés acordados entre el gobierno federal y el movimiento zapatista de Chiapas en 1996 y de los cuales al final quedó un documento ajeno a lo que pedían los indígenas del sureste mexicano.

Al margen de que los resolutivos de la Convención se conviertan en leyes, reglamentos o nuevas disposiciones jurídicas, la relevancia de la cita radica en que están siendo ventilados nuevos problemas con miras a adecuar las instituciones del federalismo fiscal mexicano al contexto político y económico vigente.

Las conclusiones de la Convención tendrán enorme influencia en las elecciones estatales de este año, en la vida partidaria de los gobernadores, en el Congreso, en la legislación de una nueva Ley de Coordinación Fiscal, en la refundación del pacto federal y en las plataformas electorales con las que contenderán los partidos políticos por la presidencia de México, en 2006. / Teresa Cedillo Nolasco

Metodología y temas


La Convención Nacional Hacendaria, congregó a representantes de los tres sectores del gobierno —federal, estatal y municipal— para impulsar una reforma fiscal que garantice la distribución equitativa de los recursos a los estados, que reclaman mayores potestades para recaudar impuestos.
Las propuestas —sobre las responsabilidades de gasto y las potestades de ingreso y deuda que corresponden a cada orden de gobierno— que alcancen consenso serán enviadas al Consejo Directivo, de donde surgirán las iniciativas de reformas a la Constitución y a diversas leyes. Los legisladores asisten a la Convención como observadores.
Los estudios en los cuales se fundamentarán las propuestas y su presentación, se apoyarán en la información derivada de los trabajos realizados previamente y se sujetarán a la metodología que apruebe el Consejo Directivo sobre la base de una fórmula que asegure el cumplimiento de los objetivos.
Aun cuando las entidades federativas y municipios reciben más de 50 por ciento de los recursos del presupuesto federal, no existe claridad en las reglas para una efectiva federalización hacendaria.
Esta situación movió a la Conago a impulsar la consolidación de un sistema federalizado del gasto público, mediante la revisión del fundamento constitucional de la coordinación hacendaria, la delimitación de las responsabilidades de servicios que deben atenderse con recursos públicos y el fortalecimiento de las capacidades de gasto, a partir del incremento en la eficiencia de las capacidades tributarias locales, así como a través de una mayor racionalidad, responsabilidad y transparencia en su ejercicio y rendición de cuentas.
Temas de la Convención:
I. Gasto Público
Redefinición y reasignación de competencias, atribuciones y responsabilidades entre los órdenes de gobierno.
Presupuesto.
II. Ingresos
Redistribución de potestades tributarias conforme al nuevo federalismo.
Fortalecimiento de las finanzas públicas federal, estatales y municipales.
Simplificación de la legislación fiscal
III. Deuda Pública
Financiamiento
Banca de Desarrollo
Sistema Pensionario
IV. Patrimonio Público
V. Modernización y Simplificación de la Administración Hacendaria
VI. Colaboración y Coordinación Intergubernamentales
VII. Transparencia, Fiscalización y Rendición de Cuentas

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