Perspectiva

 Semanario de la UAM

16 de febrero de 2004


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Forjar una cultura de la legalidad,
primer paso contra la inseguridad

 

LAS ESTRATEGIAS UTILIZADAS en México para afrontar el problema de la inseguridad pública ponen el énfasis en los aspectos técnicos con los cuales se busca modernizar a los cuerpos policíacos y actualizar el marco jurídico, pero soslayan un asunto sustantivo: la formación de una cultura de la legalidad.

Carlos Garza Falla, coordinador académico de Estudios de Opinión y Participación Social A. C. (EOPSAC) y miembro del Consejo de Desarrollo Social de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal, resumió así las características principales del sistema empleado por las autoridades para abatir la delincuencia en el país.

Sociedad de la desconfianza
Al participar en la mesa redonda “Sociedad civil, inseguridad y cultura de la legalidad”, organizada en esta Casa de estudios, destacó que la interacción entre autoridades, policías y ciudadanos para combatir la inseguridad está atrofiada, corrompida y es perversa en algunos sentidos debido a que provoca la existencia y consolidación de una sociedad de la desconfianza, antítesis misma de la idea de sociedad.

La asociación EOPSAC trabaja para construir un modelo denominado comunidad segura, caracterizado por una percepción integral del problema, es decir, que cualquier programa contra la inseguridad pública debe incluir a autoridades, policías y ciudadanos.

El modelo comunidad también debe coadyuvar a la transformación de estos tres actores fundamentales, en virtud de que pretende destacar el significado de la relación entre autoridades, agentes y comunidad para impulsar procesos sociales que acoten la inseguridad a márgenes en los que pueda ser manejada por la sociedad y sus instituciones.

Garza Falla citó los datos de un estudio reciente para medir la percepción ciudadana de la legalidad y según los cuales 32.3 por ciento de los mexicanos considera que en el país la ley sirve para enriquecer a los ricos y los políticos, mientras 29.2 por ciento estima que beneficia a las autoridades; otro 21 por ciento opina que el marco jurídico nacional no sirve para nada. Sólo 10.5 por ciento señaló que las leyes ayudan a la mejor convivencia de los ciudadanos y 6.8 opinó que benefician a la sociedad.



Los ciudadanos dicen
Un 80.8 por ciento de los entrevistados identifica a las autoridades y los políticos como el principal obstáculo para que México sea un país donde las leyes se cumplan, contra 10.7 por ciento que adjudica ese papel a la propia sociedad.

Para 65.8 por ciento de los consultados, si el gobierno es incapaz de hacer cumplir las leyes los ciudadanos tienen derecho a hacerse justicia por propia mano. Sólo 14 por ciento de los mexicanos considera que la gente respeta la ley.

Legalidad marginal
El también coordinador de prensa y difusión de la Academia Mexicana de Ciencias mencionó que mientras esta percepción no cambie —lo cual implica que los individuos tengan nueva información y experiencias— la legalidad seguirá siendo completamente marginal.

El maestro Juan Carlos Hernández Esquivel, subdirector de Desarrollo Regional Sustentable, de la Dirección General de Planeación en Población y Desarrollo del Consejo Nacional de Población, expuso los resultados de un estudio efectuado en 2002 en las colonias de la Ciudad de México con mayores índices de delitos.

La investigación, realizada por el Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales del Instituto Politécnico Nacional, reveló que 80 por ciento de los habitantes de colonias como Del Valle y Portales, entre otras, no conocía a sus representantes vecinales y 60 por ciento ignoraba las funciones y atribuciones del comité vecinal.

El resultado de ese estudio evidenció que la población no identifica a las instancias interlocutoras entre autoridad y vecinos en cuestiones específicas de seguridad pública, aunque sí nota mejoras en su colonia en cuanto a la seguridad.

Los comités vecinales ayudan a la organización de redes, impulsan los valores ciudadanos, la capacitación vecinal, la promoción de la denuncia y el acercamiento con las autoridades policíacas, pero aún falta intensificar la difusión de sus funciones, destacó Hernández Esquivel.

La mesa redonda “Sociedad civil, inseguridad y cultura de la legalidad” fue organizada por la UAM como parte del “Foro universitario: Hacia una nueva cultura de la legalidad”, en el que participaron estudiantes, académicos, líderes sociales y comunicadores de diversas instituciones de enseñanza superior. /Rosario Valdez Camargo.


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