Comunidades

Semanario de la UAM

13 de octubre de 2003

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Dejará de recibir el D.F. 40% de agua por la tala inmoderada del oyamel

LA TALA INMODERADA del árbol de oyamel provocará que la Ciudad de México y la zona metropolitana reciban en los próximos diez años 40 por ciento menos del caudal de agua que le llega actualmente, por el desequilibrio ecológico que se está generando con esas prácticas, indicó la doctora Elia Chiki Miyosako, profesora-investigadora del Departamento de Derecho de nuestra Casa de estudios.

Advirtió que la tala inmoderada de esta especie —localizada en la zona de reserva ecológica de Michoacán y el Estado de México— se incrementó 75 por ciento en la última década, a pesar de ser considerada patrimonio de la humanidad. Sostuvo que esta situación pone en riesgo el ecosistema y el abastecimiento de agua, ya que el río Lerma, proveedor de más de 40 por ciento del agua a estas regiones, se nutre de las precipitaciones pluviales que son absorbidas y depositadas en los mantos acuíferos por esos árboles.



En el marco del simposio Pueblos indios, multiculturalismo y desarrollo regional, realizado en nuestra Universidad, la profesora-investigadora resaltó que es urgente considerar como delito federal y ecológico la tala del oyamel y que de aplicarse la ley se podría recuperar 80 por ciento de los bosques, en un plazo de más de 30 años.

Actualmente, dijo, no existen políticas que consideren a este árbol como trascendental para la ecología y la vida. Y pese a las modificaciones que se han hecho a la ley en materia ecológica, aún no se cuenta con especificaciones que detengan y castiguen los delitos que se comenten contra el medio ambiente.

Posible exterminio
Elia Chiki reveló que más de 40 por ciento del santuario de la mariposa Monarca, localizado en el estado de Michoacán, se encuentra destruido por la tala inmoderada e ilegal del oyamel, árbol ancestral, donde la mariposa hiberna y se reproduce.

Recordó que en el viaje que el lepidóptero emprende del norte del continente a nuestro país, más de 30 por ciento perece por cuestiones naturales; sin embargo, subrayó, otro 45 por ciento muere durante su estancia en la reserva por culpa del hombre.

El impacto que esto representa, explicó la investigadora, no sólo repercute en el posible exterminio de la mariposa Monarca, sino también en la de 445 mamíferos y 25 mil tipos diferentes de mariposas que habitan el lugar.

El problema radica, apuntó la experta en Derecho Ambiental, en que los habitantes de la región no han encontrado otra forma de sustento, ya que el ecoturismo y la investigación no representa ni la mitad del ingreso que deja la venta de la madera.

Por ello urgió a crear una política sustentable, donde se financie la producción agrícola fuera de las reservas ecológicas, y se genere la infraestructura necesaria para el turismo; empero, acotó, es fundamental la recuperación de más de 70 por ciento de las tierras que pertenecen a ejidatarios y a hacendados, para ser preservadas por organismos alternos al gobierno./ Alejandra Pérez Amado

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