| Comunidades | Semanario de la UAM |
| 2 de febrero de 2004 |
< página anterior- Índice-Siguiente página >
|
De
la explosión globalifóbica
Las
cifras pueden ilustrar cómo se genera la riqueza a partir de
la expansión de la pobreza, pero también explican cómo
brotó el creciente fenómeno de inconformidad y protesta
mundial en contra de la globalización de la economía. En entrevista, la profesora Stolowicz precisó que un análisis de la explosión de inconformidad, también global, debe incluir los problemas económicos que asolan a la mayoría de los países y las formas de resistencia de las sociedades contra las implacables reglas del mercado. Aquella
ingenuidad De las iniciales manifestaciones dispersas y sin clara línea ideológica, se pasó a la conformación de un movimiento heterogéneo que ha convocado a los sectores que se sienten agredidos con el modelo económico mundial en vigor: sindicalistas, ambientalistas, campesinos, indígenas y estudiantes. Para entender de manera integral cómo funciona el movimiento altermundista, agregó la investigadora, debe comenzarse por revisar el proceso de expansión capitalista. Al respecto explicó que en los años setenta se impuso el neoliberalismo como cambio de modelo de desarrollo y acumulación capitalista a nivel internacional, y en América Latina la liberalización económica tuvo el rasgo distintivo de haberse implantado a partir de la represión de grupos opositores, así como de la destrucción de sindicatos, organizaciones sociales y partidos de izquierda. Tras
el repliegue Las
protestas callejeras más radicales tuvieron lugar en esa época
en América Latina. Por lo tanto, no fue casual que en enero de
2001 se realizara el Primer Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil,
ejemplo de un naciente movimiento social y popular muy organizado, que
dejaba atrás las primeras y dispersas acciones de grupos y de
redes. El amplio poder de convocatoria de los altermundistas se explica en las desigualdades que dividen al mundo: en 2001, por cada dólar que entró a América Latina como asistencia a los pobres, salieron seis. El problema no es sólo de falta de cooperación, sino de dependencia, recalcó Stolowicz. También aclaró que los altermundistas no son sólo quienes toman las calles para protestar en las sedes de las cumbres mundiales, sino toda la gente que asume una participación social. En el caso de México, recordó, la mayor expresión de movilización altermundista la constituyen los zapatistas, organizadores del primer encuentro internacional contra la globalización, en 1996. / Alejandra Villagómez Vallejo |