Comunidades

 Semanario de la UAM

1 de diciembre de 2003

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Necesario duplicar el área verde
disponible por habitante

LA CIUDAD DE MÉXICO necesita duplicar el área verde disponible por habitante para alcanzar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, por lo que se requieren campañas mucho más ambiciosas y decididas por parte de las autoridades “en donde la contención de la mancha urbana sea un compromiso real y no sólo un discurso”, afirmó la doctora Haydea Izazola, profesora-investigadora del Departamento de Métodos y Sistemas de nuestra Universidad.

Al participar en la presentación de la Guía de Árboles y Arbustos de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, editado conjuntamente por esta Casa de estudios, la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal, y la Red de Museos y Centros de Educación Ambiental para la Zona Metropolitana del Valle de México A.C. (Remuceac), destacó que el “Programa de Reforestación Urbana 2003” (con el cual se pretende reforestar 908 mil 262 metros cuadrados con unas 558 mil 530 plantas), solamente presenta metas por delegación, donde se indican los sitios por reforestar, el número de árboles, las fechas y el personal responsable; sin embargo, “resalta la falta de información sobre las especies idóneas”.

Agregó que la escasez de espacios verdes se refleja en el actual índice de ocho metros de área verde por habitante del Distrito Federal, muy por debajo de los 16 que recomienda la Organización Mundial de la Salud.


Reforestación no planificada
La maestra Eréndira Cohen Fernández, coordinadora general del proyecto de Remuceac, indicó que el manejo del arbolado en la Ciudad de México no ha sido integral, ni planificado, y las campañas de reforestación, que en diferentes periodos se han impulsado desde el gobierno, se han llevado a cabo sin considerar el trabajo de investigación sobre qué especies son las más apropiadas y su impacto en el medio donde crecerán.

Cohen Fernández destacó que de los más de 128 mil kilómetros cuadrados de áreas verdes, 55.9 por ciento está arbolado, pero la mayor parte de éstas se encuentran en barrancas y suelos de conservación, los cuales están en peligro constante por las invasiones, desarrollos urbanos (que privilegian estacionamientos en detrimento de los jardines) y la tala clandestina.

La doctora Izazola comentó que ese indicador constata “las grandes desigualdades que, incluso en esta materia, vivimos en la ciudad”, ya que mientras hay delegaciones que cuentan con hasta 18 metros cuadrados por habitante, hay otras que no alcanzan 0.8 metros.

Participación comunitaria
La maestra Cohen Fernández reconoció que los gobiernos municipales y estatales de la zona metropolitana del Valle de México se han preocupado por la producción de especies ecológicamente apropiadas para la región y se ha intentado fomentar la participación de las comunidades en la plantación y el cuidado de los árboles, especialmente en las áreas de conservación ecológica. Aun así, persisten los problemas de podas mal realizadas, mala ubicación y deficiente plantación, por lo que el impacto real de estos esfuerzos “está por verse”.

El ingeniero agrónomo Luis Rodríguez Sánchez, investigador del Departamento de Producción Agrícola y Animal, recomendó para las campañas de reforestación, utilizar especies originarias del lugar, como diferentes tipos de pino, ahuejotes, ahuehuetes, sauces, liquidámbar, encinos y árboles frutales para no tener problemas de enfermedades o plagas.

Comentó que en la problemática forestal del Distrito Federal destaca la introducción de especies no nativas de la región como es el caso de los eucaliptos y casuarina, ambas de origen australiano. / Teresa Cedillo Nolasco


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