Necesario
duplicar el área verde
disponible por habitante
LA CIUDAD DE MÉXICO necesita duplicar el área
verde disponible por habitante para alcanzar las recomendaciones de
la Organización Mundial de la Salud, por lo que se requieren
campañas mucho más ambiciosas y decididas por parte de
las autoridades “en donde la contención de la mancha urbana
sea un compromiso real y no sólo un discurso”, afirmó
la doctora Haydea Izazola, profesora-investigadora del Departamento
de Métodos y Sistemas de nuestra Universidad.
Al participar en la presentación de la Guía de Árboles
y Arbustos de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, editado
conjuntamente por esta Casa de estudios, la Secretaría del Medio
Ambiente del Distrito Federal, y la Red de Museos y Centros de Educación
Ambiental para la Zona Metropolitana del Valle de México A.C.
(Remuceac), destacó que el “Programa de Reforestación
Urbana 2003” (con el cual se pretende reforestar 908 mil 262 metros
cuadrados con unas 558 mil 530 plantas), solamente presenta metas por
delegación, donde se indican los sitios por reforestar, el número
de árboles, las fechas y el personal responsable; sin embargo,
“resalta la falta de información sobre las especies idóneas”.
Agregó que la escasez de espacios verdes se refleja en el actual
índice de ocho metros de área verde por habitante del
Distrito Federal, muy por debajo de los 16 que recomienda la Organización
Mundial de la Salud.
Reforestación no planificada
La maestra Eréndira Cohen Fernández, coordinadora general
del proyecto de Remuceac, indicó que el manejo del arbolado en
la Ciudad de México no ha sido integral, ni planificado, y las
campañas de reforestación, que en diferentes periodos
se han impulsado desde el gobierno, se han llevado a cabo sin considerar
el trabajo de investigación sobre qué especies son las
más apropiadas y su impacto en el medio donde crecerán.
Cohen Fernández destacó que de los más de 128 mil
kilómetros cuadrados de áreas verdes, 55.9 por ciento
está arbolado, pero la mayor parte de éstas se encuentran
en barrancas y suelos de conservación, los cuales están
en peligro constante por las invasiones, desarrollos urbanos (que privilegian
estacionamientos en detrimento de los jardines) y la tala clandestina.
La doctora Izazola comentó que ese indicador constata “las
grandes desigualdades que, incluso en esta materia, vivimos en la ciudad”,
ya que mientras hay delegaciones que cuentan con hasta 18 metros cuadrados
por habitante, hay otras que no alcanzan 0.8 metros.
Participación comunitaria
La maestra Cohen Fernández reconoció que los gobiernos
municipales y estatales de la zona metropolitana del Valle de México
se han preocupado por la producción de especies ecológicamente
apropiadas para la región y se ha intentado fomentar la participación
de las comunidades en la plantación y el cuidado de los árboles,
especialmente en las áreas de conservación ecológica.
Aun así, persisten los problemas de podas mal realizadas, mala
ubicación y deficiente plantación, por lo que el impacto
real de estos esfuerzos “está por verse”.
El ingeniero agrónomo Luis Rodríguez Sánchez, investigador
del Departamento de Producción Agrícola y Animal, recomendó
para las campañas de reforestación, utilizar especies
originarias del lugar, como diferentes tipos de pino, ahuejotes, ahuehuetes,
sauces, liquidámbar, encinos y árboles frutales para no
tener problemas de enfermedades o plagas.
Comentó que en la problemática forestal del Distrito Federal
destaca la introducción de especies no nativas de la región
como es el caso de los eucaliptos y casuarina, ambas de origen australiano.
/ Teresa Cedillo Nolasco
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