Comunidades

 Semanario de la UAM

17 de noviembre de 2003

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Necesario ampliar relaciones
comerciales con Asia

ES VITAL PARA el aparato productivo nacional que México amplíe sus relaciones comerciales con el continente asiático, relativamente abandonadas no obstante las diversas áreas de oportunidad que existen con aquellas naciones.

Esto quedó de manifiesto durante el “Primer Encuentro Metropolitano de Estudios sobre el Pacífico”, organizado por las tres unidades académicas de nuestra Casa de estudios, y en el que se analizaron las economías de esa región para ubicar ventajas y desventajas de los intercambios comerciales.

El doctor Héctor Cuadra, investigador de la Universidad Iberoamericana, señaló que, ante la docena de acuerdos comerciales que México ha firmado, los resultados han sido pocos, pues aunque existe el compromiso de ampliar las relaciones comerciales con el mundo, en realidad todas las energías están enfocadas al TLCAN.



En el encuentro, realizado el 27 y 28 de octubre, Héctor Cuadra, maestro en Derecho Comparado por la Universidad de Nueva York y doctor en Ciencia Política por la Universidad de París, manifestó que, a diferencia de los acuerdos que dieron sustento a la Comunidad Económica Europea, en el caso del Mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) no existe una tendencia hacia un esquema de economía de equilibrio que ayude al desarrollo homogéneo de la zona.

Inversión extranjera directa
Al formular un análisis de nuestras diferencias con China, el doctor Carlos Gómez Chiñas, profesor-investigador del Departamento de Economía, apuntó que la inversión extranjera directa ha sido el principal detonante del proceso de apertura económica de aquel país, lo que le ha permitido mantener en 9.5 por ciento anual el promedio de su Producto Interno Bruto (PIB) y aumentar cinco veces el ingreso per cápita desde 1978.

Explicó que en 1989, las filiales de empresas trasnacionales en China contribuían con menos de nueve por ciento de sus exportaciones, en tanto que en 2001 esta participación llegó a 48 por ciento, y más de 90 por ciento fueron bienes manufacturados, siendo la rama electrónica la industria más receptora de dicha inversión.

Mercado desaprovechado
El doctor Juan José Santibáñez, del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa, habló en este encuentro de posibles rubros para comercializar con los países asiáticos. Aseguró que éstos requieren de productos alimenticios, ya que la producción de hortalizas, ganadería y cereales es muy baja.

En el caso de Japón, cada miembro de una familia consume alrededor de 40 especies distintas de alimentos al día, pese a que su dieta primaria se compone de arroz y trigo, por lo que se ve obligado a conseguir los 38 productos restantes, los cuales, en su mayoría, no son producidos en la isla.
Mirar al mercado interno

La maestra María Antonia Correa Serrano, candidata a doctora en Relaciones Internacionales, advirtió que no debemos adoptar ejemplos negativos, ya que gran parte de la competitividad china, tanto para la inversión como para las exportaciones está basada en salarios bajos.
Propuso, en cambio, mirar hacia el mercado interno y desarrollar políticas que protejan a los sectores y no rompan las cadenas productivas, pues los altos porcentajes de importación de insumos impiden la generación de un mayor PIB, el cual, durante 20 años, ha estado en niveles muy bajos (de alrededor de 2.8 por ciento).
Correa Serrano, profesora-investigadora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco, destacó que China y México han servido como polos de inversión extranjera directa, sobre todo de la estadounidense, pues cuando la economía de este país está en auge la inversión viene a México, pero en momentos de lento crecimiento, como el actual, tiende a ir hacia donde está el auge, en este caso China, porque también tiene cercanía y salarios más bajos como ventaja comparativa.

 


Señaló, además, que se consumen alrededor de tres mil millones de cigarrillos al año, un millón de toneladas de café, tres mil millones de hortalizas frescas al día y más de tres mil en conserva; nueve millones de toneladas de cerdo y nueve millones de toneladas de res al año.

Sus principales proveedores son Nueva Zelanda y el este asiático; sin embargo, la producción no alcanza a favorecer a una población de 116 millones de personas.

El problema, aseguró Santibáñez, es que México está perdiendo estas oportunidades de comercializar sus productos porque no cumple con los índices de sanidad y calidad que Japón exige en los productos que importa.

Crisis asiática
Japón tiene actualmente una tasa de desempleo de 5.5 por ciento, cifra inédita resultado de la crisis económica por la que atraviesa, al grado de representar un riesgo para su seguridad nacional, señaló el maestro en estudios de Asia y África, Daniel Toledo Beltrán profesor-investigador de nuestra Casa de estudios y coordinador de Extensión universitaria de la Unidad Iztapalapa.


Al participar en la mesa “Japón en el Pacífico: retos económicos y políticos”, Toledo Beltrán recordó que la historia económica de Japón ha transitado por tres etapas. La fase de reconstrucción de la posguerra constituyó un proceso de 10 años (1945-1955), donde logró erigirse nuevamente como un sistema económico estable. A mediados de los años setenta sorteó una crisis petrolera que resolvió en cuatro años. Finalmente, en 1976 inició un proceso de crecimiento constante hasta los años noventa.

Actualmente, explicó el ponente, este país vive una crisis considerada como la peor en 50 años, caracterizada por desplomes bursátiles, cierre de bancos y empresas, así como una elevada cartera vencida. Hay un exceso de productividad y a la vez una considerable disminución en el consumo interno por el desplome de los salarios.

A esto se suma la longevidad de la población, fenómeno que por cierto es mundial apuntó Toledo, pues los japoneses tienen un promedio de vida de 80 años en hombres y 84.5 en mujeres, lo cual paradójicamente, representa un problema que incide en el empleo, el sistema de seguridad y las pensiones, las cuales se prolongan por muchos años más de lo previsto.

Efectos de la globalización
Es un hecho que los efectos de la globalización han llevado a Japón a la crisis de un sistema económico que le fue funcional como modelo de desarrollo después de la segunda guerra mundial, pero ahora está agotado. En consecuencia, los problemas no sólo son de índole monetaria o financiera sino de valores, pues la globalización ha provocado en los japoneses una pérdida de confianza en sus instituciones y una falta de certidumbre sobre su futuro inmediato.

Subrayó el historiador que el fenómeno de la economía japonesa no es simple, porque si bien presenta claros rasgos de una crisis, ésta no es comparable con lo que acontece a los países latinoamericanos. Más bien me inclino a pensar —acotó— que se trata de una economía con una taza de recuperación económica lenta, a razón de 1.7 por ciento , pues no obstante la situación por la que atraviesa, Japón sigue siendo el mayor inversionista en la región Asia-Pacífico, pues destina al rubro de Ciencia y Tecnología 3.2 por ciento del PIB, frente a potencias como Estados Unidos que invierte 2.7, Francia 2.1 o Inglaterra que destina 1.9 por ciento.

Quizá sus mayores problemas están en las políticas sociales y educativas que afectan a su población y que representan serios inconvenientes para un desarrollo óptimo en lo social, económico y cultural, de aquí su interés por experimentar otros sistemas de desarrollo. / Teresa Cedillo Nolasco, Alejandra Pérez Amado, Alejandra Villagómez

Consorcio metropolitano

El “Primer Encuentro Metropolitano de Estudios sobre el Pacífico” fue inaugurado por los doctores Ricardo Solís Rosales, secretario general de nuestra Universidad, y Cuauhtémoc Pérez Llanas, secretario de la Unidad Xochimilco, quienes destacaron la iniciativa de los profesores-investigadores de las tres unidades para organizar este espacio de reflexión.
El doctor José Luis León, académico del Área de Política Internacional, explicó que la intención del grupo, compuesto por cerca de 14 investigadores participantes en el Seminario de Estudios sobre el Pacífico es constituirse como programa o cuerpo académico y reunir esfuerzos con otras instituciones como la UNAM y El Colegio de México, para crear un consorcio metropolitano de estudios sobre el Pacífico y “unirnos al río de iniciativas que ya existen en otras entidades del país”.


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