| Necesario
ampliar relaciones
comerciales con Asia
ES VITAL
PARA el aparato productivo nacional que México amplíe
sus relaciones comerciales con el continente asiático, relativamente
abandonadas no obstante las diversas áreas de oportunidad que
existen con aquellas naciones.
Esto quedó de manifiesto durante el “Primer Encuentro Metropolitano
de Estudios sobre el Pacífico”, organizado por las tres
unidades académicas de nuestra Casa de estudios, y en el que
se analizaron las economías de esa región para ubicar
ventajas y desventajas de los intercambios comerciales.
El doctor Héctor Cuadra, investigador de la Universidad Iberoamericana,
señaló que, ante la docena de acuerdos comerciales que
México ha firmado, los resultados han sido pocos, pues aunque
existe el compromiso de ampliar las relaciones comerciales con el mundo,
en realidad todas las energías están enfocadas al TLCAN.
En el encuentro, realizado el 27 y 28 de octubre, Héctor Cuadra,
maestro en Derecho Comparado por la Universidad de Nueva York y doctor
en Ciencia Política por la Universidad de París, manifestó
que, a diferencia de los acuerdos que dieron sustento a la Comunidad
Económica Europea, en el caso del Mecanismo de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC) no existe una tendencia
hacia un esquema de economía de equilibrio que ayude al desarrollo
homogéneo de la zona.
Inversión extranjera directa
Al formular un análisis de nuestras diferencias con China, el
doctor Carlos Gómez Chiñas, profesor-investigador del
Departamento de Economía, apuntó que la inversión
extranjera directa ha sido el principal detonante del proceso de apertura
económica de aquel país, lo que le ha permitido mantener
en 9.5 por ciento anual el promedio de su Producto Interno Bruto (PIB)
y aumentar cinco veces el ingreso per cápita desde 1978.
Explicó que en 1989, las filiales de empresas trasnacionales
en China contribuían con menos de nueve por ciento de sus exportaciones,
en tanto que en 2001 esta participación llegó a 48 por
ciento, y más de 90 por ciento fueron bienes manufacturados,
siendo la rama electrónica la industria más receptora
de dicha inversión.
Mercado desaprovechado
El doctor Juan José Santibáñez, del Departamento
de Sociología de la Unidad Iztapalapa, habló en este encuentro
de posibles rubros para comercializar con los países asiáticos.
Aseguró que éstos requieren de productos alimenticios,
ya que la producción de hortalizas, ganadería y cereales
es muy baja.
En el caso de Japón, cada miembro de una familia consume alrededor
de 40 especies distintas de alimentos al día, pese a que su dieta
primaria se compone de arroz y trigo, por lo que se ve obligado a conseguir
los 38 productos restantes, los cuales, en su mayoría, no son
producidos en la isla.
Mirar
al mercado interno
La maestra María Antonia Correa Serrano, candidata a doctora
en Relaciones Internacionales, advirtió que no debemos adoptar
ejemplos negativos, ya que gran parte de la competitividad china,
tanto para la inversión como para las exportaciones está
basada en salarios bajos.
Propuso, en cambio, mirar hacia el mercado interno y desarrollar
políticas que protejan a los sectores y no rompan las cadenas
productivas, pues los altos porcentajes de importación de
insumos impiden la generación de un mayor PIB, el cual, durante
20 años, ha estado en niveles muy bajos (de alrededor de
2.8 por ciento).
Correa Serrano, profesora-investigadora del Departamento de Producción
Económica de la Unidad Xochimilco, destacó que China
y México han servido como polos de inversión extranjera
directa, sobre todo de la estadounidense, pues cuando la economía
de este país está en auge la inversión viene
a México, pero en momentos de lento crecimiento, como el
actual, tiende a ir hacia donde está el auge, en este caso
China, porque también tiene cercanía y salarios más
bajos como ventaja comparativa. |
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Señaló, además, que se consumen alrededor de tres
mil millones de cigarrillos al año, un millón de toneladas
de café, tres mil millones de hortalizas frescas al día
y más de tres mil en conserva; nueve millones de toneladas de
cerdo y nueve millones de toneladas de res al año.
Sus principales proveedores son Nueva Zelanda y el este asiático;
sin embargo, la producción no alcanza a favorecer a una población
de 116 millones de personas.
El problema, aseguró Santibáñez, es que México
está perdiendo estas oportunidades de comercializar sus productos
porque no cumple con los índices de sanidad y calidad que Japón
exige en los productos que importa.
Crisis asiática
Japón tiene actualmente una tasa de desempleo de 5.5 por ciento,
cifra inédita resultado de la crisis económica por la
que atraviesa, al grado de representar un riesgo para su seguridad nacional,
señaló el maestro en estudios de Asia y África,
Daniel Toledo Beltrán profesor-investigador de nuestra Casa de
estudios y coordinador de Extensión universitaria de la Unidad
Iztapalapa.
Al participar en la mesa “Japón en el Pacífico:
retos económicos y políticos”, Toledo Beltrán
recordó que la historia económica de Japón ha transitado
por tres etapas. La fase de reconstrucción de la posguerra constituyó
un proceso de 10 años (1945-1955), donde logró erigirse
nuevamente como un sistema económico estable. A mediados de los
años setenta sorteó una crisis petrolera que resolvió
en cuatro años. Finalmente, en 1976 inició un proceso
de crecimiento constante hasta los años noventa.
Actualmente, explicó el ponente, este país vive una crisis
considerada como la peor en 50 años, caracterizada por desplomes
bursátiles, cierre de bancos y empresas, así como una
elevada cartera vencida. Hay un exceso de productividad y a la vez una
considerable disminución en el consumo interno por el desplome
de los salarios.
A esto se suma la longevidad de la población, fenómeno
que por cierto es mundial apuntó Toledo, pues los japoneses tienen
un promedio de vida de 80 años en hombres y 84.5 en mujeres,
lo cual paradójicamente, representa un problema que incide en
el empleo, el sistema de seguridad y las pensiones, las cuales se prolongan
por muchos años más de lo previsto.
Efectos de la globalización
Es un hecho que los efectos de la globalización han llevado a
Japón a la crisis de un sistema económico que le fue funcional
como modelo de desarrollo después de la segunda guerra mundial,
pero ahora está agotado. En consecuencia, los problemas no sólo
son de índole monetaria o financiera sino de valores, pues la
globalización ha provocado en los japoneses una pérdida
de confianza en sus instituciones y una falta de certidumbre sobre su
futuro inmediato.
Subrayó el historiador que el fenómeno de la economía
japonesa no es simple, porque si bien presenta claros rasgos de una
crisis, ésta no es comparable con lo que acontece a los países
latinoamericanos. Más bien me inclino a pensar —acotó—
que se trata de una economía con una taza de recuperación
económica lenta, a razón de 1.7 por ciento , pues no obstante
la situación por la que atraviesa, Japón sigue siendo
el mayor inversionista en la región Asia-Pacífico, pues
destina al rubro de Ciencia y Tecnología 3.2 por ciento del PIB,
frente a potencias como Estados Unidos que invierte 2.7, Francia 2.1
o Inglaterra que destina 1.9 por ciento.
Quizá sus mayores problemas están en las políticas
sociales y educativas que afectan a su población y que representan
serios inconvenientes para un desarrollo óptimo en lo social,
económico y cultural, de aquí su interés por experimentar
otros sistemas de desarrollo. / Teresa Cedillo Nolasco, Alejandra Pérez
Amado, Alejandra Villagómez
Consorcio
metropolitano
El “Primer Encuentro Metropolitano de Estudios sobre el
Pacífico” fue inaugurado por los doctores Ricardo
Solís Rosales, secretario general de nuestra Universidad,
y Cuauhtémoc Pérez Llanas, secretario de la Unidad
Xochimilco, quienes destacaron la iniciativa de los profesores-investigadores
de las tres unidades para organizar este espacio de reflexión.
El doctor José Luis León, académico del
Área de Política Internacional, explicó
que la intención del grupo, compuesto por cerca de 14
investigadores participantes en el Seminario de Estudios sobre
el Pacífico es constituirse como programa o cuerpo académico
y reunir esfuerzos con otras instituciones como la UNAM y El
Colegio de México, para crear un consorcio metropolitano
de estudios sobre el Pacífico y “unirnos al río
de iniciativas que ya existen en otras entidades del país”.
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