| La
oferta educativa de nivel superior
sólo cubre 18% de la demanda
EN EL PAÍS
hay aproximadamente 2 millones de estudiantes en el nivel superior,
de los cuales 72% se encuentra en universidades públicas. Esta
oferta educativa, sin embargo, sólo cubre 18% de la población
en edad de ingresar a este tipo de instituciones, señaló
el escritor Carlos Montemayor, durante la conferencia magistral “Las
humanidades y los posgrados”, realizada en esta Casa de estudios.
En el marco de la celebración de la “Semana del Posgrado”,
organizada por la División de Ciencias Sociales y Humanidades
(CSH), del 18 al 20 de junio, el ex investigador del Departamento de
Humanidades afirmó que mientras en las instituciones públicas
el costo anualizado por alumno en el 2002 oscilaba entre 20 y 30 mil
pesos, en las privadas el costo varía entre 45 y 100 mil pesos.
Ante estas cifras “contundentes”, es claro que la educación
superior en México debe considerarse como una responsabilidad
del Estado y no como un fenómeno de mercado, por lo que resulta
lógico reconocer que se requiere un mayor apoyo para las instituciones
públicas, pues son las que cargan ahora con una gran responsabilidad
social.
Mercancía patentable
El autor de Guerra en el paraíso se refirió previamente
a los efectos del fenómeno globalizador en la educación.
Señaló que según cifras del Banco Mundial, hace
año y medio había en el mundo 7 mil universidades para
570 millones de jóvenes; pero, en ellas únicamente estaban
inscritos 88 millones, es decir, sólo 15.7% de dicha población.
Asimismo, mientras en los países ricos uno de cada dos jóvenes
estudian en una universidad, en los pobres sólo uno de cada 10
tienen acceso. Además, la inversión de estos países
en investigación científica es 218 veces mayor a la que
destinan países como el nuestro, lo que lleva a concluir que
las naciones ricas seguirán generando nuevos conocimientos que
se materializarán en nuevas patentes y nuevos desarrollos tecnológicos.
Lo anterior, dijo, es preocupante para nuestros países, donde
se estudia con la idea de que el conocimiento es para el género
humano y que es un bien colectivo que se comparte. Mas; desde hace algunas
décadas, el conocimiento que se produce —sobre todo el
derivado de las ciencias duras y la tecnología— ya no es
patrimonio de la humanidad, sino mercancía patentable.
Los convenios de intercambio educativo que mantienen universidades del
primer mundo con las de países como México no corren el
riesgo de compartir o de perder este conocimiento patentable, mercantilizable
y comerciable, porque se circunscriben a determinadas áreas donde
la información científica y de investigación puede
ser considerada inocua, desde el punto de vista de información
rentable, o bien en aquellas áreas que son importantes como procesos
iniciales de investigación para patentar conocimientos.
Tercer lugar en oferta educativa de posgrados
El maestro Saúl Jerónimo, coordinador divisional de Posgrado
en la División de CSH de la Unidad Azcapotzalco, destacó
que nuestra Universidad ocupa el tercer lugar en la oferta educativa
en posgrados inscritos en diversos programas del Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología (Conacyt), con 40 planes y programas de
estudio.

El investigador señaló que nuestra Casa de estudios es
la Institución más joven, con la mayor cantidad de planes
y programas de estudio registrados ante el Conacyt, sólo antecedida
por la UNAM y el IPN. En ellos se ofrece una planta académica
sólida; no obstante, hace falta crear estrategias para promoverlos
institucionalmente.
Explicó que el objetivo central de la “Semana del Posgrado”
es diseñar un plan de desarrollo del posgrado en la División,
cuyas propuestas se inserten también en un plan de la Unidad
y en toda la UAM, considerando que este nivel de estudios ha crecido
de manera desarticulada.
¿Dónde laboran los egresados de
posgrado?
Los resultados de un estudio preliminar que se realizó en los
posgrados de CSH muestran que alrededor de 65% de los egresados trabajan
en instituciones de educación superior, tanto del Distrito Federal
como del resto de la República, es decir, la UAM “está
formando y consolidando cuerpos académicos de otras universidades”.
Se ha titulado 72%. Trabaja actualmente 79.5%. Sin embargo, del porcentaje
restante, 87.5% ha decidido continuar estudiando, en tanto que 12.5%
respondió que sigue buscando empleo.
Del total de egresados que respondieron el cuestionario, 42.2% ocupa
actualmente puestos como docente-investigador; y el resto como analista
especializado, técnico o asesor, jefe de proyecto, sección,
área u oficina, subdirector, gerente o coordinador, y ejecutivo
de cuenta o ventas.
El responsable de los posgrados de CSH estableció que se debe
impulsar la movilidad de profesores en las divisiones y los departamentos,
de manera que se pueda aprovechar la experiencia de los cuerpos académicos
ya consolidados y fortalecer los diversos programas.
De igual modo, aseguró, debe establecerse una política
de vinculación con el sector productivo, así como una
mejor estrategia de difusión e información de los diversos
programas, que nos permita competir con la mercadotecnia de las universidades
privadas.
Metas del posgrado
El doctor Eduardo Carrillo Hoyo, coordinador general de Vinculación
y Desarrollo Institucional, mencionó que entre los retos más
importantes de nuestra Universidad para el año 2006, en materia
de posgrado, destacan definir la función de las maestrías,
reducir la escolaridad del posgrado, fundar el doctorado en Investigación,
vincular a los miembros del Sistema Nacional de Investigadores e impulsar
el posgrado regional e interinstitucional, entre otros.

Tras mencionar que durante 2002 se presentaron mil 128 solicitudes,
en el ámbito nacional, para ingresar a los programas del Conacyt,
de las cuales casi 49 por ciento fueron rechazadas, expuso que en la
agenda al 2010 también se requiere que la UAM tenga voz y voto
en el Consejo Nacional de Posgrado, participar como un “nodo”
en redes académicas de formación de recursos humanos e
intensificar su colaboración con posgrados nacionales e internacionales.
El doctor Ángel Díaz Barriga, director de Estudios Estratégicos
de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior (ANUIES), agregó que se requiere una
discusión sobre el papel que debe cumplir el posgrado en la formación
del individuo, por lo que es necesario analizar el porqué de
las altas exigencias académicas para la obtención de algún
grado (licenciatura, maestría o doctorado). Dicha discusión
tendría que ser iniciada no en el seno de los organismos que
conducen la educación, sino fundamentalmente en las instituciones
que tienen personal de tiempo completo como las universidades.
Señaló que mientras en Estados Unidos el grado profesional
(que aquí equivale a la licenciatura) es la maestría,
y el doctorado se obtiene mediante un examen general de conocimientos
o un ensayo largo, en México el estudiante tiene que realizar
tres tesis, lo que explica el ingreso y egreso tardío en este
nivel de educación. / Teresa Cedillo Nolasco, Javier Solórzano
Herrera
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