Escapararte

 Semanario de la UAM

30 de junio de 2003

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Francisco Castro Leñero
y la invención del espacio

SI LA EXPOSICIÓN Estaciones tiene algún hilo conductor, éste se encuentra en la libertad de conjugar obras procedentes de proyectos específicos, con diferentes motivaciones y realizadas durante los tres últimos años, de tal suerte que la muestra posee un espectro “diverso” que le confiere cierta “informalidad”. “Y ahí radica uno de sus riesgos”.

Francisco Castro Leñero (Ciudad de México, 1954) alude al vasto “rango de intereses” por los que ha transitado su quehacer reciente, el cual ha reunido —por primera vez— en una sola muestra. Es más explícito, de manera especial cuando habla de piezas como el mural Santa María (3.40 por 10 m), creado en su origen para dialogar con la arquitectura del Museo Universitario del Chopo, en una exposición colectiva que hace un par de años curó Paloma Porraz. La obra pasará su “primera prueba de fuego” al ser colgada fuera del espacio para el que fue concebida.

Las estaciones de Castro Leñero se cuentan por “actitudes y motivaciones”, entre estas últimas el proyecto largamente postergado de una especie de obra figurativa inspirada en la lluvia de jacarandas que inunda durante la primavera el paisaje urbano. Se trata de un par de cuadros que estarán acompañados por una siguiente parada, conformada ésta por “golpes de imaginación” más que de trabajo o técnica. Aquí, las superficies son manejadas mediante el uso de “veladuras” o “transparencias” de color, para crear en el espectador una sensación espacial.

Prácticamente inédita en el país, una cuarta estación está integrada por la serie de estructuras hechas a partir de tableros y retículas, realizadas de manera paralela a los proyectos que antecedieron a la presente muestra y que fueron exhibidos en las galerías Howard Scott, de Nueva York (2000) y Chac Mool, de California (2002).

Esta serie incluye tableros basados en la combinación de los colores azul y blanco, cielo y nubes, “muy ligados a nuestra simbología” cotidiana: desde banderas y equipos hasta instituciones y patios. La retícula construida a partir de cuadrados, “a veces cuenta con intervenciones informales en color negro, las cuales crean la presencia de una mancha”.

Castro Leñero define dicha experiencia como “una búsqueda formal que enlaza el uso del cuadrado —una constante en toda mi obra— a su repetición, como un reto para la imaginación”. De plantear límites muy específicos y, sin embargo, tratar de dar soluciones novedosas a esos límites. ¿Hasta dónde puede uno llegar? ¿Hasta que se agota uno en la energía para poder seguir haciéndolo?

Frente a la invención del espacio imaginado por el autor, el poeta Francisco Hernández pregunta: ¿Cómo se cuadricula la belleza? ¿Por qué ante la supuesta frialdad de lo geométrico la emoción no se hace del rogar y nos asiste? Y el pintor ¿cómo se enfrenta a estos ritos geométricos que se inician en el vacío?

Así responde Francisco Castro Leñero: Es similar a un viaje donde las estaciones se cruzan con ansiedad. Aunque también se parece a una metamorfosis: en la medida en que el cuadro se desarrolla, le crecen fronteras y en la mente de cada quien deposita sus callejones, sus mausoleos o los cuadrados mágicos, donde el mundo se lee de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, o de arriba abajo y de abajo arriba, sin que los significados se alteren… (Tomado del catálogo de la muestra, que también incluye un ensayo de Luis Ignacio Sáinz)

Estaciones representa para el artista: “Por un lado, la oportunidad de retribuir y corresponder a la Universidad Autónoma Metropolitana el apoyo que me brindó durante las exhibiciones organizadas en Estados Unidos; y, por otro, exponer aquí, en la Galería Metropolitana, constituye un reto y un atractivo, dado el prestigio que ha adquirido este recinto cultural y por su ubicación como espacio”; además, puntualiza, “porque me ha permitido compartir la obra de colecciones privadas que no podría mostrar en una galería comercial”. En sus palabras está implícito el agradecimiento de nuestra Institución a los coleccionistas particulares que accedieron a prestar su obra por una larga temporada.

En el marco de esta muestra, Francisco Castro Leñero anunció la donación a nuestra Casa abierta al tiempo del mural Santa María, “muralla inmensa” que “impone la unidad de la grandeza” (Francisco Hernández). / Estrella Olvera Barragán

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