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Semanario de la UAM

2 de junio de 2003

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Sin aportes al desarrollo productivo
y tecnológico la industria maquiladora

LA INDUSTRIA MAQUILADORA de Exportación (IME) es el sector más dinámico de la economía mexicana, y se encuentra redefiniendo el patrón de especialización productiva y tecnológica para mejorar su inserción en el comercio internacional, afirmó el maestro Mario Capdevielle, profesor-investigador de nuestra Universidad, al participar en el Seminario Internacional Nuevos temas en la agenda del desarrollo productivo y tecnológico en América Latina, organizado por la UAM y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

El economista del Departamento de Producción Económica advirtió, sin embargo, que es preocupante que después de más de tres décadas, la IME no haya modificado su naturaleza de sector exportador, que sustenta su competitividad en bajos salarios y trabajo poco calificado, ya que los procesos son de crecimiento extensivo y desarticulado de las actividades productivas locales.

“No es claro el impacto en el desarrollo de capacidades productivas y tecnológicas locales, independientemente de la naturaleza de los productos que se exportan, donde los tecnológicamente más tradicionales tienen una importancia creciente”.

Internacionalizar la producción

Mario Capdevielle apuntó que esta situación se ha sostenido a pesar de los cambios significativos en el modelo de crecimiento de la economía, en la normatividad —apertura y desregulación de la economía—, en los nuevos tratados comerciales y en el paradigma tecno-económico dominante.

El investigador universitario consideró que el futuro de la actividad maquiladora dependerá de hasta dónde es posible extender la segmentación e internacionalizar la producción, cuántas actividades industriales comprenderá y qué nivel de integración nacional alcanzará.

Al exponer los principales indicadores que configuran el dinamismo del sector, mencionó que durante la década de los ochenta la producción maquiladora fue fundamental para la obtención de divisas, ya que triplicó su presencia en las exportaciones mexicanas al pasar de 14% en 1980 a 35% en 1989, con un saldo positivo en la balanza comercial que se cuadruplicó, alcanzando los 3 mil millones de dólares.

Relativa estabilidad

De acuerdo con datos contenidos en su investigación “Globalización de los Procesos Productivos: la Industria Maquiladora de Exportación en México”, en los años noventa se presentó una transformación significativa de la actividad manufacturera que complementó la internacionalización de procesos productivos, y la economía recuperó una relativa estabilidad macroeconómica, a pesar de la caída de 1995.

Desde 1990, agregó Capdevielle, el crecimiento de la maquila fue muy superior al de las manufacturas. Durante el periodo 1988-1998 duplicó su participación en el valor agregado, al aumentar de 3.6 a 7.7%, mientras que en el empleo manufacturero pasó de 12 a 25%, llegando a representar 30% de los obreros ocupados en las manufacturas en el último año del periodo.

“Este comportamiento contribuyó a que la economía mexicana no enfrentara una mayor contracción como resultado de la apertura y, fundamentalmente, a que tenga un bajo nivel de desempleo abierto”.

Adaptación a la demanda

El investigador del posgrado en Gestión y Cambio Tecnológico explicó que, en relación con el comercio exterior, su importancia en la generación de divisas se incrementó significativamente, al aumentar el saldo positivo de la balanza comercial de 3 mil millones de dólares (mdd) en 1980, a 17 mil mdd en 2000, mientras que su participación en las exportaciones totales alcanzó 48%.

En síntesis, aseveró, la importancia cuantitativa y cualitativa de la actividad maquiladora se ha incrementado por su contribución al empleo y la generación de divisas, lo cual “demuestra su rápida adaptación a la demanda de los empresarios de Estados Unidos. Esta demanda se ha elevado en forma significativa, como resultado de la diferencia salarial entre ambos países, y a la estabilidad y confianza en el marco regulatorio”. / Javier Solórzano

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