Comunidades

 Semanario de la UAM

6 de octubre de 2003

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Debate filosófico sobre globalización, comunidad y literatura

EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO del Colegio Internacional de Filosofía, con sede en París, Francia, fue celebrado con una jornada de actividades académicas y artísticas en diversas ciudades del orbe, entre ellas la de México. En nuestra Universidad, las unidades Iztapalapa y Xochimilco fueron sede del ciclo de conferencias “Formas del Saber: Filosofía, Estética y Literatura, debido a que en ellas existe la Cátedra Michel Foucault.

En este ciclo participaron François Noudelmann, presidente del Colegio Internacional de Filosofía, y Bruno Clément, miembro del Colegio e investigador de la Universidad de París VIII, quienes disertaron en torno a los vínculos entre la Literatura y la Filosofía y entre ésta y las imágenes en las vanguardias artísticas del siglo XX, además de debatir sobre el concepto contemporáneo de “comunidad”.



En la conferencia “¿Comunidades en tiempos de globalización?”, François Noudelmann planteó que el término comunidad ha sido cuestionado por el nuevo esquema económico, ya que la apuesta teórica y práctica es definir el mundo como una serie de comunidades separadas, alejadas de su representación política tradicional, en donde se disuelven los rasgos de autonomía económica, política y étnica.

Deconstrucción de comunidad
El doctor en Filosofía explicó que con la mundialización “estamos en la lógica de la definición de individuos como consumidores, lo cual pone en duda la noción comunitaria”.

El investigador de la Universidad de Marne-la-Vallée sostuvo que en la actualidad es conocido que la política de Estados Unidos manifiesta un imperialismo que, bajo el nombre de “globalización” y “liberalización de intercambios”, intenta reactivar lo universal, situación en la que ya nadie cree.

“Si antes se podía creer en el imperialismo inglés o francés, esto no funciona más, pues ya no se puede pensar lo universal en términos de un cosmopolitismo kantiano, porque se sabe que esto es más bien una impostura”.

El autor de Vanguardias y modernidad expuso que desde hace 50 años existe una especie de deconstrucción del término comunidad, que hace resaltar la idea de una comunidad laica, sin Dios, una “comunidad negativa”. De hecho, argumentó, se puede decir que la comunidad se define por aquello que no es, en tanto que ha dejado de ser una sustancia común y que no es más un cuerpo político garantizado por un Dios, ni mucho menos es ya un sujeto colectivo.

El también coordinador de obras sobre la relación entre Literatura y Filosofía apuntó que ante esta situación es difícil pensar la comunidad como destino del hombre que se realiza en ella o que efectúa en ésta su actividad colectiva.



Construir la realidad
En la conferencia Discurso del método y novela del método, Bruno Clément afirmó que en el transcurso de su proceso creador, los escritores elaboran particulares formas de pensamiento y un modo de construir la realidad; todos, por lo tanto, se confrontan con preguntas de orden filosófico.

Interesado en la reflexión sobre los vínculos entre la Filosofía, la Estética y la escritura, el investigador precisó que la articulación entre estos campos del saber se encuentra en los problemas que los autores se plantean al momento de escribir.

Internándose en el análisis de la obra En busca del tiempo perdido de Marcel Proust y de El discurso del método de René Descartes para dilucidar sobre este tema, Bruno Clément señaló que, tanto sociólogos y psicoanalistas como filósofos y literatos tienen su método de trabajo, pero en el caso de estos dos últimos, el problema del método presenta contradicciones al momento de escribir. Una de ellas consiste en atribuir un lugar cronológico al método, es decir, a la pregunta de cuándo construir el método, si al principio o a posteriori.

El camino del método

El autor de El lector y su modelo indicó que en Proust el método es anterior y posterior. Su discurso provoca en el lector la sensación de leer algo que al mismo tiempo es anterior y posterior. Tal es el caso de “Contre Sante-Beuve” que nunca fue terminada y que poco a poco fue reemplazada por En Busca del tiempo perdido.

En esta obra Proust tenía una respuesta, ya que él inventó una intriga novelesca que tiene el mérito de mantener unidos en cada momento lo previo y lo posterior.



Descartes por su lado, en su frase “yo he sido amamantado con letras desde mi infancia”, emplea, para hablar de su propio pasado, “esa anterioridad que es posterioridad”. Esta construcción metódica es la primera locución donde el autor asume que está en lo previo y en lo posterior.

El investigador de la Universidad de París VIII indicó que a Descartes y a Proust se les debe considerar como hombres que luchan con su propia lengua, con el fin de encontrar la forma más verosímil al método que propusieron en sus obras.

Al hacer una comparación “un tanto riesgosa”, recordó que alguna vez uno de sus discípulos preguntó a Jesús: ¿Cómo ir a ti, si no sabemos el camino que tomas?, Jesús dijo: “Yo soy el camino”. Para este caso, el camino es el método. El método es el camino y el método es la verdad. La realización de estas jornadas en nuestra Institución fue apoyada por el Departamento de Filosofía (Unidad Iztapalapa) y de Educación y Comunicación (Unidad Xochimilco). / Teresa Cedillo Nolasco

Colegio Internacional de Filosofía


El Colegio Internacional de Filosofía fue creado en 1983, por François Châtelet, Jacques Derrida, Jean-Pierre Faye y Dominique Lecourt, al margen de las grandes instituciones universitarias, para desplegar en Francia y en el exterior, la cuestión de la Filosofía ante otros campos del saber y de la experiencia.
Su trabajo se organiza alrededor de tres ejes: la investigación, promoción de la discusión filosófica fuera de los espacios universitarios, la formación para la investigación. Estos ejes articulan varias actividades: la dirección de programas de investigación, seminarios y publicaciones.
Uno de los conceptos principales de su propuesta teórica es el de intersección. A través de este concepto se estructura la relación de la Filosofía con otros campos disciplinarios y se confiere a la dirección de programas uno de sus objetivos fundamentales: establecer las condiciones de encuentros creativos entre los investigadores.
El Colegio diversifica sus manifestaciones públicas para propiciar las condiciones de una triple apertura a la Filosofía: hacia las disciplinas no filosóficas, a la sociedad y a la esfera internacional.
El Colegio está compuesto por 50 directores de programa (10 en el extranjero, entre los que figura el doctor Segio Pérez Cortés, investigador de nuestra Universidad) nombrados por seis años; ellos constituyen la Asamblea Colegial en el seno de la cual se elige un Presidente por tres años (han ocupado la presidencia sucesivamente, Jacques Derrida, Jean-François Lyotard, Miguel Abensour, Phillipe Lacoue-Labarte, Michel Deguy, Paul Henry, François Jullien, Jean-Claude Milner, François Noudelmann).
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