| Desarrollan
método computacional para detectar la neurocisticercosis
INVESTIGADORES
DE NUESTRA Universidad y del Instituto de Investigaciones en
Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM trabajan
en la aplicación de un método —desarrollado por
José Manuel de la Cruz González, egresado de la Maestría
en Ciencias de la Computación de esta Casa de estudios—
para detectar la presencia de neurocisticercosis humana, que es la enfermedad
parasitaria más frecuente del sistema nervioso central.
Este aporte científico beneficiaría a grupos sociales
de escasos recursos del país, ya que, en caso de consolidarse,
se reducirían costos, pues tendría un valor de aproximadamente
300 pesos, contra los ocho mil pesos de una tomografía computarizada
o resonancia magnética, que hasta hoy funcionan como auxiliares
en la detección.
La tasa de mortalidad por neurocisticercosis en México es de
casi 50 por ciento para los pacientes que no reciben tratamiento oportuno.
De acuerdo con un estudio, 2.5 por ciento de las personas a quienes
se les practicó autopsia presentaron cisticercos, y se estima
que una cifra similar, con vida, puede ser portadora de este parásito.
Problema de salud pública
Al dictar la conferencia “Diseño de un algoritmo evolutivo
reactivo para el diagnóstico auxiliar de la neurocisticercosis
humana”, como parte de las actividades del Café Académico,
organizado por la División de Ciencias Básicas e Ingeniería
de la Unidad Azcapotzalco, el maestro De la Cruz informó que
este padecimiento representa un grave problema de salud pública,
el cual afecta principalmente a los países en vías de
desarrollo.
Señaló que su detección es difícil por la
diversidad de síntomas que presenta (epilepsia, dolores fuertes
de cabeza, desmayos, pérdida de memoria y de coordinación
motriz), y que incluso pueden confundirse con otros males neurológicos.
Tras comentar que una vez identificado el problema, su cura tarda entre
dos y tres semanas, subrayó que en México el parásito
se aloja en el cerebro con mayor frecuencia que en otra parte del cuerpo,
aunque también se ha encontrado en el ojo, intestino y músculos.
Agregó que el humano adquiere esta enfermedad cuando consume
alimentos contaminados con los huevecillos de la solitaria o del parásito
Taenea solium.
Patrón especial
Para su detección, y como resultado de su tesis de maestría,
De la Cruz González desarrolló un patrón que contiene
datos (serie de números reales), que al aplicarlos a una fórmula
conocida como modelo logístico lineal, clasifican —de manera
eficiente— a los enfermos y no enfermos de neurocisticercosis.
Ello requirió también la creación de un software
de diagnóstico especial.
Con el objetivo de construir este patrón se empleó una
muestra de 201 pruebas de Western Blot, que es uno de los mecanismos
confirmatorios del VIH (tiras de papel con diferentes tonalidades de
grises que señalan la presencia del padecimiento en estudio).
De estas muestras, añadió, 49 eran de personas con neurocisticercosis
y 152 presentaban otras enfermedades.
De la Cruz mencionó que la realización del patrón
se logró gracias a los aportes del maestro Iván Quintana
y del doctor Ernesto Bribiesca, ambos del IIMAS.
La aplicación directa de este trabajo de investigación,
coordinado por los doctores Julio Solano González, del IIMAS;
Ana Lilia Laureano Cruces y Javier Ramírez Rodrí-guez,
ambos del Departamento de Sistemas de esta Universidad, requiere conformar
un equipo de trabajo que incluya a especialistas de diversas áreas
(laboratoristas, médicos, computólogos) para realizar
una investigación más controlada que proporcione resultados
definitivos. / Rosario Valdez Camargo
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