Comunidades

 Semanario de la UAM

6 de octubre de 2003

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Desarrollan método computacional para detectar la neurocisticercosis

INVESTIGADORES DE NUESTRA Universidad y del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM trabajan en la aplicación de un método —desarrollado por José Manuel de la Cruz González, egresado de la Maestría en Ciencias de la Computación de esta Casa de estudios— para detectar la presencia de neurocisticercosis humana, que es la enfermedad parasitaria más frecuente del sistema nervioso central.

Este aporte científico beneficiaría a grupos sociales de escasos recursos del país, ya que, en caso de consolidarse, se reducirían costos, pues tendría un valor de aproximadamente 300 pesos, contra los ocho mil pesos de una tomografía computarizada o resonancia magnética, que hasta hoy funcionan como auxiliares en la detección.

La tasa de mortalidad por neurocisticercosis en México es de casi 50 por ciento para los pacientes que no reciben tratamiento oportuno. De acuerdo con un estudio, 2.5 por ciento de las personas a quienes se les practicó autopsia presentaron cisticercos, y se estima que una cifra similar, con vida, puede ser portadora de este parásito.

Problema de salud pública
Al dictar la conferencia “Diseño de un algoritmo evolutivo reactivo para el diagnóstico auxiliar de la neurocisticercosis humana”, como parte de las actividades del Café Académico, organizado por la División de Ciencias Básicas e Ingeniería de la Unidad Azcapotzalco, el maestro De la Cruz informó que este padecimiento representa un grave problema de salud pública, el cual afecta principalmente a los países en vías de desarrollo.

Señaló que su detección es difícil por la diversidad de síntomas que presenta (epilepsia, dolores fuertes de cabeza, desmayos, pérdida de memoria y de coordinación motriz), y que incluso pueden confundirse con otros males neurológicos.



Tras comentar que una vez identificado el problema, su cura tarda entre dos y tres semanas, subrayó que en México el parásito se aloja en el cerebro con mayor frecuencia que en otra parte del cuerpo, aunque también se ha encontrado en el ojo, intestino y músculos. Agregó que el humano adquiere esta enfermedad cuando consume alimentos contaminados con los huevecillos de la solitaria o del parásito Taenea solium.

Patrón especial
Para su detección, y como resultado de su tesis de maestría, De la Cruz González desarrolló un patrón que contiene datos (serie de números reales), que al aplicarlos a una fórmula conocida como modelo logístico lineal, clasifican —de manera eficiente— a los enfermos y no enfermos de neurocisticercosis. Ello requirió también la creación de un software de diagnóstico especial.

Con el objetivo de construir este patrón se empleó una muestra de 201 pruebas de Western Blot, que es uno de los mecanismos confirmatorios del VIH (tiras de papel con diferentes tonalidades de grises que señalan la presencia del padecimiento en estudio). De estas muestras, añadió, 49 eran de personas con neurocisticercosis y 152 presentaban otras enfermedades.

De la Cruz mencionó que la realización del patrón se logró gracias a los aportes del maestro Iván Quintana y del doctor Ernesto Bribiesca, ambos del IIMAS.

La aplicación directa de este trabajo de investigación, coordinado por los doctores Julio Solano González, del IIMAS; Ana Lilia Laureano Cruces y Javier Ramírez Rodrí-guez, ambos del Departamento de Sistemas de esta Universidad, requiere conformar un equipo de trabajo que incluya a especialistas de diversas áreas (laboratoristas, médicos, computólogos) para realizar una investigación más controlada que proporcione resultados definitivos. / Rosario Valdez Camargo


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