Comunidades

 Semanario de la UAM

9 de febrero de 2004

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México necesita formar
un ejército de ingenieros metalúrgicos


EL NÚMERO DE
ingenieros metalúrgicos egresados de las instituciones de educación superior es insuficiente para cubrir las necesidades de más de mil 200 empresas del ramo ubicadas en el Valle de México, lo que da la proporción del déficit de profesionales del ramo a nivel nacional.

En el marco de la segunda Semana de los Materiales efectuada en la Unidad Azcapotzalco, Jesús Hernández Villa, coordinador de la licenciatura en Ingeniería Metalúrgica de la UAM, advirtió que se requiere la formación de un ejército de ingenieros metalúrgicos en el país para responder a una industria que exporta más de 50 por ciento de su producción y una de cuyas ramas —la siderurgia, relacionada sólo con el acero— consume más de 50 por ciento de la energía eléctrica de uso industrial.

En el sector, los puestos que corresponderían a los metalúrgicos están ocupados en muchos casos por ingenieros mecánicos o químicos, señaló el investigador, antes de precisar que el vigente plan de estudios de esta Institución está en condiciones de satisfacer las necesidades de ramas como la metalmecánica, automotriz y la relacionada con los metales ligeros, entre otras.

También faltan alumnos
Aun cuando lamentó la falta de profesionales, un problema agravado por la escasez de alumnos en esta carrera —unos cien estudiantes distribuidos en 12 trimestres—, destacó que el promedio de 15 egresados al año logra insertarse con éxito en el campo profesional.

Más aún, agregó, los profesionales del ramo provenientes de esta Universidad observan un nivel de contratación de 50 por ciento un año antes de terminar la carrera y de 95 al concluir sus estudios, percibiendo salarios altos.

Hernández Villa coincidió con la doctora Dora María K. de Grinberg —fundadora del Área de Ciencia de los Materiales de la UAM y académica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)— en que la UAM fundó la referida licenciatura con un enfoque vanguardista que permitió la formación de profesionales con un perfil distinto al tradicional, más bien enfocado a la extracción o minería y a la metalurgia química.

En esta Institución, subrayaron ambos especialistas, los estudios en la materia están más enfocados hacia la metalurgia física, es decir, a modificar propiedades de los metales, así como para desarrollarlos y crear condiciones de uso más adecuadas. La intención no es sólo producir el metal, sino modificarlo, seleccionarlo y aplicarlo.

Con el espíritu inicial
La doctora Dora María K. De Grinberg, quien mantiene contacto con los primeros egresados de la UAM, agregó que la carrera sigue siendo destacada pues conserva el espíritu con el cual nació: orientación a procesos mecánicos, transferencia de fases y teoría de alienaciones, además de la marcada importancia de la vinculación con las empresas.


Para mejorar la licenciatura, añadió, es importante dar mayor cabida al desarrollo de simulación de proyectos por computadora, así como moldeado de procesos.
En entrevista al final de la conferencia, el ingeniero Hernández Villa destacó que México es un país donde históricamente los metales han tenido importancia económica, artística, cultural, artesanal e incluso mágica.

“México es un país metalúrgico, rico en yacimientos de metales y por ello esta industria terminó siendo estratégica. Está en los primeros lugares en exportación de metales como la plata —México es primer productor— el oro o el hierro, que es la base del acero.

Este último metal, emblemático de la era moderna, tiene al país como exportador número 14 en el mundo.

El ingeniero Hernández Villa destacó que uno de los puntales para el desarrollo de esta industria fue el proceso de privatización del sector de la siderurgia, emprendido al inicio de la década de los 90, cuando comenzó una era de gran crecimiento. Entre 1995 y 1996 el país se identificó como uno de los más adelantados en ese terreno, tanto en el ámbito de la generación como de la exportación de tecnología.

En la etapa actual, destacó, es necesario dotar de valor agregado a los productos metálicos mexicanos que permita mayores ganancias, ya que en el caso de la plata, por ejemplo, faltan estudios más profundos.

“Agregar valor a la plata beneficiaría no sólo a la gran industria, sino a otros sectores como los centros mineros plateros y a los artesanos mexicanos que trabajan con este metal”, recalcó. /Teresa Cedillo Nolasco

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