| México
necesita formar
un ejército de ingenieros metalúrgicos
EL NÚMERO DE ingenieros metalúrgicos egresados
de las instituciones de educación superior es insuficiente para
cubrir las necesidades de más de mil 200 empresas del ramo ubicadas
en el Valle de México, lo que da la proporción del déficit
de profesionales del ramo a nivel nacional.
En el marco de la segunda Semana de los Materiales efectuada en la Unidad
Azcapotzalco, Jesús Hernández Villa, coordinador de la
licenciatura en Ingeniería Metalúrgica de la UAM, advirtió
que se requiere la formación de un ejército de ingenieros
metalúrgicos en el país para responder a una industria
que exporta más de 50 por ciento de su producción
y una de cuyas ramas —la siderurgia, relacionada sólo con
el acero— consume más de 50 por ciento de la energía
eléctrica de uso industrial.
En el sector, los puestos que corresponderían a los metalúrgicos
están ocupados en muchos casos por ingenieros mecánicos
o químicos, señaló el investigador, antes de precisar
que el vigente plan de estudios de esta Institución está
en condiciones de satisfacer las necesidades de ramas como la metalmecánica,
automotriz y la relacionada con los metales ligeros, entre otras.
También faltan alumnos
Aun cuando lamentó la falta de profesionales, un problema agravado
por la escasez de alumnos en esta carrera —unos cien estudiantes
distribuidos en 12 trimestres—, destacó que el promedio
de 15 egresados al año logra insertarse con éxito en el
campo profesional.
Más aún, agregó, los profesionales del ramo provenientes
de esta Universidad observan un nivel de contratación de 50 por
ciento un año antes de terminar la carrera y de 95 al concluir
sus estudios, percibiendo salarios altos.
Hernández Villa coincidió con la doctora Dora María
K. de Grinberg —fundadora del Área de Ciencia de los Materiales
de la UAM y académica de la Facultad de Ingeniería de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)—
en que la UAM fundó la referida licenciatura con un enfoque vanguardista
que permitió la formación de profesionales con un perfil
distinto al tradicional, más bien enfocado a la extracción
o minería y a la metalurgia química.
En esta Institución, subrayaron ambos especialistas, los estudios
en la materia están más enfocados hacia la metalurgia
física, es decir, a modificar propiedades de los metales, así
como para desarrollarlos y crear condiciones de uso más adecuadas.
La intención no es sólo producir el metal, sino modificarlo,
seleccionarlo y aplicarlo.
Con el espíritu inicial
La doctora Dora María K. De Grinberg, quien mantiene contacto
con los primeros egresados de la UAM, agregó que la carrera sigue
siendo destacada pues conserva el espíritu con el cual nació:
orientación a procesos mecánicos, transferencia de fases
y teoría de alienaciones, además de la marcada importancia
de la vinculación con las empresas.
Para mejorar la licenciatura, añadió, es importante dar
mayor cabida al desarrollo de simulación de proyectos por computadora,
así como moldeado de procesos.
En entrevista al final de la conferencia, el ingeniero Hernández
Villa destacó que México es un país donde históricamente
los metales han tenido importancia económica, artística,
cultural, artesanal e incluso mágica.
“México es un país metalúrgico, rico en yacimientos
de metales y por ello esta industria terminó siendo estratégica.
Está en los primeros lugares en exportación de metales
como la plata —México es primer productor— el oro
o el hierro, que es la base del acero.
Este último metal, emblemático de la era moderna, tiene
al país como exportador número 14 en el mundo.
El ingeniero Hernández Villa destacó que uno de los puntales
para el desarrollo de esta industria fue el proceso de privatización
del sector de la siderurgia, emprendido al inicio de la década
de los 90, cuando comenzó una era de gran crecimiento. Entre
1995 y 1996 el país se identificó como uno de los más
adelantados en ese terreno, tanto en el ámbito de la generación
como de la exportación de tecnología.
En la etapa actual, destacó, es necesario dotar de valor agregado
a los productos metálicos mexicanos que permita mayores ganancias,
ya que en el caso de la plata, por ejemplo, faltan estudios más
profundos.
“Agregar valor a la plata beneficiaría no sólo a
la gran industria, sino a otros sectores como los centros mineros plateros
y a los artesanos mexicanos que trabajan con este metal”, recalcó.
/Teresa Cedillo Nolasco
|