Comunidades

 Semanario de la UAM

26 de enero de 2004

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Consolidará México su universidad
en unos 15 años, prevé investigador

LA UNIVERSIDAD EN México se encuentra en un proceso de transformación que deberá conducirla, en un plazo de entre 10 y 15 años, a consolidar un modelo educativo coherente, con solidez en las instituciones y que garantice la enseñanza de alto nivel, acorde con las exigencias del nuevo milenio, aseguró el doctor Eduardo Ibarra Colado, quien obtuvo el Premio a la Investigación 2003 en el área de Ciencias Sociales y Humanidades.

En entrevista, el profesor del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa compartió la experiencia de haber sido galardonado, y abundó sobre la situación de las universidades públicas mexicanas y el futuro de la UAM.

También ofreció detalles sobre su investigación “La Universidad en México Hoy: gubernamentalidad y modernización”.
Personaje clave en el desarrollo de los estudios organizacionales en México y en la UAM, Ibarra Colado ha analizado durante 15 años las transformaciones del sistema universitario mexicano. Sobre la base de esta experiencia, sostiene que la construcción de la universidad del futuro representa un proceso complejo de búsqueda y debate.

Las universidades mexicanas se esfuerzan por consolidar un modelo que ha ido adquiriendo forma de manera paulatina y que, una vez que se concrete, permitirá generar una educación superior de calidad que atienda las necesidades más urgentes de la sociedad. Este es un “principio que no se debe abandonar”, recalcó.


Gobernabilidad institucional

Aun cuando se ha criticado la falta de rumbo de las universidades, el investigador destacó que el sistema universitario en México se ha construido en apenas 50 años. Por lo tanto, dijo, las Instituciones de Educación Superior (IES) están en el proceso de sentar las bases para generar la gobernabilidad institucional que necesitan para un funcionamiento adecuado, así como para reforzar sus actividades de docencia, investigación, difusión y preservación de la cultura.

Este último aspecto es fundamental para mejorar la relación con los poderes Ejecutivo y Legislativo con el propósito de que, por ejemplo, la asignación de recursos a las IES esté libre de los problemas de coyuntura que las afectan y que muestran que en México “no hay todavía una política de Estado en la que se asuma de verdad que la educación superior es una de las más altas prioridades para posibilitar el desarrollo del país”. Los recursos para el sector, enfatizó, no “deberían ser escamoteados”.

Para afrontar los desafíos que impone la modernidad, el fundador de los estudios organizacionales en la UAM sugirió construir una universidad gobernable, basada en la equidad y la transparencia. Para lograrlo recomendó la participación plural y razonada de cada uno de los actores universitarios.

El doctor en Sociología aseveró que el gran reto es ponerse de acuerdo en las reglas de funcionamiento, pero más importante es respetarlas. También advirtió que se deberán hacer mayores esfuerzos en esta dirección porque todavía existen, en ciertos espacios institucionales, prácticas clien-telares, un uso discrecional de los recursos y negociaciones al margen de la legalidad institucional.


En relación con la UAM, apuntó que se aprecian avances significativos en sus 30 años de existencia, en los cuales se han consolidado gradualmente las reglas de convivencia que permiten a la comunidad realizar su trabajo con libertad.

Sin embargo, reconoció que restan aspectos muy relevantes por resolver, como el tema de las relaciones laborales, pues la UAM no cuenta aún con un reglamento interior de trabajo que, acordado de manera bilateral, defina con claridad los términos en los cuales la Universidad y los trabajadores se comprometen a regular y realizar el trabajo.

El doctor Eduardo Ibarra Colado estimó que en unos 10 o 15 años, la UAM logrará consolidar el modelo que ha edificado en tres décadas y que, sin duda, le otorga identidad, permitiéndole mantener el lugar que ya ocupa como una de las mejores universidades del país en cada vez más áreas del conocimiento, además del prestigio y reconocimiento que se extienden al ámbito internacional.

Nuevo enfoque
Respecto de la investigación que le mereció el premio, Eduardo Ibarra expuso que se caracteriza por introducir en el campo de los estudios sobre la universidad un nuevo enfoque relacionado con la interpretación de los problemas organizacionales de la educación superior, de sus formas de funcionamiento, así como de sus contextos locales más específicos.

Se trata, abundó, de una aproximación que discute la relación Universidad-Estado con base en las relaciones cotidianas entre agencias gubernamentales y universidades, o los problemas de financiamiento, e incluso el impacto de las políticas públicas y sus efectos específicos en cada institución, estado o región.

El aporte esencial de estos estudios radica, dijo, en apreciar las relaciones a partir de las cuales se producen las estructuras y reglas que gobiernan el funcionamiento de la universidad, propiciando la conformación y cambio de las identidades de la institución y los actores que la integran.

Esto permite, añadió, apreciar por qué no siempre se alcanzan los resultados previstos y por qué los proyectos impulsados por las instituciones o el gobierno no siempre llegan a concretarse de acuerdo con lo planeado.
En suma, enfatizó, se trata de reconstruir los procesos de conformación de las instituciones a partir del reconocimiento de la dinámica de las relaciones que mantienen entre sí, a lo largo del tiempo, los actores de su comunidad.

Políticas públicas
Indicó que su trabajo también examina los programas institucionales que se derivan de las políticas estatales en curso, y que éstas adquieren una forma y sentido específicos en cada institución, con base en sus condiciones locales y la composición social particular que las caracteriza.

Tras señalar que la investigación galardonada, editada en 2001 y reeditada en 2003, es la síntesis de un extenso trabajo sobre las organizaciones que inició en 1981, Ibarra Colado expresó que el texto recupera elementos teóricos de los estudios organizacionales y constituye una lectura de los aportes de dos destacados pensadores franceses: Edgar Morín, con su paradigma de complejidad, y Michel Foucault, con su análisis del poder y sus formulaciones acerca de la gubernamentalidad.

Respecto del galardón que recibió el pasado 15 de diciembre en la Rectoría General, Eduardo Ibarra estimó que es el premio más importante que todo académico podría recibir, pues se trata de un reconocimiento que otorga la propia Institución, valorando el trabajo realizado y la importancia que supone para la universidad que permitió su producción.

“Es una recompensa a 23 años de esfuerzos en la UAM y un indicio de que lo que hemos realizado ha rendido sus frutos”, pero no se trata de “un premio sólo para mí, sino para los colegas que me han acompañado durante todo este tiempo. Aun cuando el reconocimiento recae en una sola persona, en realidad se reconoce a comunidades académicas más amplias, una línea de investigación y un esfuerzo colectivo”. /Javier Solórzano Herrera.

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