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 Semanario de la UAM

5 de enero de 2004

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¿Tienen futuro los estudios organizacionales?

CON SU TELÉFONO celular, su palm y su lap top, entre otros artefactos presentes en la vida cotidiana, el individuo de las sociedades modernas se ha convertido en una especie de “nodo” o “archivo viviente inamovible” de un sistema muy complejo donde operan reglas y empiezan a conformarse instituciones autónomas del control de los propios individuos.

Así lo señaló el doctor Eduardo Ibarra Colado, profesor-investigador de nuestra Universidad, durante su participación en el “Primer Seminario Internacional Pre-APROS”, organizado por el Área de Estudios Organizacionales de esta Casa de estudios.

Tras aseverar que los individuos formamos parte de redes que no controlamos, sino que nos controlan, puntualizó que el neoliberalismo ha impuesto modos de existencia, los cuales se rigen por las reglas del mercado y por un comportamiento individualista que no es propio del desarrollo cultural de las regiones, como en el caso de México, y que ese reglamento choca con su conformación cultural colectivista y su sentido de solidaridad, creando una serie de tensiones.

Recomposición política
El autor de Ensayos críticos para el estudio de las organizaciones en México, consideró que la recomposición política del mundo provoca que hoy estemos abogando en nuestro país por la imposición de ordenamientos de mercado, pero al mismo tiempo por la consolidación de un sistema democrático que implica legalidad en la elección de nuestros dirigentes.
Lo anterior entraña la recomposición de la identidad social de los mexicanos, “para constituirnos, a partir de ahora, como consumidores, sujetos productivos o sujetos de desempeño, no como integrantes de una comunidad que se organiza y resuelve problemas bajo una lógica distinta a la del mercado”.

El investigador de la Unidad Iztapalapa explicó que, en la sociedad moderna, los individuos vivimos un proceso en el que incorporamos la organización, constituyéndola en una especie de nodo dentro de una red de flujo de información, lo que propicia que los problemas cotidianos de organización sean cada vez más relevantes.

En el caso de México, los estudiosos de las organizaciones deben responder, por ejemplo, a preguntas como ¿qué significa en términos organizacionales la existencia de 60 millones de pobres en un país de 100 millones de habitantes?

Lo anterior, dijo, da respuesta al cuestionamiento de este Seminario en cuanto a si tienen futuro los estudios organizacionales y si hay otras maneras de existir y de ser distintas de las que implica la globalización y sus procesos de modernización organizacional.


Actores sociales
El doctor Enrique de la Garza Toledo, del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa, se refirió a la necesidad de crear nuevas teorías organizacionales que tomen en cuenta a los actores sociales que las conforman, en sus cooperaciones, conflictos, negociaciones, jerarquías y en su diferenciación interna, pues aunque dentro de la organización están presionados por sus situaciones estructurales, no dejan de darle sentido a la acción de la misma.

El doctor Graham Sewell, profesor asociado del Departamento de Administración de la Universidad de Melbourne, aseveró que los estudios organizacionales avanzan en una reconceptualización de la solidaridad en las organizaciones y, agregó, esta es una de las maneras efectivas de cómo pensar en “eso que aglutina los propósitos de la organización, que no necesariamente se base en la ventaja económica o en ser astutos”.

El Área de Estudios Organizacionales de nuestra Institución fue creada en octubre de 1984, con la intención de desarrollar investigación original en el campo de los estudios organizacionales, considerando la realidad de México y América Latina. A lo largo de dos décadas se han llevado a cabo diversos proyectos de investigación y se puso en operación el primer posgrado en Estudios Organizacionales. / Teresa Cedillo Nolasco


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