¿Tienen
futuro los estudios organizacionales?
CON SU TELÉFONO celular, su palm y su lap top, entre
otros artefactos presentes en la vida cotidiana, el individuo de las
sociedades modernas se ha convertido en una especie de “nodo”
o “archivo viviente inamovible” de un sistema muy complejo
donde operan reglas y empiezan a conformarse instituciones autónomas
del control de los propios individuos.
Así lo señaló el doctor Eduardo Ibarra Colado,
profesor-investigador de nuestra Universidad, durante su participación
en el “Primer Seminario Internacional Pre-APROS”, organizado
por el Área de Estudios Organizacionales de esta Casa de estudios.
Tras aseverar que los individuos formamos parte de redes que no controlamos,
sino que nos controlan, puntualizó que el neoliberalismo ha impuesto
modos de existencia, los cuales se rigen por las reglas del mercado
y por un comportamiento individualista que no es propio del desarrollo
cultural de las regiones, como en el caso de México, y que ese
reglamento choca con su conformación cultural colectivista y
su sentido de solidaridad, creando una serie de tensiones.
Recomposición política
El autor de Ensayos críticos para el estudio de las organizaciones
en México, consideró que la recomposición política
del mundo provoca que hoy estemos abogando en nuestro país por
la imposición de ordenamientos de mercado, pero al mismo tiempo
por la consolidación de un sistema democrático que implica
legalidad en la elección de nuestros dirigentes.
Lo anterior entraña la recomposición de la identidad social
de los mexicanos, “para constituirnos, a partir de ahora, como
consumidores, sujetos productivos o sujetos de desempeño, no
como integrantes de una comunidad que se organiza y resuelve problemas
bajo una lógica distinta a la del mercado”.
El investigador de la Unidad Iztapalapa explicó que, en la sociedad
moderna, los individuos vivimos un proceso en el que incorporamos la
organización, constituyéndola en una especie de nodo dentro
de una red de flujo de información, lo que propicia que los problemas
cotidianos de organización sean cada vez más relevantes.
En el caso de México, los estudiosos de las organizaciones deben
responder, por ejemplo, a preguntas como ¿qué significa
en términos organizacionales la existencia de 60 millones de
pobres en un país de 100 millones de habitantes?
Lo anterior, dijo, da respuesta al cuestionamiento de este Seminario
en cuanto a si tienen futuro los estudios organizacionales y si hay
otras maneras de existir y de ser distintas de las que implica la globalización
y sus procesos de modernización organizacional.
Actores sociales
El doctor Enrique de la Garza Toledo, del Departamento de Sociología
de la Unidad Iztapalapa, se refirió a la necesidad de crear nuevas
teorías organizacionales que tomen en cuenta a los actores sociales
que las conforman, en sus cooperaciones, conflictos, negociaciones,
jerarquías y en su diferenciación interna, pues aunque
dentro de la organización están presionados por sus situaciones
estructurales, no dejan de darle sentido a la acción de la misma.
El doctor Graham Sewell, profesor asociado del Departamento de Administración
de la Universidad de Melbourne, aseveró que los estudios organizacionales
avanzan en una reconceptualización de la solidaridad en las organizaciones
y, agregó, esta es una de las maneras efectivas de cómo
pensar en “eso que aglutina los propósitos de la organización,
que no necesariamente se base en la ventaja económica o en ser
astutos”.
El Área de Estudios Organizacionales de nuestra Institución
fue creada en octubre de 1984, con la intención de desarrollar
investigación original en el campo de los estudios organizacionales,
considerando la realidad de México y América Latina. A
lo largo de dos décadas se han llevado a cabo diversos proyectos
de investigación y se puso en operación el primer posgrado
en Estudios Organizacionales. / Teresa Cedillo Nolasco
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