Comunidades

 Semanario de la UAM

5 de enero de 2004

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Felguérez y el motor
de la creación

El maestro Manuel Felguérez explicó que Puerta al tiempo, suspendida sobre la entrada principal de la Rectoría General, es una escultura abstracta sin un tema específico, pero concebida para dar respuesta al espacio, es decir, es el juego entre la forma y el espacio: el motor de la creación.

Apuntó que la obra no proviene de la nada; es resultado de anteriores esculturas. Cada obra representa un reto una lucha consigo mismo para llegar a algo mejor.

Manifestó su satisfacción y agrado porque con esta escultura monumental logró superar su propia obra, realizada durante 53 años de trabajo diario, a pesar de las dificultades del espacio, ya que no es cuadrado.

Unidad con la arquitectura UAM
El maestro puntualizó que otro reto fue que la obra debía tener unidad con la arquitectura de la Rectoría General, es decir, que se debía conjugar la geometría de la arquitectura con la geometría más libre de la escultura. Añadió que fue un problema colocar la pieza de acero al carbón de 25 toneladas de peso en el espacio previsto para ello, por lo que se planeó como un “mecano”, es decir, varias piezas sueltas que podrían armarse.

Opinó que el gran mérito de este tipo de obras es de la sociedad que sabe apoyar a sus creadores y de las instituciones, como la UAM, que propició su construcción. “Me brindó la oportunidad de crearla y a la larga será más mérito de la Universidad que mío”, dijo.
Mencionó que se siente a gusto porque a sus 75 años —que cumplió el 12 de diciembre— todavía puede hacer obras de este tipo, en las que predominan las piezas suspendidas, “novedad que he estado desarrollando, es una búsqueda y una variante experimental en este campo”, además del manejo de obras pesadas, como la que instaló en el Auditorio Nacional para conmemorar su 50 aniversario, la cual pesa más de 20 toneladas y que también está flotando.
Informó que, en la actualidad, realiza 10 proyectos de manera simultánea; uno de ellos es la ampliación del Museo de Arte Abstracto de Zacatecas.

Piezas suspendidas, innovación de la escultura
La inspiración del maestro Manuel Felguérez se concretó con el trabajo del arquitecto Juan Álvarez del Castillo, de la empresa Diseño y Manufactura Majac, quien coordinó la realización, construcción y montaje de la obra y ha colaborado con el maestro en el desarrollo de otras dos esculturas, una monumental y otra de mediano formato.

Álvarez del Castillo, quien ha trabajado con otros artistas como Vicente Rojo, Jorge Yáspic y Fernando González Cortázar, aseguró que se realizaron todos los estudios necesarios para garantizar que esta escultura monumental estuviera instalada de manera adecuada, por lo que descartó riesgos para los trabajadores o visitantes de la Rectoría General.

En entrevista, relató que el aspecto de mayor cuidado fue el cálculo estructural (estudio del edificio), en el que participó el ingeniero Santiago López, ya que se instaló en un lugar construido, lo cual representa cierto grado de dificultad.

Congruencia estructural
El calculista determinó que el edificio de Rectoría General podía soportar, sin problemas, la carga adicional que se le aplicó con el peso de la obra, para ello se ancló por medio de empotres (placas pegadas con tornillos) a los muros de concreto laterales de la construcción y los elementos geométricos están tensados hacia unas trabes, ubicadas en la loza.

El pasado mes de agosto, el maestro Felguérez invitó al arquitecto a trabajar con él, presentándole una maqueta sobre la obra (escala de 1 a 50). Una vez aceptada la propuesta, Álvarez del Castillo inició su labor con la investigación preliminar que incluye el estudio de la forma de la obra, el proceso de fabricación y el montaje.

Proceso creativo
En su taller, ubicado entre Río Churubusco y Francisco del Paso y Troncoso, recibió en diversas ocasiones al maestro, quien acudía para formular recomendaciones y enriquecer la obra, apreciar los avances o bien para realizar modificaciones, ya que el proceso creativo nunca se detiene.

Indicó que la realización y construcción se llevó alrededor de un mes y medio, con jornadas de trabajo de entre 12 y 16 horas diarias. Lo primero, dijo, fue traducir el proyecto del maestro a una visión técnica para observar si era realizable, conocer cuáles son los materiales en el mercado y si era posible darle la forma que requería el artista.

Sobre el proceso de fabricación, informó que la obra se dibujó en tercera dimensión en la computadora para determinar su volumen y observar que el ensamble quedara completo. También se trazó en dos dimensiones para realizar el “despiece” de la obra, es decir, que de manera digital se cortó la estructura con un sistema numérico, que es algo similar a una impresora, donde se manda a imprimir y la divide en partes, lo que sirve de base para cortar las placas de acero en el taller.

Estas placas tienen medidas estándar, por ejemplo, existen de cuatro o cinco por 10 o 20 pies. En este sentido, mencionó que cada elemento geométrico rebasa esas medidas, por lo que está conformado por varias placas para alcanzar la dimensión trazada por el artista.

Al referirse al traslado y montaje de la obra, señaló que por sus dimensiones y condiciones del lugar, se efectuó todo el trabajo con un sistema mecánico. Agregó que de inicio se realizaron piezas del tamaño adecuado para ser trasladadas en dos tráiler, con capacidad de 12 metros de longitud, y un camión de seis metros de largo.

El traslado se efectuó el sábado 6 de diciembre a las cinco de la mañana para no interrumpir el tránsito vehicular. La instalación se desarrolló en una semana.

Durante todo el proceso participaron 40 trabajadores, entre el personal encargado del traslado, montaje, pintura, soldadura y acabado final. /Rosario Valdez Camargo

 

 

 

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