
Felguérez
y el motor
de la creación
El maestro Manuel Felguérez explicó que Puerta
al tiempo, suspendida sobre la entrada principal de la Rectoría
General, es una escultura abstracta sin un tema específico, pero
concebida para dar respuesta al espacio, es decir, es el juego entre
la forma y el espacio: el motor de la creación.
Apuntó que la obra no proviene de la nada; es resultado de anteriores
esculturas. Cada obra representa un reto una lucha consigo mismo para
llegar a algo mejor.
Manifestó su satisfacción y agrado porque con esta escultura
monumental logró superar su propia obra, realizada durante 53
años de trabajo diario, a pesar de las dificultades del espacio,
ya que no es cuadrado.
Unidad con la arquitectura UAM
El maestro puntualizó que otro reto fue que la obra debía
tener unidad con la arquitectura de la Rectoría General, es decir,
que se debía conjugar la geometría de la arquitectura
con la geometría más libre de la escultura. Añadió
que fue un problema colocar la pieza de acero al carbón de 25
toneladas de peso en el espacio previsto para ello, por lo que se planeó
como un “mecano”, es decir, varias piezas sueltas que podrían
armarse.
Opinó que el gran mérito de este tipo de obras es de la
sociedad que sabe apoyar a sus creadores y de las instituciones, como
la UAM, que propició su construcción. “Me brindó
la oportunidad de crearla y a la larga será más mérito
de la Universidad que mío”, dijo.
Mencionó que se siente a gusto porque a sus 75 años —que
cumplió el 12 de diciembre— todavía puede hacer
obras de este tipo, en las que predominan las piezas suspendidas, “novedad
que he estado desarrollando, es una búsqueda y una variante experimental
en este campo”, además del manejo de obras pesadas, como
la que instaló en el Auditorio Nacional para conmemorar su 50
aniversario, la cual pesa más de 20 toneladas y que también
está flotando.
Informó que, en la actualidad, realiza 10 proyectos de manera
simultánea; uno de ellos es la ampliación del Museo de
Arte Abstracto de Zacatecas.
Piezas suspendidas, innovación de la escultura
La inspiración del maestro Manuel Felguérez se concretó
con el trabajo del arquitecto Juan Álvarez del Castillo, de la
empresa Diseño y Manufactura Majac, quien coordinó la
realización, construcción y montaje de la obra y ha colaborado
con el maestro en el desarrollo de otras dos esculturas, una monumental
y otra de mediano formato.
Álvarez del Castillo, quien ha trabajado con otros artistas como
Vicente Rojo, Jorge Yáspic y Fernando González Cortázar,
aseguró que se realizaron todos los estudios necesarios para
garantizar que esta escultura monumental estuviera instalada de manera
adecuada, por lo que descartó riesgos para los trabajadores o
visitantes de la Rectoría General.
En entrevista, relató que el aspecto de mayor cuidado fue el
cálculo estructural (estudio del edificio), en el que participó
el ingeniero Santiago López, ya que se instaló en un lugar
construido, lo cual representa cierto grado de dificultad.
Congruencia estructural
El calculista determinó que el edificio de Rectoría General
podía soportar, sin problemas, la carga adicional que se le aplicó
con el peso de la obra, para ello se ancló por medio de empotres
(placas pegadas con tornillos) a los muros de concreto laterales de
la construcción y los elementos geométricos están
tensados hacia unas trabes, ubicadas en la loza.
El pasado mes de agosto, el maestro Felguérez invitó al
arquitecto a trabajar con él, presentándole una maqueta
sobre la obra (escala de 1 a 50). Una vez aceptada la propuesta, Álvarez
del Castillo inició su labor con la investigación preliminar
que incluye el estudio de la forma de la obra, el proceso de fabricación
y el montaje.
Proceso creativo
En su taller, ubicado entre Río Churubusco y Francisco del Paso
y Troncoso, recibió en diversas ocasiones al maestro, quien acudía
para formular recomendaciones y enriquecer la obra, apreciar los avances
o bien para realizar modificaciones, ya que el proceso creativo nunca
se detiene.
Indicó que la realización y construcción se llevó
alrededor de un mes y medio, con jornadas de trabajo de entre 12 y 16
horas diarias. Lo primero, dijo, fue traducir el proyecto del maestro
a una visión técnica para observar si era realizable,
conocer cuáles son los materiales en el mercado y si era posible
darle la forma que requería el artista.
Sobre el proceso de fabricación, informó que la obra se
dibujó en tercera dimensión en la computadora para determinar
su volumen y observar que el ensamble quedara completo. También
se trazó en dos dimensiones para realizar el “despiece”
de la obra, es decir, que de manera digital se cortó la estructura
con un sistema numérico, que es algo similar a una impresora,
donde se manda a imprimir y la divide en partes, lo que sirve de base
para cortar las placas de acero en el taller.
Estas placas tienen medidas estándar, por ejemplo, existen de
cuatro o cinco por 10 o 20 pies. En este sentido, mencionó que
cada elemento geométrico rebasa esas medidas, por lo que está
conformado por varias placas para alcanzar la dimensión trazada
por el artista.
Al referirse al traslado y montaje de la obra, señaló
que por sus dimensiones y condiciones del lugar, se efectuó todo
el trabajo con un sistema mecánico. Agregó que de inicio
se realizaron piezas del tamaño adecuado para ser trasladadas
en dos tráiler, con capacidad de 12 metros de longitud, y un
camión de seis metros de largo.
El traslado se efectuó el sábado 6 de diciembre a las
cinco de la mañana para no interrumpir el tránsito vehicular.
La instalación se desarrolló en una semana.
Durante todo el proceso participaron 40 trabajadores, entre el personal
encargado del traslado, montaje, pintura, soldadura y acabado final.
/Rosario Valdez Camargo

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