Responsabilidad
social: convencimiento personal, convicción del bien común
ES INDISPENSABLE
IMPULSAR la cultura de la responsabilidad social en las organizaciones,
ya que ello implica no sólo desarrollar la filantropía
y tener una mejor imagen ante la sociedad —lo cual redundará
en más consumidores y más ganancias—, sino también
hacerse cargo de las consecuencias de sus acciones, de sus políticas
laborales y de los efectos de su producción en el entorno.
Al ser un conjunto de acciones sociales y medioambientales que integran
las organizaciones en sus operaciones comerciales y en la relación
con sus interlocutores, la responsabilidad social permite una ejecución
de sus procesos de manera más efectiva y eficiente.
Lo anterior se puso de manifiesto en el Primer Seminario Nacional “Responsabilidad
Social. Gestión de los Recursos en las Organizaciones: Escasez
contra Abundancia”, que se realizó en la Rectoría
General el 4 de diciembre y contó con la participación
de investigadores, académicos y miembros de organismos públicos
y privados, así como de organizaciones no gubernamentales.
También se presentaron los avances de lo que será la Norma
sobre Sistemas de Gestión de Responsabilidad Social y se firmaron
convenios de colaboración entre nuestra Universidad y el Instituto
Mexicano de Normatividad y Certificación, A. C. (IMNC).
Capacidad de respuesta
La doctora Lilia Granillo Vázquez, del Grupo de Difusión
del Subcomité IV de la Norma de Responsabilidad Social, afirmó
que la responsabilidad social es la capacidad de respuesta que los individuos
pueden esgrimir ante los desequilibrios y las injusticias que el mercado
agudiza y frente al encumbramiento del dinero como valor existencial
que todo lo puede y lo justifica.
La responsabilidad social, subrayó, trasciende el marco legal
para instalarse en la conciencia individual y logra el convencimiento
personal y la convicción del bien común. Por lo que, aseguró,
debe ser aceptada voluntariamente.
Al presentar los avances de la Norma sobre Sistemas de Gestión
de Responsabilidad Social —la cual estará lista en el primer
semestre del próximo año y que servirá como documento
de referencia a las empresas que deseen adoptar medidas relacionadas
con el tema— el licenciado Leonardo Cárdenas, director
de Consultores en Calidad Ambiental, destacó la importancia de
contar con una norma de este tipo en nuestro país, debido a que
las empresas no tienen lineamientos específicos ni documentos
de referencia sobre cómo instituir medidas de responsabilidad
social.
Programas de capacitación
Resaltó que la norma mexicana será más completa
que las de Francia, Japón, Israel, Reino Unido y Australia, dado
que contiene tanto elementos de carácter legal como de conducta
ética y de valores, además de que en su elaboración
han participado diversos sectores y organizaciones interesadas en impulsar
la responsabilidad social.
En el marco del Seminario, nuestra Universidad y el IMNC firmaron los
convenios de colaboración —general y específico—,
con los que se promoverá la participación de la Universidad
en las actividades de normalización desarrolladas por los comités
técnicos de normalización nacional del Instituto, así
como en la generación y revisión de normas mexicanas para
su aplicación voluntaria por organizaciones de diversos sectores
del país.
El acuerdo general estipula que los académicos de nuestra Universidad
colaborarán en el desarrollo de programas de capacitación,
así como en la impartición de cursos y seminarios y se
promoverá la normatividad que elaboren los comités técnicos,
mediante conferencias, seminarios, congresos, talleres, entre otros.
Intercambio académico
En el convenio específico se señala que se aprovechará
la infraestructura y experiencia de ambas instituciones, con el fin
de colaborar en investigación, capacitación, intercambio
académico y difusión de la cultura. Se colaborará
también en programas conjuntos, de estancias y años sabáticos,
de organización de seminarios, conferencias, mesas redondas,
entre otros, así como en el fortalecimiento al posgrado.
Se prevé la participación de los académicos de
la UAM en la elaboración y revisión de las normas mexicanas
en asuntos como los sistemas de administración de seguridad y
salud en el trabajo, sistemas de gestión de la calidad, responsabilidad
social, sistema de gestión ambiental, metrología y otras
de competencia académica.
Los convenios fueron signados por el doctor Luis Mier y Terán,
rector general de esta Universidad y la doctora Mercedes Irueste, directora
general del IMNC
En la inauguración del Seminario, el doctor Mier y Terán
expuso que el cultivo y transmisión del conocimiento contribuyen
a crear las sociedades que queremos, por lo que al reflexionar sobre
asuntos como la responsabilidad social se abre un espacio a la discusión,
la reflexión, al pensamiento distanciado y mesurado de nuestro
mundo.
De esta manera, subrayó, lograremos suspender las inercias negativas
que toma nuestro mundo y capitalizarlas para beneficio propio, ya que
al pensar, meditar y comprender, encontramos las vías para actuar
con la fuerza necesaria para cumplir con la responsabilidad que hemos
adquirido con nosotros mismos y con la sociedad. / Javier Solórzano
Herrera
Reconocimiento
de la Asociación
Mexicana para la Economía Energética
a la UAM
La
Asociación Mexicana para la Economía Energética
(AMEE) entregó al doctor Luis Mier y Terán Casanueva,
rector general de nuestra Casa de estudios, un reconocimiento por el
apoyo brindado en la realización de sus actividades.
En esta ceremonia, organizada en el Club de Industriales el pasado 8
de diciembre, el doctor Luis Mier y Terán Casanueva manifestó
su agradecimiento por la distinción y refrendó su compromiso
para seguir colaborando con la nueva Mesa Directiva de la Asociación
—dirigida por el licenciado Javier Estrada Estrada, consultor
privado— en favor del desarrollo energético del país.
El doctor José Miguel González Santaló, presidente
saliente de la AMEE, destacó el apoyo de la Rectoría General
de nuestra Casa abierta al tiempo y de la Unidad Iztapalapa, en la organización
del “5º Congreso Anual de la Asociación. Oferta de Energía
para el Desarrollo de México. Políticas y Financiamiento”,
y de la “Segunda y Tercera Reunión Estudiantil de la AMEE”,
efectuados en 2002 y 2003, con la finalidad de ser espacios propicios
para que los alumnos de licenciatura y posgrado de diversas instituciones
(UAM, UNAM, IPN, CIDE) intercambien ideas en torno a la energía
en México.
Agradeció la participación del doctor Pablo Mulás,
asesor de la Rectoría General de la UAM, quien junto con el doctor
Mariano Bauer, investigador del Instituto Mexicano del Petróleo
—ambos fueron presidentes de la AMEE—, impulsó la
idea de organizar un Congreso conjunto con las asociaciones hermanas
de Estados Unidos y Canadá, para la economía energética.
De esta manera, explicó, se realizó el “6º Congreso
Anual de la AMEE”, que registró 300 asistentes de 22 países,
y la “23ª Conferencia Anual” de las citadas asociaciones.
La AMEE —fundada en 1996— registra cerca de 450 miembros,
entre ingenieros, economistas y abogados, principalmente, de los sectores
público y privado. Sus objetivos son fomentar la relación
entre las personas interesadas en las dimensiones económico-técnica
y política en el campo energético, así como ser
un espacio de análisis y discusión profesional sobre esta
temática. / Rosario Valdez Camargo
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