Escapararte

 Semanario de la UAM

15 de diciembre de 2003


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La fotografía: un medio de expresión autónomo

CON EL EXHORTO para que los coloquios de fotografía en la Universidad “no sean algo episódico, sino que contribuyan a consolidar un modo de aproximación” a este medio expresivo, el pasado 11 de noviembre se realizó el Primer Coloquio de Fotografía 2003. La imagen fotográfica como texto comunicativo.

A Norma Gómez, egresada de la carrera de Comunicación de esta Casa de estudios, se debió la organización y coordinación del Coloquio, en cuyo primer día de trabajos, el doctor en Filosofía por la Universidad de Londres, Raymundo Mier dictó la conferencia magistral ¿La imagen fotográfica se puede leer?


En principio, estableció que en la actualidad la fotografía es un medio de expresión “dotado de autonomía”, pese a que, desde sus inicios (siglo XIX), la imagen fotográfica, ha permanecido en los márgenes de la reflexión, pero planteando interrogantes que no se han solucionado como “su fidelidad de lo real”.

Condición súbita
El también profesor-investigador de nuestra Casa de estudios aseveró que “la condición súbita de la fotografía” la incluye, junto con el cine y la música, en el arte del tiempo. Cuando la vocación de la mirada está encaminada al olvido, añadió, la fotografía se vuelve, en un modo particular, para integrar estrategias que permitan reconstruir la significación de lo mirado, de construir una reflexión sobre algo que está destinado a la fugacidad.


Durante los trabajos del coloquio participaron, además, los fotógrafos Mauricio Alejo, becario de la Fundación Fullbright, así como del Fondo para la Cultura y las Artes; Yolanda Andrade, maestra de la Escuela de Fotografía Nacho López, autora de libros como Pasión mexicana y Los velos transparentes, las transparencias veladas; y Silvana Agostoni, diseñadora gráfica por nuestra Universidad, dedicada a la fotografía conceptual y abstracta.

Fotoperiodismo y nota roja
“La nota roja existe en todo el mundo, es algo que llama la atención del lector y de los medios de comunicación, ya sea prensa, radio o televisión; en ella, la moral depende de los lectores, pero el fotógrafo debe procurar que sea lo menos penosa y macabra para la familia afectada o incluso para el lector”.

Esta es la opinión de Enrique Metinides, fotógrafo dedicado a la nota roja desde los 12 años de edad, quien participó en el Coloquio con la conferencia magistral El poder de la imagen en la nota roja.

Reconocido como cabeza y decano del fotoperiodismo policiaco en México, compartió sus experiencias de trabajo: “El miedo es algo con lo que el fotógrafo se enfrenta día a día, incluso hay que aceptar que se puede llegar a perder la vida, pero en este oficio somos como los soldados, hay que estar siempre al frente y arriesgar la existencia”.

El trabajo de fotógrafo, añadió Metinides, requiere de objetividad y de saber reflejar la realidad a través de la cámara que, dijo, es como el ojo humano.


No obstante, Gómez Rodríguez dice: “El fotógrafo se hace, su formación depende de sus estudios”, empero, agrega, “debe poseer cierta intuición, una visión que se desarrolla en la práctica”.
A lo largo de tres jornadas de trabajos participaron además: Katya Mandoki, profesora de Artes Visuales de nuestra Casa abierta al tiempo; Miguel Fematt, fotógrafo y profesor en la Universidad de Xalapa; Misael Torres, fotógrafo; y Frida Hartz fotoperiodista.
Los conferenciantes concluyeron que la masificación actual de la fotografía y la generación de escuelas que ofrecen esta licenciatura ha obligado a mejorar los planes y programas de estudio, así como la profesionalización de los fotógrafos. Los académicos tienen el deber de actualizarse en el conocimiento de la fotografía. / Verónica Ordóñez Hernández y Estrella Olvera Barragán

Llegan a 200 y van por más

La repugnante historia de Clotario Demoniax, la única obra en la actual cartelera del país reconocida como un espectáculo de títeres para adultos, del escritor, dramaturgo y ahora diplomático Hugo Hiriart y dirigida por Pablo Cueto, llegó a 200 representaciones en el Teatro Casa de la Paz de nuestra Universidad.
El doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de esta Casa abierta al tiempo; la maestra Mireya Cueto —precursora en México del arte de los títeres—, y el actor Héctor Suárez develaron la placa alusiva el pasado 4 de diciembre, al término de una de las funciones más emotivas, por el significado de este logro dentro del teatro universitario.


En el acto fueron reconocidos los integrantes del elenco: Rolando García, Alejandro Benitez, Leticia Cavazos y el propio Cueto como narrador, el personal técnico y de tramoya, así como el maestro Tomás Ejea, jefe de Artes Escénicas de la Coordinación General de Difusión Cultural, quien anunció la reanudación del espectáculo a partir del 17 de enero de 2004. De esta manera, Clotario Demoniax llega a 200 funciones y va por más… / Estrella Olvera Barragán

 

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