Por su ironía inventiva y como
espacio de libertad, celebran
al teatro
 |
El galán fantasma o un Calderón con frijoles
EL GALÁN FANTASMA es una obra original de
Pedro Calderón de la Barca, que Gerardo Mancebo del Castillo retomó y retorció para hacer
de una comedia del siglo XVII, una farsa del siglo XXI.
En esta versión, los personajes secundarios se vuelven protagónicos: el Duque, que muere de amor
por la esclavizada Julia, a su vez es querido por su sirvienta Porcia, pero no por amor sino por su riqueza. Los
enredos de este interés se tejerán todavía más con la aparición de Candil, el
gracioso, y la desaparición de Astolfo, el galán.
Estamos ante una versión libérrima que nos invita a reírnos y divertirnos en una gran farsa
de estructura admirable.
Esta fue una de las últimas obras del autor, quien murió antes de ver la puesta en escena, en el
año 2000. El proyecto fue retomado por algunas integrantes originales, quienes a su vez llamaron a la directora
Claudia Ríos para culminar la puesta en escena. La directora se ha inspirado en las comedias mexicanas de
los años cuarenta -Romeo y Julieta de Cantinflas o La marca del Zorrillo de Tin Tán-, que mezclan
lo antiguo con lo contemporáneo, dando lugar a situaciones bastante divertidas.
La obra proviene de una importante temporada en la Sala Xavier Villaurrutia, del Centro Cultural del Bosque, y
en ella actúan Susana Garfel, Carmen Ramos, Leticia Cavazos, Alberto Eliseo y Mariana Treviño. El
diseño de la escenografía e iluminación corrió a a cargo de Xóchitl González. |
Divino Pastor Góngora
DIVINO PASTOR GÓNGORA es una celebración del teatro dentro del teatro, como espacio de libertad
y erotismo, con un magistral ejercicio de actuación a cargo de Carlos Cobos, una síntesis escénica
del director Miguel Ángel Rivera, y un texto que nos conmueve, irrita y confronta, del dramaturgo Jaime
Chabaud (miembro del Sistema Nacional de Creadores).
En su transcurso, el espectador apreciará el desfile de 15 personajes, en voz y cuerpo de un solo actor,
capaz de llevarnos por los tiempos virreinales. Desde el fastuoso Teatro del Coliseo Nuevo, hasta su pequeña
celda de cómico perseguido por la Inquisición.
Divino Pastor Góngora es el resultado de varios años de búsqueda e investigación entre
Miguel Ángel Rivera y Carlos Cobos, en torno al trabajo actoral. La idea es consolidar al teatro como un
espacio donde juego e imaginación estallen, como alternativa a la realidad limitante. Es la exploración
de la premisa de Calderón de la Barca acerca de la delgada frontera entre ficción y realidad, entre
vida y sueño.
Además, la obra explora la relación entre creación artística y censura, entre la libertad
de imaginar y la reacción moralista que esta libertad detona. Así, el comediante Divino Pastor es
perseguido por un tal inquisidor Diego Fernández y de Zevallos (que sí existió, según
consta en el Archivo General de la Nación), por actuar y dar lo mejor de sí en una obra aparentemente
subversiva.
Divino Pastor Góngora tuvo una temporada previa en el Teatro El Galeón y una gira por diversas ciudades
de la República. La obra de Jaime Chabaud, con Carlos Cobos dirigido por Miguel Ángel Rivera, cuenta
con el diseño de escenografía e iluminación de Xóchitl González.

Información proporcionada por el director y
crítico de teatro Rubén Ortiz, jefe administrativo de Teatro Casa de la Paz.
|