
Nuevo
mapa electoral tras los comicios
del 6 de julio
LA
ELECCIÓN INTERMEDIA del pasado 6 de julio demostró
que el PRI es una fuerza política con un arraigo social considerable
y que su presencia no dependía únicamente del trato privilegiado
que se le daba en el antiguo régimen, por lo que tiene altas
posibilidades de regresar al poder Ejecutivo Federal en el 2006.
El principal triunfo político para el PRD, además de obtener
la mayoría de las jefaturas delegacionales en el Distrito Federal,
fue consolidar una candidatura presidencial con perspectivas de triunfo
en los próximos comicios federales, siempre y cuando logre proyectar
el efecto López Obrador en todo el país.
El PAN, el gran perdedor, ahora aparece distanciado del propio Presidente,
sin un programa claro ni proyecto diferenciado con respecto a lo que
fue la conducción del PRI durante más de 70 años,
perdiendo gubernaturas importantes como la de Nuevo León.
Este es el análisis que formula el doctor Roberto Gutiérrez
López, especialista en Cultura Política y Sistema Político
de nuestra Universidad, quien subrayó que el alto grado de abstencionismo
(59 por ciento) pone en peligro la consolidación de la joven
democracia mexicana, pues expresa el alejamiento de la mayor parte de
la población respecto de los procesos electorales.
Capitalizar desacuerdos y vacíos
Al abundar sobre los resultados de la reciente jornada electoral, el
doctor Gutiérrez López reconoció que el PRI es
una organización que tiene historia, cuadros políticos,
arraigo local y que está tratando de llenar el vacío de
poder que ha dejado el Presidente y su gabinete, y de capitalizar la
falta de acuerdos que se han observado en el Congreso de la Unión.
Apuntó que recuperó una gubernatura estratégica
desde el punto de vista político y económico, como es
la de Nuevo León, que se había convertido en un bastión
panista. “Lo que mostró la elección es que el PAN
no logró refrendar su triunfo, ni siquiera en una zona que podría
identificarse más con su proyecto, lo que tiene que ver con una
gestión ineficaz y desafortunada”.
Antes de concluir que el tricolor será una fuerza importante
para el desarrollo de la vida política nacional, sobre todo en
la perspectiva de la elección de 2006; recordó que enfrentará
un problema muy serio: la recomposición de su vida interna, ya
que conviven grupos que están diferenciados y que no alcanzan
todavía a generar impactos de fondo para dar estabilidad a la
propia organización partidista.
Sin arraigo nacional
El doctor Gutiérrez López sostuvo que el partido del sol
azteca tenía grandes posibilidades de explotar la percepción
negativa de la ciudadanía sobre los logros del actual gobierno
federal y del descrédito histórico del PRI y convertirse
en una fuerza emergente, pero no fue así, por lo que no ha podido
generar una opción atractiva y moderna para el conjunto de la
población mexicana.
Si bien es cierto que aumentará el número de sus diputados,
prosiguió, el PRD no aparece como una opción nacional
con un arraigo sólido. Su principal capital político es
el peso que tiene el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, ya que gracias
al efecto López Obrador ha aumentado su presencia de una manera
importante en la capital y tendrá mayoría absoluta en
la Asamblea legislativa y 13 jefaturas delegacionales.
El autor del libro Identidades Políticas y Democracia y editor
de la revista Sociológica (UAM) subrayó que con el PRD
se produce una paradoja, ya que es la tercera fuerza política
en el ámbito nacional, pero está ubicando de mejor manera
a un posible triunfador en las siguientes elecciones presidenciales.
“El reto para el PRD es incrementar el liderazgo emergente de
López Obrador como un proyecto nacional”.
Pagando el costo
Señaló que el PAN es un partido que está pagando
el costo de las altísimas expectativas generadas a partir del
cambio en la Presidencia de la República en el año 2000
y que no acierta a traducir ese impulso recibido hace tres años
en la construcción de una estructura política nacional
y en la generación de cuadros políticos de primer nivel
que pudieran ser atractivos desde la perspectiva de la ciudadanía.
Es un partido que se encuentra en una situación ambigua con respecto
al propio poder presidencial, lo que lo sitúa en una posición
débil dentro del panorama político, ya que perdió
posiciones importantes en la contienda para gobernadores (Nuevo León)
y en la capital, debido a que, al parecer, sólo retendrá
dos jefaturas delegacionales y su presencia en la Asamblea de Representantes
será disminuida.
Reto democrático
El gran reto de la democracia, sostuvo el investigador universitario,
ya no sólo es acreditar que existen elecciones confiables, libres
y transparentes, sino que éstas producen resultados verificables,
como es mejorar la calidad de vida de la población, lo que alentará
una participación decidida y abierta.
Puntualizó que México tiene un incipiente sistema de partidos,
que posee las características básicas: fuerzas políticas
que han optado por la vía electoral; una legislación electoral,
capaz de normar la competencia y dar estabilidad, además de procesar
los conflictos de una manera pacífica; y una alternancia significativa
en todos los niveles estructurales de representación y de gobierno.
El jefe del Departamento de Sociología de esta Casa de estudios
agregó que también se cuenta con una ciudadanía
que, aunque en ciertas circunstancias aparece alejada de la vida política
partidista, ha sabido responder históricamente a este recambio
estructural del sistema político mexicano.
Reforma al sistema electoral
Adelantó que para avanzar se requiere una nueva reforma en el
sistema electoral y en el de partidos, en la que la reelección
sucesiva de los diputados sea un aspecto importante para lograr la profesionalización
de la función legislativa y el fortalecimiento del perfil de
la Cámara de Diputados, con lo cual estos representes se responsabilicen
frente a sus electores.
Además, prosiguió, debe hacerse una revisión a
fondo del gasto de los partidos políticos en las campañas
electorales, ya que no hay una buena lectura de la sociedad respecto
de la forma en que los recursos públicos son utilizados, “se
ha visto despilfarro, pocas ideas y como beneficiarios a los grandes
medios de comunicación”.
El investigador del Área de Sociología Política
señaló que en esta reforma deberían proponerse
medidas para lograr una discusión más razonada de ideas
y proyectos, que hicieran posible que el electorado diferenciara —con
claridad— las distintas fuerzas, para que a partir de esto emitiera
su voto. / Rosario Valdez Camargo
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