Perspectiva

Semanario de la UAM

14 de julio de 2003

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Nuevo mapa electoral tras los comicios
del 6 de julio

LA ELECCIÓN INTERMEDIA del pasado 6 de julio demostró que el PRI es una fuerza política con un arraigo social considerable y que su presencia no dependía únicamente del trato privilegiado que se le daba en el antiguo régimen, por lo que tiene altas posibilidades de regresar al poder Ejecutivo Federal en el 2006.

El principal triunfo político para el PRD, además de obtener la mayoría de las jefaturas delegacionales en el Distrito Federal, fue consolidar una candidatura presidencial con perspectivas de triunfo en los próximos comicios federales, siempre y cuando logre proyectar el efecto López Obrador en todo el país.
El PAN, el gran perdedor, ahora aparece distanciado del propio Presidente, sin un programa claro ni proyecto diferenciado con respecto a lo que fue la conducción del PRI durante más de 70 años, perdiendo gubernaturas importantes como la de Nuevo León.

Este es el análisis que formula el doctor Roberto Gutiérrez López, especialista en Cultura Política y Sistema Político de nuestra Universidad, quien subrayó que el alto grado de abstencionismo (59 por ciento) pone en peligro la consolidación de la joven democracia mexicana, pues expresa el alejamiento de la mayor parte de la población respecto de los procesos electorales.

Capitalizar desacuerdos y vacíos

Al abundar sobre los resultados de la reciente jornada electoral, el doctor Gutiérrez López reconoció que el PRI es una organización que tiene historia, cuadros políticos, arraigo local y que está tratando de llenar el vacío de poder que ha dejado el Presidente y su gabinete, y de capitalizar la falta de acuerdos que se han observado en el Congreso de la Unión.

Apuntó que recuperó una gubernatura estratégica desde el punto de vista político y económico, como es la de Nuevo León, que se había convertido en un bastión panista. “Lo que mostró la elección es que el PAN no logró refrendar su triunfo, ni siquiera en una zona que podría identificarse más con su proyecto, lo que tiene que ver con una gestión ineficaz y desafortunada”.

Antes de concluir que el tricolor será una fuerza importante para el desarrollo de la vida política nacional, sobre todo en la perspectiva de la elección de 2006; recordó que enfrentará un problema muy serio: la recomposición de su vida interna, ya que conviven grupos que están diferenciados y que no alcanzan todavía a generar impactos de fondo para dar estabilidad a la propia organización partidista.

Sin arraigo nacional

El doctor Gutiérrez López sostuvo que el partido del sol azteca tenía grandes posibilidades de explotar la percepción negativa de la ciudadanía sobre los logros del actual gobierno federal y del descrédito histórico del PRI y convertirse en una fuerza emergente, pero no fue así, por lo que no ha podido generar una opción atractiva y moderna para el conjunto de la población mexicana.

Si bien es cierto que aumentará el número de sus diputados, prosiguió, el PRD no aparece como una opción nacional con un arraigo sólido. Su principal capital político es el peso que tiene el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, ya que gracias al efecto López Obrador ha aumentado su presencia de una manera importante en la capital y tendrá mayoría absoluta en la Asamblea legislativa y 13 jefaturas delegacionales.

El autor del libro Identidades Políticas y Democracia y editor de la revista Sociológica (UAM) subrayó que con el PRD se produce una paradoja, ya que es la tercera fuerza política en el ámbito nacional, pero está ubicando de mejor manera a un posible triunfador en las siguientes elecciones presidenciales. “El reto para el PRD es incrementar el liderazgo emergente de López Obrador como un proyecto nacional”.

Pagando el costo

Señaló que el PAN es un partido que está pagando el costo de las altísimas expectativas generadas a partir del cambio en la Presidencia de la República en el año 2000 y que no acierta a traducir ese impulso recibido hace tres años en la construcción de una estructura política nacional y en la generación de cuadros políticos de primer nivel que pudieran ser atractivos desde la perspectiva de la ciudadanía.


Es un partido que se encuentra en una situación ambigua con respecto al propio poder presidencial, lo que lo sitúa en una posición débil dentro del panorama político, ya que perdió posiciones importantes en la contienda para gobernadores (Nuevo León) y en la capital, debido a que, al parecer, sólo retendrá dos jefaturas delegacionales y su presencia en la Asamblea de Representantes será disminuida.

Reto democrático

El gran reto de la democracia, sostuvo el investigador universitario, ya no sólo es acreditar que existen elecciones confiables, libres y transparentes, sino que éstas producen resultados verificables, como es mejorar la calidad de vida de la población, lo que alentará una participación decidida y abierta.
Puntualizó que México tiene un incipiente sistema de partidos, que posee las características básicas: fuerzas políticas que han optado por la vía electoral; una legislación electoral, capaz de normar la competencia y dar estabilidad, además de procesar los conflictos de una manera pacífica; y una alternancia significativa en todos los niveles estructurales de representación y de gobierno.

El jefe del Departamento de Sociología de esta Casa de estudios agregó que también se cuenta con una ciudadanía que, aunque en ciertas circunstancias aparece alejada de la vida política partidista, ha sabido responder históricamente a este recambio estructural del sistema político mexicano.

Reforma al sistema electoral

Adelantó que para avanzar se requiere una nueva reforma en el sistema electoral y en el de partidos, en la que la reelección sucesiva de los diputados sea un aspecto importante para lograr la profesionalización de la función legislativa y el fortalecimiento del perfil de la Cámara de Diputados, con lo cual estos representes se responsabilicen frente a sus electores.

Además, prosiguió, debe hacerse una revisión a fondo del gasto de los partidos políticos en las campañas electorales, ya que no hay una buena lectura de la sociedad respecto de la forma en que los recursos públicos son utilizados, “se ha visto despilfarro, pocas ideas y como beneficiarios a los grandes medios de comunicación”.

El investigador del Área de Sociología Política señaló que en esta reforma deberían proponerse medidas para lograr una discusión más razonada de ideas y proyectos, que hicieran posible que el electorado diferenciara —con claridad— las distintas fuerzas, para que a partir de esto emitiera su voto. / Rosario Valdez Camargo

 

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