Escapararte

 Semanario de la UAM

14 de julio de 2003

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Xilografías 2003 recrea el misticismo nacional

COLORES CÁLIDOS PINTAN el escenario de un cuento, una historia, o tal vez de una leyenda. Fantasía que emana de cada uno de los pinceles, delinean bellamente nuestra cultura.
Un viaje fantástico que recorre un pueblo, donde la hermosa niña de piel bronceada mira por su ventana; un gato se tiende placenteramente bajo el techo de una casa; los músicos tocan en la plaza y los caballos juegan en el pueblo.
El sol azteca brilla y calienta las bellas playas en las que se encuentra la gente bailando y celebrando en un carnaval. La plaza se llena de personas alegres y en los puestos, los mercaderes venden el pan fresco y dulce.
Imágenes que embelesan y engrandecen lo rural, renuevan nuestro país, recrean el misticismo, convierten lo mitológico en realidad, la leyenda se perpetúa en sensaciones y emociones, dejando que el arte mexicano reviva en las manos de sus artistas.
Iconos de nuestra cultura y tradición, sagas que se materializan mediante las manos de los jóvenes artistas de la Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).
Con la técnica de xilografía, creadores de la UABJO realizaron cuadros donde las tradiciones mexicanas se ven reflejadas, compuestas y exaltadas hermosamente. Imágenes multicolores conforman la exposición Xilografías 2003 y, en pequeños puntos que se conjugan en delgadas líneas, crean una gestalt de armonía.
Cuarenta artistas influidos y guiados por el maestro Shinsaburo Takeda, adaptaron el arte y técnica japoneses a una cultura que por sí sola está llena de vida, beldad, calidez y pasión, retomada en los magníficos cuadros de los creadores.
Shinsaburo Takeda llegó a nuestro país hace 35 años con la finalidad de conocer y trabajar a la par de los grandes muralistas de la época, como Siqueiros y Orozco, ahora es maestro y alumno de sus jóvenes estudiantes.
El reflejo de la libertad, entrega, vitalidad, se muestran en los temas silvestres, rurales, de cada uno de los intérpretes de la vida, en cuadros como “Gato”, “Descanso”, “El pescado”, “Danza de la costa”, “Tona”, “El rey Sol”, “Virgen” y “Casa de mujer”, entre otros. / Alejandra Pérez Amado

 

Literatura testimonial, crónica
de nuestras horas: Poniatowska

MIENTRAS PERDUREN EN nuestros países latinoamericanos las condiciones de opresión, miseria y marginación, el testimonio será la única manera que tenga el lector de enterarse de las vivencias ajenas e insospechadas de quienes padecen tal condición.
La literatura testimonial “es la que sube de la calle, la que sale de la boca de hombres y mujeres, la de las voces que escuchamos, la del grito, la que hacemos entre todos apenas amanece. Es la crónica de nuestras horas, de nuestros días y de nuestras vidas”, señaló la escritora Elena Poniatowska al sustentar la conferencia magistral “La Calle y la Literatura” en el marco de las “X Jornadas Metropolitanas de Estudios Culturales”, organizadas por nuestra Casa de estudios, así como por las universidades de Michigan, Arizona, Louisville y Texas, además del Centro Cultural Casa Lamm.
La doctora Honoris Causa por nuestra Institución afirmó que la literatura de testimonio “habla de masacres, hurga en la basura, sacude los colchones llenos de pulgas y recoge la voz de los ‘condenados de la tierra’; sin embargo, los que no tienen voz son los que tienen la voz más poderosa por desconocida, imaginativa, aterradora, imprevisible; voz que no ha sido cincelada por los formalismos, voz cuya única modulación es la de la tierra”.
Subrayó que la literatura testimonial es además siempre política, como lo demuestran la denuncia de Domitila Chungara, en su condena sobre la situación de los mineros de Bolivia; Rigoberta Menchú al hablar de la injusticia social y el racismo en Guatemala; Benita Galeana, en su experiencia como militante del Partido Comunista Mexicano; Ana Gutiérrez en su libro Se necesita muchacha, donde aborda las condiciones de vida de las sirvientas del Cuzco, en Perú, o Eduardo Galeano, en sus crónicas sobre diferentes países latinoamericanos.
La maestra Rosaura Hernández Monroy, coordinadora del encuentro y profesora-investigadora del Departamento de Humanidades, informó que las Jornadas, en las que participaron cerca de 80 investigadores de universidades como la Autónoma de Puebla, Delaware, Pennsylvania, Nacional Autónoma de México, Presbiteriana Mackenzie de Sao Paulo, Guadalajara, Claustro de Sor Juana, Luterana do Brasil y del ITESM, entre otras, fueron distinguidas por el Fidecomiso de la Cultura México-USA —conformado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Fundación Rockefeller— como un proyecto de excelencia por su labor de difusión al arte y la cultura.
Además, este encuentro ha propiciado la creación de proyectos editoriales, como la publicación de ocho tomos sobre las anteriores jornadas, y próximamente, la firma de un convenio entre nuestra Universidad y el Consorcio para la Colaboración de la Educación Superior en América del Norte (CONAHEC), con el fin de crear un vínculo entre las universidades de Estados Unidos, México y Canadá, para realizar intercambio de docentes, estudiantes e investigaciones. / Teresa Cedillo Nolasco, Alejandra Pérez Amado

 

El Arte, el artista y los niños

Niños de entre 2 y 6 años de edad, del Centro de Desarrollo Infantil (Cendi) Número 1, de nuestra Universidad, interactuaron con el arte en su propio recinto al participar en una exposición en la que el artista plástico Álvaro Coria mostró una colección de más de 10 esculturas de piedra, madera, bronce y metal, que transmite pureza, armonía, erotismo y libertad.
Eventos como éste —realizado para dar inicio a los talleres recreativos del mes de julio en el Cendi 1—, dijo la licenciada Eréndira Hernández, pedagoga del centro, permiten que los infantes adquieran los elementos necesarios para recrear actividades colectivas e individuales, mediante la contemplación y apreciación de manifestaciones artísticas. / Alejandra Pérez Amado

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