| Advierten
daños ecológicos
en proyectos de ecoturismo

SÓLO
11 POR CIENTO del territorio mexicano es considerado como “área
protegida”, y ante el incremento de proyectos de ecoturismo o
turismo de aventura es preciso que autoridades ambientales cuiden los
intereses económicos de las comunidades aledañas a esos
desarrollos, así como la protección de la naturaleza,
señaló el doctor David Barkin, profesor-investigador del
Departamento de Producción Económica de nuestra Universidad.
El doctor Barkin, quien recientemente dictó un par de cátedras
en la William and Mary College del estado de Virginia, invitado por
el Canon Environmental Scholar, así como por el Franke Institute
of International Relations, de la Universidad de Chicago, aseveró
que ante el oportunismo de empresas mexicanas y extranjeras que explotan
este nuevo nicho del mercado turístico, las autoridades deben
definir los lineamientos para proteger el ecosistema e integrar a las
poblaciones, para que se les haga partícipes de esta nueva derrama
económica, y no repetir casos como los que a continuación
mencionó.
Puntualizó que la Secretaría de Desarrollo Social tiene
aproximadamente 80 proyectos de ecoturismo que se han convertido en
verdaderos fracasos comerciales, fundamentalmente porque no ha sabido
informar a las comunidades sobre los objetivos de los mismos, ni los
ha involucrado en sus acciones.
Advirtió que para las autoridades ambientales es fundamental
evaluar el impacto ecológico de los proyectos, y así evitar
situaciones como la que ocurrió en Huatulco, Oaxaca, donde, de
25 hoteles que se pretendían construir para promover el turismo,
sólo se edificaron cinco porque el acuífero era insuficiente
para satisfacer las necesidades de agua de estos complejos inmobiliarios.
Depredadores de sitios
Miembro de número de la Academia Mexicana de Ciencias, el doctor
Barkin se refirió también a la problemática en
Montes Azules, Chiapas, donde además de la situación política
con respecto a los indígenas desplazados asentados en zonas de
esta reserva, se han reportado proyectos poco claros en sus objetivos
y en la forma como participan empresas privadas nacionales y del extranjero.
Manifestó que el gobierno debe ser cuidadoso con aquellas empresas
“depredadoras de sitios”, como la que recientemente abrió
el parque ecológico del Sumidero en Tuxtla Gutiérrez y
que “es la misma” que desarrolló el proyecto de Xcaret,
en Cancún, “uno de los peores ejemplos de ecoturismo que
puede haber en el mundo”, porque no se previó el impacto
ambiental.
En la reserva de la mariposa Monarca se invitó a una empresa
española a crear el “país de la Monarca”.
En él se prevé la participación de los campesinos,
pero sólo para desempeñar los empleos de peor calidad,
quedando realmente excluidos de los beneficios de la actividad turística
que cada año lleva a ese lugar a más de 400 mil visitantes.
Al comentar los pormenores de su participación en las instituciones
estadounidenses, el doctor David Barkin señaló que se
refirió a las consecuencias ambientales del conflicto en Irak.
Al respecto, destacó que Estados Unidos sigue utilizando uranio
empobrecido en sus balas y a consecuencia de la irradiación provocada
por este compuesto, algunos soldados norteamericanos y una parte de
la población de Kosovo, en Yugoslavia presentan cánceres
de tipo intergeneracional. Además, la contaminación en
los sitios donde se esparce es permanente y, por lo tanto, afecta los
cultivos producidos en esos ecosistemas. / Teresa Cedillo Nolasco

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