Comunidades

 Semanario de la UAM

23 de junio de 2003

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Advierten daños ecológicos
en proyectos de ecoturismo

SÓLO 11 POR CIENTO del territorio mexicano es considerado como “área protegida”, y ante el incremento de proyectos de ecoturismo o turismo de aventura es preciso que autoridades ambientales cuiden los intereses económicos de las comunidades aledañas a esos desarrollos, así como la protección de la naturaleza, señaló el doctor David Barkin, profesor-investigador del Departamento de Producción Económica de nuestra Universidad.

El doctor Barkin, quien recientemente dictó un par de cátedras en la William and Mary College del estado de Virginia, invitado por el Canon Environmental Scholar, así como por el Franke Institute of International Relations, de la Universidad de Chicago, aseveró que ante el oportunismo de empresas mexicanas y extranjeras que explotan este nuevo nicho del mercado turístico, las autoridades deben definir los lineamientos para proteger el ecosistema e integrar a las poblaciones, para que se les haga partícipes de esta nueva derrama económica, y no repetir casos como los que a continuación mencionó.

Puntualizó que la Secretaría de Desarrollo Social tiene aproximadamente 80 proyectos de ecoturismo que se han convertido en verdaderos fracasos comerciales, fundamentalmente porque no ha sabido informar a las comunidades sobre los objetivos de los mismos, ni los ha involucrado en sus acciones.

Advirtió que para las autoridades ambientales es fundamental evaluar el impacto ecológico de los proyectos, y así evitar situaciones como la que ocurrió en Huatulco, Oaxaca, donde, de 25 hoteles que se pretendían construir para promover el turismo, sólo se edificaron cinco porque el acuífero era insuficiente para satisfacer las necesidades de agua de estos complejos inmobiliarios.

Depredadores de sitios

Miembro de número de la Academia Mexicana de Ciencias, el doctor Barkin se refirió también a la problemática en Montes Azules, Chiapas, donde además de la situación política con respecto a los indígenas desplazados asentados en zonas de esta reserva, se han reportado proyectos poco claros en sus objetivos y en la forma como participan empresas privadas nacionales y del extranjero.

Manifestó que el gobierno debe ser cuidadoso con aquellas empresas “depredadoras de sitios”, como la que recientemente abrió el parque ecológico del Sumidero en Tuxtla Gutiérrez y que “es la misma” que desarrolló el proyecto de Xcaret, en Cancún, “uno de los peores ejemplos de ecoturismo que puede haber en el mundo”, porque no se previó el impacto ambiental.

En la reserva de la mariposa Monarca se invitó a una empresa española a crear el “país de la Monarca”. En él se prevé la participación de los campesinos, pero sólo para desempeñar los empleos de peor calidad, quedando realmente excluidos de los beneficios de la actividad turística que cada año lleva a ese lugar a más de 400 mil visitantes.

Al comentar los pormenores de su participación en las instituciones estadounidenses, el doctor David Barkin señaló que se refirió a las consecuencias ambientales del conflicto en Irak. Al respecto, destacó que Estados Unidos sigue utilizando uranio empobrecido en sus balas y a consecuencia de la irradiación provocada por este compuesto, algunos soldados norteamericanos y una parte de la población de Kosovo, en Yugoslavia presentan cánceres de tipo intergeneracional. Además, la contaminación en los sitios donde se esparce es permanente y, por lo tanto, afecta los cultivos producidos en esos ecosistemas. / Teresa Cedillo Nolasco

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