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Programa de la UAM para restaurar
suelos de Tláhuac en cinco años
LAS SALES Y el sodio presentes en las áreas cultivables del pueblo de Mixquic y el lago norte del poblado
de Santa Catarina, han disminuido desde hace 20 años el número de tierras aptas para la agricultura.
Debido al exceso de sal y sodio, ahora se cultivan únicamente especies más resistentes, como romeritos,
acelgas, remolacha y algunos pastos.
Nuestra Universidad, la Delegación Tláhuac y el Instituto de Suelos del Ministerio de Agricultura
de Cuba, impartieron un Taller de Capacitación para Restauración de Suelos, dirigido a los agricultores
de la demarcación, con el que se espera iniciar la recuperación de la zona y terminar con el problema
en aproximadamente cinco años.
Hacia la desertificación
Al inaugurar el taller, el maestro Norberto Manjarrez Alvarez, rector de la Unidad Xochimilco, refrendó
el compromiso de la Universidad con la sociedad y recordó que el problema de la tierra es nacional, pues
80 por ciento del territorio empieza a transitar hacia la desertificación.
Benjamín Miramontes Flores, profesor-investigador del Área de Producción Agrícola y
Animal, explicó que una forma de atacar el problema, sin que represente una fuerte inversión, consistirá
en abonar la tierra con un mejorado hecho con base en calcio.
Con el uso de este abono el agua de lluvia permitirá desechar el sodio de la tierra, la cual expulsará
las sales a través de un drenaje subterráneo con tubos ranurados. Con este proceso se impedirá
que los compuestos se queden en las capas intermedias de la tierra y emerjan nuevamente.
La experiencia de 20 años de trabajo en la zona
lacustre de Tláhuac sobre el problema de restauración de suelos, ha permitido a Miramontes Flores
desarrollar un modelo matemático mediante el cual pueden calcularse las cantidades de mejorado y agua para
la limpieza de los suelos.
Consideró que el periodo que tomará limpiar las tierras de Mixquic no será mayor a un lustro
y observó que esta técnica dio resultado en Cuba y Estados Unidos. En este último país
terminaron con la problemática en 10 años.
Coexistir con la salinidad
La doctora Matilde Borroto Pérez, investigadora del Instituto de Suelos del Ministerio de Agricultura de
Cuba, quien ha trabajado directamente con la comunidad campesina de la isla, señaló que el problema
de la salinidad no puede ser enfrentado sólo por el campesino. Añadió que es importante que
durante el proceso de limpia éste aprenda a convivir y coexistir con la salinidad y, sobre todo, a sacarle
el mayor provecho a la tierra auxiliado por tecnologías.
En el “taller de desertificación” organizado por el doctor Luis Felipe Bojalil Faber, coordinador del Programa
de Superación Académica —impartido del 23 al 25 de abril— participó también el doctor
Antonio Flores Díaz, del Departamento El Hombre y su Ambiente de nuestra Institución.
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Delegación Tláhuac
Hectáreas rurales 3, 750
Grado de afectación por salinidad:
Afectación grave: 60%
Afectación moderada: 30%
Libre de salinidad: 10%
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Campesinos afectados: 1, 500
Efectos: 60% menos producción
Especies de cultivo con menos producción: 400
Cultivos perjudicados: frijol, rábano, lechuga, brócoli, romeros, espinaca, verdolagas, chile, tréboles.
La Delegación Tláhuac suministra 60% de los productos agrícolas que se distribuyen en la Central
de Abastos.
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El problema de la salinidad en Tláhuac data de la era terciaria y
cuaternaria. Se agudizó en los años sesenta cuando los pozos profundos existentes fueron perforados
para extraer agua. Así, se empezó a surtir agua residual tratada con un alto contenido de sales.
Actualmente, 77 millones de kilómetros cuadrados en el mundo presentan problemas de salinidad; es decir,
una tercera parte de la superficie de la Tierra, sobre todo por un mal manejo del agua en la agricultura.
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