Escapararte

 Semanario de la UAM

12 de mayo de 2003

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Expone Casa
de las Bombas
fotografías de Juan Rulfo


TREINTA IMÁGENES CAPTURADAS
por Juan Rulfo durante el proceso de filmación de las películas La Escondida, dirigida por Roberto Gavaldón, y El despojo, de Antonio Reynoso, son presentadas en la exposición fotográfica Dos películas, como parte del ciclo de actividades organizadas por nuestra Universidad, a 85 años del natalicio del escritor y a cinco décadas de la publicación de Pedro Páramo.

Con el apoyo de la Fundación Juan Rulfo, que dirige el arquitecto Víctor Jiménez, la muestra se exhibe en el Centro Cultural Casa de las Bombas, espacio de extensión universitaria de esta Casa abierta al tiempo.

Gran admirador del cine de la época de oro, el también autor de varios guiones cinematográficos tomó fotos fijas durante el rodaje de ambas cintas, logrando un concepto personal del México revolucionario.

La milpa con el indio, mujeres en la iglesia, una madre indígena con su hijo, los revolucionarios en armas, cuadros típicos de nuestro país, aguardan ser observados para narrarnos sus historias.

Rulfo nos ha dado la tierra, en el sueño del poeta; en las imágenes de su faceta como fotógrafo nos narra el cuento de un pueblo en el que: “Se oyen que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humano, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza”.

María Félix y Pedro Armendáriz integran parte de los cuadros de la memoria de un México tradicionalista, lleno de cultura, sueños y grandeza, de ese México que Rulfo escribió.

Como parte de este homenaje la Casa de las Bombas también presentará las puestas en escena de Pedro Páramo y El Llano en llamas, obras representativas de la narrativa del siglo XX. / Estrella Olvera, Alejandra Pérez

La obra de Juan Rulfo,
en el 85 aniversario de su natalicio


Parco como era, se fue como un suspiro; sin embargo, nadie como él ha estado tan presente dentro de nuestra literatura, que su ausencia no se siente. Bautizado como Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, nació en Sayula, Jalisco, el 16 de mayo de 1918.

Conocido en todo el mundo por su libro de cuentos El llano en llamas y su novela Pedro Páramo, Rulfo empezó a escribir a los 18 años de edad. ¿Cómo habrá sido la infancia de Juan Nepomuceno, por allá en Sayula? Perdió a su madre a los 8 años, a su papá no lo conoció.

Cuenta Juan Rulfo que fue educado en una especie de correccional, pero en realidad se trataba de un orfelinato cuidado por monjas Josefinas de origen francés. Más que en Sayula, creció al lado de su abuela, en San Gabriel, donde el párroco había dejado una pequeña biblioteca.

Rulfo leyó todos esos libros. Afortunadamente era literatura de aventuras y por supuesto de autores clásicos. Solo, sin la guía de algún tutor, descubrió la obra de Knut Hamsun. El noruego, Premio Nobel de Literatura, marcaría su futuro.

Juan Rulfo, coinciden escritores y críticos, renovó la narrativa mexicana. Autoexigente y riguroso como fue, acepta que destruyó su primera novela escrita en la mayor de las soledades posibles.

A los 26 años de edad publicó La vida no es muy seria en sus cosas, su primer cuento. Poco tiempo después vendrían las narraciones de El llano en llamas. Y en 1955, hace casi 50 años, aparece Pedro Páramo, novela traducida al alemán, inglés, francés, chino, checo, griego, islandés, búlgaro, ucraniano, noruego y danés.

En 1956, Juan Rulfo fue reconocido con el premio literario “Xavier Villaurrutia”. Con él se estableció este galardón creado por escritores para escritores; funda la colección de discos “Voz viva de México” para la UNAM, institución que le confiere el grado de Doctor Honoris Causa. Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, en 1983 recibió el Premio “Príncipe de Asturias”.

También fue publicista y guionista de cine. Poco se conoce acerca de la campaña promocional que realizó para la Goodrich. Mientras, en la cinematografía fue autor de riesgos. Con su texto para La fórmula secreta, el director Rubén Gámez ganó el Primer Concurso de Cine Experimental, organizado por trabajadores de la industria cinematográfica. En tanto, en la cinta El gallo de oro, Rulfo lleva al cine su universo literario.

¿Todo está dicho acerca del autor de Pedro Páramo? Sabemos que no. Nuevos lectores lo descubrirán a su manera. Llevamos a Juan Rulfo como seña de identidad. / Estrella Olvera

Sabía muy bien de máscaras/ porque utilizó todas, /también las fantasmales. Creció con las raíces/de la tierra, y la muerte/ y el sueño moldearon en él perfil e imagen. Por esta vaga tierra/de fantasmas y sombras nadie escribió como él/de pueblos que parecen de fantasmas y sombras. Se fue a otra tierra,/quizá dulce o terrible./Dondequiera que esté/lo recordamos.

Marco Antonio Campos

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