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Los 15 años: último rito
simbólico ante
la disminución de las bodas

LA PROLIFERACIÓN RITUAL de los 15 años
y de las celebraciones de tres años entre los sectores populares urbanos está relacionada con el
decaimiento de las bodas en su forma tradicional. La tesis es del doctor Raúl Nieto Calleja, investigador
de esta Universidad, quien señala que cada vez es más frecuente un nuevo tipo de unión de
pareja que implica, antes de cualquier ceremonia para formalizarla, un periodo prolongado de convivencia que garantice
la estabilidad y viabilidad de la familia fundada.
Al disminuir el número de bodas “como Dios manda” o el Estado autoriza –lo que ha dado lugar a la multiplicación
de uniones libres, divorcios y madres solteras– “el único recurso simbólico con que cuentan las familias
para resarcir tal pérdida son las ceremonias de los 3 y 15 años.
Esto se explica porque cuando se asiste a uno de estos festejos pareciera que se está frente a una boda
donde la quinceañera, debido a toda la parafernalia que le acompaña, se convierte en una suerte de
novia, y porque la familia invierte cuantiosos recursos materiales y simbólicos en el festejo.
El individuo y lo sagrado
El investigador sostiene la hipótesis de que en la cultura occidental el sujeto ha sido ubicado en el terreno
de lo sacro. En nuestra sociedad –de manera imaginaria– el individuo representa lo sagrado, y por ello es comprensible
que los procesos de constitución de subjetividad de las personas sean medidos por actos rituales.
Autor del artículo “Ritualidad secular, prácticas populares y videocultura en la Ciudad de México”
publicado en la revista Alteridades, el investigador del Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa
explica que en el caso de los 15 años se trata de una práctica ritual antigua que existía
en diversas culturas occidentales, con el fin de marcar el tránsito de una niña a mujer casadera.
Es el momento en el que de manera simbólica, el padre renuncia públicamente a su hija y autoriza
a los hombres a acceder a ella.

La función del ritual
El especialista en Antropología urbana, cultural y del trabajo, Raúl Nieto, señala que en
todas las sociedades los rituales permiten que los grupos sociales se desplacen de una situación vital a
una distinta, y que una colectividad reelabore su sentido en el tiempo y el espacio.
En la dimensión individual, las personas transitan de una etapa de su ciclo vital a otra construida socialmente
mediante un dispositivo cultural centrado en el rito, pues para que los sujetos puedan ser parte de una cultura,
no basta con que nazcan biológicamente; es necesario que en ella adquieran su naturaleza humana, que dejen
de ser seres biológicos y se conviertan –por ejemplo mediante el rito del bautismo– en miembros de esa cultura.
El doctor Nieto Calleja puntualiza que la cadena ritual no se agota en los procesos ligados a la dimensión
religiosa, pues hay otros momentos ceremoniales que se eslabonan en una dimensión ritual secular, como en
el caso de las fiestas de graduación escolar que marcan el final de un nivel educativo y el comienzo de
otro.
A este conjunto de ritos se agregan otras conmemoraciones públicas cívicas y laicas relacionadas
con el calendario escolar, las referentes a la épica patria, a las madres, padres y maestros, las cuales
adquieren muchas veces un tono festivo nacional. / Teresa Cedillo
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