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Surge una conciencia mundial antiimperialista:
Teitelboim
LA GUERRA DE Estados Unidos contra Irak es una
especie de actitud normal de la anormalidad, pues se tratan de ventilar conflictos que no están claros —y
que posiblemente sean inexistentes en la mesa de negociaciones de la ONU—, “mediante el diluvio apocalíptico
de los miles de misiles que caen sobre una nación remota que nada malo le ha hecho a los norteamericanos
y que, sin embargo, es objeto, por segunda vez en 10 años, de la vorágine y las atrocidades de un
conflicto bélico”, aseveró el escritor chileno Volodia Teitelboim.
Invitado por nuestra Universidad para dictar la conferencia
La cultura y la guerra —el 24 de marzo— el poeta andino subrayó que estamos ante una lucha que la humanidad
rechazó antes de empezar y que, en un hecho sin precedentes, la sociedad se ha pronunciado de una manera
multitudinaria y universal, “porque las manifestaciones pacifistas se oponen a la voluntad de los gobernantes del
imperio de ir contra un país pequeño al cual no puede acusar con pruebas fehacientes de ninguna complicidad
con Al Qaeda o Bin Laden”.
Señaló que, aun cuando estamos frente al comienzo de una catástrofe, también se vislumbra
el surgimiento de una conciencia que representa el inicio de una esperanza reflejada en la reacción mundial
que se mantiene a pesar de las bombas. Esta especie de gran estallido del sentimiento de los pueblos del orbe,
manifestando su opinión, es un gran contrapeso al imperialismo yanqui.
Mundo multipolar
Apuntó que es absolutamente necesario que las universidades, los estudiantes, catedráticos, profesionales,
hombres y mujeres comunes, salgan de su reducto privado para encontrarse con aquellos que piensan igual que ellos,
porque se trata de defender la vida.
Después de mencionar que el imperio norteamericano vive una época de decadencia, Volodia Teitelboim
pronosticó que el mundo cambiará en el siglo XXI ante “la necesidad de establecer un mundo multipolar,
en el que cada nación y cada etnia sean respetadas en su derecho a discutir, a desarrollarse y a defender
su cultura. Esto será muy importante en América Latina”.
Autor de los libros El corazón escrito y La guerra interna, el escritor consideró que el ataque norteamericano
es una perversión de la invención humana para hacer que el avance tecnológico contribuya a
fabricar instrumentos de guerra infinitamente destructivos, sin que los autores de tal crimen multitudinario puedan
ser alcanzados.
El ganador del Premio Nacional de Literatura Chile 2002 expuso que Sadam Hussein es sólo un pretexto, un
nombre para validar la penetración de un imperio monopolar que pretende apoderarse del mundo y de los recursos
naturales, sobre todo de aquellos “que se juzgan más indispensables para esta civilización motorizada”.
De tal manera, sostuvo, declarar dos veces una guerra irracional e injusta contra el pueblo iraquí es ahora
un disfraz, un engaño para alcanzar designios de la macroeconomía mundial, correspondiente a los
propósitos de un imperio que desea controlar las riquezas fundamentales del planeta. / Javier Solórzano
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