Horizontes

Semanario de la UAM

17 de marzo de 2003

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Aporta la UAM importante avance para la Medicina con sensores magnéticos

EL AVANCE DE la investigación en sensores magnéticos realizado en nuestra Universidad, representa un gran aporte para la Medicina, ya que permitirá identificar problemas de arterioesclerosis, padecimientos cardiacos y tumoraciones cerebrales, así como anomalías genéticas, sin necesidad de realizar una operación quirúrgica o aplicar electrodos.

Dichos sensores tendrán también una aplicación industrial, al permitir conocer el grado de oxidación de piezas de hierro, fugas y fracturas en tuberías cubiertas. Facilitarán también la ubicación de yacimientos de minerales y vestigios arqueológicos, sin tener que excavar el terreno.

El ingeniero Nicolás Reyes Ayala, profesor-investigador del Departamento de Electrónica de esta Institución, se refirió a la importancia de trabajar con fenómenos de superconductividad, pues México sería el primer país latinoamericano en contar con esta tecnología, cuyo alto costo sólo permite su uso en países del primer mundo, como Estados Unidos y Dinamarca.

Superconductividad

La superconductividad, dijo, es la propiedad de algunos compuestos de no oponer resistencia alguna al paso de corriente, pueden ahorrar la energía que se disipa en forma de calor en otros conductores, y tienen capacidad para crear intensos campos magnéticos.

El investigador sostuvo que su proyecto consiste en desarrollar dispositivos de alta sensibilidad para medir campos magnéticos extremadamente débiles. Se trata de los Dispositivos Superconductores de Interferencia Cuántica (SQUID), los cuales tendrán aplicación médica e industrial.

Detección temprana

El ingeniero Raymundo Barrales Guadarrama, investigador también de nuestra Universidad, dedicado a la aplicación práctica, comentó que las ventajas de este trabajo radican fundamentalmente en que se realiza con tecnología mexicana.
Los sensores se pueden utilizar en el diagnóstico de padecimientos cardiacos, ya que permiten detectar la posible existencia de cardiopatías sin necesidad de poner en contacto al paciente con un electrodo, como en el caso de los electrocardiogramas, pues son tan sensibles que podrán registrar la obstrucción y permeabilidad de vasos sanguíneos con el hecho de examinar la señal magnética emitida.

Además, señaló, serán de gran beneficio en la detección temprana de anomalías genéticas y tumores cerebrales, pues registrarán los mínimos cambios magnéticos que actualmente son conocidos sólo por medio de miogramas, estudios que resultan bastante costosos.

Uso industrial

Con ellos también es posible conocer el grado de oxidación de piezas de hierro, fugas y fracturas en tuberías cubiertas, sin necesidad de descubrir el terreno donde se encuentren dichas piezas, ni escarbar el trayecto de un gasoducto o un oleoducto, por ejemplo.

Bajo el mismo mecanismo, indicó Barrales Guadarrama, se pueden ubicar yacimientos de minerales y vestigios arqueológicos, sin necesidad de penetrar en el subsuelo, así como crear herramientas para verificar el cumplimiento de normas de compatibilidad electromagnética y la medición de espesores de óxidos nativos, es decir, los sensores permitirán conocer el espesor de la capa de óxido en una instalación industrial para saber si está debilitada.

En el caso de los rieles de vía férrea, como el Sistema de Transporte Colectivo Metro, se podrá detectar de manera oportuna la posibilidad de fractura, al medir la capa de oxidación del riel que tiene contacto con la tierra.

Otro aporte de los sensores está relacionado con la detección de las mínimas variaciones de voltaje que puede generar un campo magnético, ya que, por ejemplo, el ultrasonido empleado en varios de los casos anteriores no cuenta con una resolución suficientemente nítida.

Esta investigación, que tiene un avance de 50 por ciento, cuenta con el apoyo del Laboratorio de Superconductividad de la Unidad Azcapotzalco y del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav), del IPN, para el uso de laboratorios y equipo, así como de la Universidad de Berkeley, para el intercambio de información. / Alejandra Villagómez

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