Horizontes

Semanario de la UAM

10 de marzo de 2003

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Inés García Peña,
“Premio Weizmann Kahn 2002”

ESTUDIOS REALIZADOS EN el Laboratorio de Bioprocesos de nuestra Universidad demostraron que el hongo filamentoso S. Apiospermum es capaz de eliminar altas concentraciones de tolueno, compuesto extremadamente tóxico presente en emisiones de gasolinas y pinturas y precursor del ozono en la atmósfera.

Lo anterior es resultado del trabajo de investigación “Biodegra-dación de tolueno con Scedosporium Apiospermum. Metabolismo y su relación en el funcionamiento de un biofiltro”, realizado por la doctora Inés García Peña, egresada del posgrado en Biotecnología de esta Casa de estudios, quien obtuvo el “Premio Weizmann Kahn 2002”, que la Academia Mexicana de Ciencias le otorgará en abril próximo por la mejor tesis doctoral en el área de Investigación Tecnológica.

En entrevista para el Semanario de la UAM, la doctora García Peña, quien actualmente trabaja en el Departamento de Biotecnología, informó que las emisiones anuales de compuestos orgánicos volátiles en México, que incluyen al tolueno, son de 160 mil toneladas al año, mientras que 18 millones de litros de gasolina son vendidos diariamente en la Ciudad de México, de los cuales 25 por ciento son compuestos aromáticos y de este volumen 50 por ciento son tolueno, benceno y xileno.

Biofiltración

La innovación tecnológica aplicable de su trabajo de investigación consistió en demostrar que el hongo tiene una capacidad de remoción siete veces mayor a la reportada por los sistemas que emplean bacterias. Asimismo precisó que los biofiltros pueden utilizarse en el tratamiento de gases residuales de las industrias de pinturas y talleres gráficos, así como en las gasolineras, para evitar que los vapores se fuguen a la atmósfera.

Señaló que la biofiltración es utilizada para degradar los compuestos tóxicos sin generar residuos secundarios y que este bioproceso habitualmente utiliza bacterias, pequeños microorganismos por lo general unicelulares, que transforman estos compuestos en dióxido de carbono y agua.

El trabajo doctoral de García Peña se realizó en reactores de la planta piloto de tres litros de la Unidad Iztapalapa, por periodos continuos de tres meses, a partir de lo cual se establecieron las estrategias de control para mantener el alto desempeño de los hongos.

Absorción directa

La investigadora dedicó una parte importante de su trabajo para elucidar el porqué estos hongos son capaces de transformar mayores cantidades de tolueno, aunque cuenten con capacidades enzimáticas similares a las de las bacterias.
Una de las hipótesis generadas en este estudio es que el crecimiento miceliar o filamentoso, típico de estos organismos, permite absorber directamente al contaminante y al oxígeno. En contraste, las bacterias crecen formando biopelículas o capas, cada vez más profundas, lo que provoca que después de un tiempo ya no funcionen de forma adecuada, debido a limitaciones en el transporte de los contaminantes y el oxígeno.

La doctora Inés García, licenciada en Ingeniería de los Alimentos por esta Universidad, puntualizó que a partir de los resultados obtenidos a lo largo del trabajo de su tesis, se generó además el interés de explorar el potencial de utilización de hongos filamentosos en la degradación de compuestos contaminantes y tóxicos, como el n-hexano, el metil terbutil éter (MTBE) y benceno.

La Academia Mexicana de Ciencias otorga el “Premio Weizmann”, a las mejores tesis doctorales en las áreas de Ciencias Exactas y Naturales, así como el “Premio Weizmann-Kahn” a la mejor tesis doctoral en Investigación Tecnológica, en las mismas materias.

Estos reconocimientos son patrocinados por la Asociación Mexicana de Amigos del Instituto Weizmann de Ciencias A. C. y consisten en un diploma y diez mil pesos. / Rosario Valdez
La tesis galardonada fue dirigida por el doctor Sergio Revah, y contó con el apoyo del Comité Tutorial integrado por los doctores, Ernesto Favela, y Richard Auria. Este proyecto de investigación se enmarca dentro de una línea que ha desarrollado la UAM con la participación activa del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo (IRD-Francia).

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