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Recesiva, la política monetaria
de Banxico
LA POLÍTICA MONETARIA aplicada por el Banco de México (Banxico) –basada en el supuesto de que
la inflación se debe al exceso de demanda interna– tiene efectos recesivos sobre el aparato productivo,
lo que en el futuro puede ser muy riesgoso en términos de generación de más pobreza, más
desempleo y mayor concentración del ingreso, advirtió la maestra en Economía Josefina León
León, profesora-investigadora de nuestra Universidad.
El argumento de la economista universitaria —expuesto en su texto El diagnóstico de la inflación
y el tratamiento del Banco de México—, consiste en que resulta “inadecuado” que el banco central insista,
“contra viento y marea”, en reducir la tasa de inflación a niveles que no son compatibles con la dinámica
de crecimiento que requiere el país.
Negó que la inflación en México se deba al exceso de demanda interna y pidió a las
autoridades monetarias reconocer que la visión que tienen respecto de la inflación es unilateral,
puesto que aquella puede ser provocada en el corto y largo plazos, tanto por factores reales como nominales, y
que existen variables exógenas que escapan a su control.
Afirmó, además, que la baja capacidad adquisitiva de los salarios reales, el aumento en la tasa de
desempleo abierto, el incremento en la economía informal, la migración ilegal hacia Estados Unidos
y otros problemas que nos aquejan son reflejo de una política monetaria que, si bien ha contribuido a estabilizar
la economía en el terreno macroeconómico, por otra parte “está minando las bases del aparato
productivo y en lugar de resolver los principales problemas económicos, los está postergando.
Industrialización
“Hay que correr el riesgo de tener mayores presiones inflacionarias a cambio de un mayor crecimiento del producto”,
aseveró la investigadora, al insistir en la necesidad de consolidar el aparato productivo a través
de la generación de empleo y el impulso de una política de industrialización que realmente
aminore los problemas estructurales de nuestro país.
Josefina León reconoció que si bien el crecimiento económico y la generación de empleo
no es responsabilidad directa del instituto central, el carácter restrictivo de la política monetaria
que aplica afecta esas variables.
Señaló que los funcionarios del Banco de México se apoyan en la teoría económica
ortodoxa para argumentar que, en el largo plazo, los precios pueden ser controlados si se ajusta la emisión
monetaria, lo cual explica que la política de los “cortos” sea parte de una estrategia de mediano plazo
tendente a combatir la inflación y mantener la estabilidad de la economía.
Presiones inflacionarias
La profesora del Departamento de Economía explicó que entre las causas que pueden provocar presiones
inflacionarias figuran la depreciación del tipo de cambio, los aumentos en precios de bienes y servicios
del sector público, el nivel del salario mínimo, las presiones de demanda, los factores climáticos
que inciden positiva o negativamente en los precios de granos, frutas y verduras, los precios externos y las fluctuaciones
en los precios internacionales de materias primas como el petróleo.
El tipo de cambio y la demanda agregada son las únicas variables que puede afectar el Banco de México
vía el esquema del “corto”, que de 20 millones de pesos impuesto a partir del 11 de marzo de 1998 se ha
incrementado paulatinamente, hasta representar 550 millones de pesos, desde el 10 de enero de este año.
La medida se traduce en el ascenso de las tasas de interés, lo cual reduce la demanda agregada, ya que el
incremento en el costo del dinero desincentiva el consumo y la inversión productiva, lo que implica una
menor presión sobre los precios. Debido a ello se contrae el mercado interno con la consecuente reducción
en la generación de empleos.
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