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Cuando la palabra deja de ser pública
se degrada: Dupont
LA PALABRA HOY en día ha dejado de ser
la prolongación o continuación de la persona como lo fue en la Roma antigua, para convertirse en
una pretensión de la verdad, aseguró la doctora Florence Dupont, investigadora de la Universidad
de París VII, Denis Diderot.
Invitada para impartir el ciclo de conferencias La palabra
en el espacio público. La Roma de ayer, el mundo de hoy, en el marco de la Cátedra Michel Foucault
que organiza nuestra Universidad con apoyo de la Embajada de Francia en México y el College International
de Philosophie, la especialista en letras clásicas sostuvo que hoy podríamos hablar de una retórica
del objeto, en el sentido de que aquel que habla quiere decir la verdad, mientras que en Roma aquel que hablaba
quería mostrar que lo que mencionaba era importante porque lo decía él mismo.
La doctora Dupont, traductora de autores fundamentales del teatro romano como Séneca y Plauto, aseveró
que no se puede hablar de degradación del lenguaje, sino más bien de un cambio de situación
histórica.
Retórica de la persona
Para que haya una retórica de la persona, dijo, se requiere de una sociedad aristocrática, en la
cual el valor de la palabra se da por sí mismo, “pero al pretendernos democráticos, lo que hay no
es una retórica de la personalidad, sino simplemente un cambio de momento histórico y no una degradación
de la palabra”.
No obstante, aceptó que la situación moderna se podía comparar con lo que acontecía
en Roma en los foros públicos, con la palabra de los que ahora son considerados como los especialistas.
Hoy, agregó, pedimos a éstos su opinión sobre puntos específicos y les creemos, independientemente
de quiénes sean ya que, al parecer, ejercen una retórica de la persona.
Florence Dupont rechazó que haya una degradación de la palabra pública, pues el hecho de que
ésta se encuentre al alcance de muchas más personas, no significa propiamente una degradación.
Sin embargo, expresó que en el momento en que la palabra deja de ser usada en su carácter público-político
y se convierte en la de los especialistas —que nos ofrecen una alternativa como única posible—, se puede
presentar una degradación.
Atención al otro
Respecto al actual juego de descalificaciones entre los políticos para ganar las preferencias de los electores,
la especialista en etnolingüística mencionó que éste es un proceso similar al que ocurría
en Roma, salvo que en el caso de los senadores romanos éstas se mantenían en el espacio público
y bastaba para avergonzar a la persona.
Hoy en cambio, puntualizó, el desacreditar a un adversario político parece más dirigido a
resaltar la incapacidad para gobernar, cuando en el caso romano afectaba más a la persona y no tanto a la
representación como sucede ahora.
En este sentido, expuso que la participación de los medios de difusión hace que haya una diferencia
importante, ya que mientras en Roma la invectiva –recurso retórico usado para cubrir de vergüenza al
adversario, hacerle perder su dignidad y todas las potencialidades de su rango– funcionaba siempre y cuando aquel
que la recibía se hundiera moralmente; “hoy, por el contrario, lo que parece importante es la capacidad
de mantener la imagen de sí mismo, a pesar de que en los medios pueda aparecer un conjunto de invectivas
en su contra”.
Consideró que aún cuando en este momento en la lucha política se trata de denostar al contrario,
existe una gran diferencia porque en Roma la violencia verbal era mucho mayor. Ahora, argumentó, hay una
mayor diplomacia y atención al otro, por lo que es raro que se produzcan invectivas con la misma agresividad
con la que se hacían en Roma.
“En la actualidad, entre los políticos parece más bien que el que arremete y agrede es el que pierde,
mientras que en Roma era justamente el que agredía, el que tenía posibilidades de ganar, lo cual
marca una gran diferencia entre las dos situaciones”. / Javier Solórzano, Alejandra Pérez
Avergonzar al adversario
Al dictar la conferencia Invectivas en el foro público:
avergonzar al adversario político y neutralizar su respuesta, la doctora Dupont señaló que
la invectiva romana es una práctica verbal de dominación utilizada en la estrategia de la vida pública
e incluso se convierte en un arma de ese ideal romano que es el orador.
La invectiva, aseveró, es un dominio de la palabra que tiene que ver con la política y la retórica.
Cuando se lanza una invectiva se trata de avergonzar al adversario, hacerle perder su dignidad y todas las potencialidades
de su rango.
La doctora Florence Dupont explicó que la palabra es el origen del discurso que, a su vez, es la base del
pensamiento y de la elocuencia. Desde la época de los romanos, prosiguió, se ejerció el discurso,
utilizado por aquellas personas educadas, cultas, que en una sátira o broma dejaban ver sus capacidades
y superioridad.
La etnolingüista aseveró que las palabras están en el origen de los objetos, y que los discursos
no son un conjunto de signos que remiten a contenidos o representaciones. Un discurso, argumentó, es irreductible
a la lengua y a la palabra, “es existencia de una realidad, un recurso a la plenitud viva de la experiencia, así
como la descripción y el uso normativo de un vocabulario”.
Por ello, puntualizó, la utilización de la palabra en el discurso o la broma permitía que
en la antigua Roma los contrincantes —en un duelo verbal— descalificaran socialmente a un adversario, siempre respetando
su rango, pero evidenciando la superioridad del exponente.
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Florence Dupont se ha esforzado en mantener la lengua, la
literatura y la cultura latinas en plena vitalidad. Sus investigaciones se han centrado en la traducción
de los autores fundamentales del teatro romano.
Las tragedias de Séneca (1991 y 1992)
y La Marmita y Pseudolus, de Plauto (2001), entre otras piezas, fueron llevadas a escena en repetidas ocasiones
durante una década.
Literatura reinventada
Sobre la Literatura, uno de los temas de su atención,
Florence Dupont explicó que se ha reinventado el término, ya que al hablar de literatura griega o
latina, se expresa como el hábito de leer y que circule un libro, mientras que estas realidades no existían
en Grecia ni en Roma.
La investigadora francesa apuntó que el origen de la literatura degenera de las sátiras, en las bromas
que se escribieron, porque el escribirlo es no permitir la utilización del pensamiento, es no dirigirlo
a nadie en específico; en cambio, la contienda o el discurso va dirigido a alguien, por lo que la literatura
nace de los incultos o poco educados que requieren de lo escrito.
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Florence Dupont ha sido profesora en las
universidades de Niza, Nancy y Princeton.
En la actualidad, enseña latín en la Universidad
de París VII y es directora de programa del Colegio
Internacional de Filosofía. También pertenece al Centro sobre las Sociedades Antiguas, Centro Louis
Garnet y al recientemente creado Instituto del Pensamiento Contemporáneo; es miembro fundador de la Sociedad
de Traductores de Teatro y de la Sociedad Francesa de Antropología
de la Roma Antigua.
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