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Llegan débiles las fuerzas políticas
a la contienda electoral
EL 2003 ES un año fundamentalmente político
por la realización de las elecciones con las que se renovará la Cámara de Diputados, las 16
delegaciones políticas en el Distrito Federal, así como las presidencias municipales y gubernaturas
en nueve estados.
Se constituirán, además, en un parámetro importante de cara a la elección presidencial
de 2006 y en ellas se definirán los grupos hegemónicos que habrán de dirigir las campañas
dentro de tres años.
Sin embargo, también representarán un reto para los diversos partidos, debido a que en las votaciones
de hace tres años el abstencionismo superó el 42 por ciento, según cifras del Instituto Federal
Electoral (IFE), y se prevé que seguirá incrementándose.
Perspectivas
En entrevistas por separado, académicos de nuestra Casa de estudios ofrecieron sus opiniones sobre la situación
y perspectivas de los tres principales partidos políticos en las elecciones del próximo seis de julio,
que habrán de definir el rumbo político en el siguiente trienio.
Al hacer un balance sobre cómo inician estas fuerzas, el doctor Ricardo Espinosa, docente del Departamento
de Sociología, estableció que se encuentran frágiles ante la contienda electoral, ya que no
se observa que estos partidos hayan mejorado sus perspectivas ante la ciudadanía.
Explicó que en México se vive una etapa política donde el PRD está en desventaja, pues
la polémica, la descalificación entre partidos y el debate público lo llevan el PRI y el PAN,
que se definen por mantener una confrontación permanente aunque carecen de argumentos.
El politólogo apuntó que el PRD ha fundamentado la tesis errónea de que el PRI demostró
durante 70 años que era malo para gobernar y el PAN no puede capitalizar o ganar el voto popular porque
el ejecutivo no tiene la capacidad para dirigir al país, por ello el partido del sol azteca considera que
automáticamente se beneficiará con el voto de los mexicanos.
Destacó que el tricolor detenta una fuerza similar a la que presentó en las elecciones de 2000,
durante las disputas por el Congreso, y puntualizó que, pese a no haber mejorado su presencia ante los votantes,
sigue controlando la mayoría de las gubernaturas en los estados (18), tiene 50 por ciento de los ayuntamientos
y 50 por ciento de los congresos locales.
Concertación
y alianzas
Respecto de los resultados del próximo seis de julio, el maestro Alejandro Carrillo, profesor-investigador
del Departamento de Política y Cultura, auguró que el Congreso continuará heterogéneo
y ningún partido tendrá la mayoría absoluta, es decir, el juego político girará
en torno de la concertación y las alianzas para alcanzar acuerdos.
El licenciado Roberto Gutiérrez López, profesor-investigador del Departamento de Sociología,
pronosticó que, de acuerdo con las encuestas y sondeos de opinión que se han realizado hasta ahora,
el PAN puede consolidarse como la primera fuerza parlamentaria del país, con un porcentaje de entre 35 y
40 por ciento, sin que esto signifique que obtendrá la mayoría.
En cuanto al PRI, agregó, se nota una declinación en su votación y esto le implicará
que alcance 30 por ciento en el nivel nacional, mientras que el PRD, que ha repuntado, puede lograr entre 30 o
35 por ciento.
En torno al abstencionismo, que según datos del IFE alcanzó más de 42 por ciento en las elecciones
de 2000, el docente estimó que puede incrementarse, pues se ha constatado que los partidos políticos,
lejos de concentrarse en los asuntos fundamentales y en una agenda prioritaria, siguen cerrados en su propia lógica
del poder, con cálculos de corto plazo, alianzas inconsistentes y discursos cada vez más agresivos,
lo cual repercute en una imagen negativa de la población sobre la política.
Medios
de comunicación
Alejandro Carrillo sostuvo que, de mantenerse el menosprecio y desprestigio de los medios de comunicación
hacia la política, y de llevar los juegos sucios a niveles de descalificación, denuncia y sensacionalismo,
es probable que los ciudadanos dejen de creer en los políticos y no le vean sentido a la votación.
Sin embargo, el doctor Ricardo Espinosa aseveró que la gente es cada vez más consciente de que las
decisiones del Presidente, diputados, senadores y gobernantes afectan directamente su economía, por ello
acude más a votar como sucedió en el 2000; además, está consciente de que puede usar
su voto en favor o en contra de los candidatos y puede castigar a los partidos como lo hizo con el PRI.
Sobre las descalificaciones entre partidos como estrategia para ganar las simpatías del ciudadano, Roberto
Gutiérrez expresó que este tipo de confrontaciones tiene un papel negativo, ya que, a pesar de que
son recursos espectaculares y sensacionalistas, en realidad en poco contribuyen a acercar a la gente y motivarla
para participar en política.
Alertó que con estas prácticas lo que se está consolidando es un manejo mediático y
un imaginario político donde todos los partidos son lo mismo, donde no hay realmente posibilidad de cambio,
y en donde los políticos sólo ven por sus propios intereses, independientemente de su filiación
o trayectoria.
“Este tipo de enfrentamientos no tendrá muchas repercusiones en términos positivos, aunque sí
puede consolidar esta idea de que, en el fondo, en la política nacional no existe una posibilidad efectiva
de avance para resolver los problemas y que esto es una especie de círculo vicioso que se va reproduciendo,
pero en el que no existe alternativa de cambio real”.
En relación con el proceso electoral de este año y sus repercusiones en los comicios de 2006, estableció
que podría ser algo indicativo, sin dejar de lado que tres años es mucho tiempo para que las coyunturas
y los acontecimientos cambien.
Roberto Gutiérrez señaló que llegaremos a una situación bastante complicada en términos
de las relaciones entre las principales fuerzas políticas del país, ya que el Congreso expresará
esta división del país en tres partes muy equilibradas, las cuales tendrán que enfrentar el
reto de darle gobernabilidad con seriedad y compromiso. / Alejandra Pérez, Javier Solórzano
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