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Libertad por el saber
INSTALADO EN un edificio de arquitectura colonial
del Centro Histórico de la Ciudad de México (Luis González Obregón núm. 23),
El Colegio Nacional resguarda el pensamiento, la Ciencia, el Arte y la cultura de nuestro país.
En un principio, se pensó como una réplica del Collège de Franç, con la misma misión
de esta importante universidad francesa, de constituirse en una comunidad al servicio de la sociedad.
Otro de sus propósitos fue difundir la cultura y los conocimientos científicos “libres de limitaciones,
requisitos y modalidades que los planes, programas y métodos imponen a las instituciones universitarias”,
así como reunir a los más destacados valores en la Filosofía, las Humanidades, la Ciencia
y el Arte, otorgándoles recursos para cumplir con la finalidad de docencia libre y abierta.
El lema “Libertad por el saber” aparece en su escudo –diseñado por José Clemente Orozco–, el cual
consiste en un águila en actitud de arrancar el vuelo, símbolo de libertad de pensamiento, sobre
un sol de fuego, representación de la luz de la sabiduría.
El Colegio Nacional tiene cinco áreas de conocimiento: Ciencias Exactas; Literatura, Lingüística
y Arte; Ciencias Naturales; Filosofía e Historia.
La única mujer integrante de El Colegio Nacional es la doctora Beatriz de la Fuente, quien además
es miembro distinguido de la Academia Mexicana de Historia y del Comité Mexicano de Historia del Arte. /
Alejandra Pérez
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