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Semanario de la UAM

9 de diciembre de 2002

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Popper y el racionalismo crítico


UNO DE LOS
pensadores más importantes para la Filosofía de la Ciencia en el siglo XX fue Karl Popper. El físico y filósofo británico se distinguió por su oposición a ciertos aspectos del neopositivismo, en especial al concepto de verificabilidad, al que propuso sustituir por el de falsificabilidad o posibilidad de demostrar la falsedad mediante la experiencia. De igual modo, rechazó el marxismo y el psicoanálisis a los que calificó como pseudociencias.

Al reconocer que eran la falsi-ficabilidad de las hipótesis científicas lo importante, Popper captó el papel decisivo de los argumentos negativos en el trabajo científico, pues no existe la demostración de lo correcto. Así, la dedicación de los científicos consiste en exponer sus hipótesis al azar de la falsificación, y en rechazar los argumentos y experimentos que pudieran conferirles algo parecido a un soporte positivo.

Esto porque para el racionalismo crítico del filósofo, los argumentos son siempre negativos; son argumentos críticos utilizados sólo para descalificar conjeturas previas.

Criterio de diferenciación

En el centenario de su nacimiento, nuestra Casa abierta al tiempo y la Universidad Nacional Autónoma de México organizaron un seminario en el que académicos de ambas instituciones, así como de universidades nacionales y extranjeras, debatieron y analizaron su obra y concepciones filosóficas.

El doctor Armando Cíntora, profesor-investigador del Departamento de Filosofía y coordinador del Seminario, manifestó que Popper propuso un criterio de diferenciación entre Ciencia, pseudociencia y metafísica, el cual sostiene que las teorías científicas son refutables empíricamente, por lo que considera que la ideología o la metafísica son pseudociencias, en tanto no son refutables de manera empírica.

En relación con esto último, el filósofo inglés sostenía que si limitamos nuestros argumentos a aquellos que se centran en los hechos empíricos, entonces nuestras conjeturas deben dedicarse a examinar sólo a aquellos que sean falsificables por la misma forma.

Aprecio por la racionalidad

En cuanto a las Ciencias Sociales, defendió una posición antihistoricista, ya que consideraba que no existían leyes de la historia, lo que trajo como consecuencia una abierta oposición con los marxistas.

Tras comentar que Karl Popper tenía un alto aprecio por la Ciencia, el también jefe del Área de Lógica y Filosofía de la Ciencia sostuvo que un elemento rescatable del pensamiento popperiano es su aprecio por la racionalidad y por la sociedad abierta, que es el título de uno de sus libros más influyentes.

“Él –afirmó– defendía una tesis interesante basada en que la actitud racional requiere de un mínimo de fe en la razón; es decir, para ser racional, según Popper, necesitamos un mínimo de irracionalismo, el cual es un compromiso con la razón que ésta no puede defender por sí misma sin una petición de principios”.

El homenaje realizado por la UAM y la UNAM se inscribe en una serie de reconocimientos a este pensador inglés que se llevaron a cabo en diversas ciudades europeas, como Viena, Madrid, París y Londres.

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