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 Semanario de la UAM

2 de diciembre de 2002

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La arquitectura de Barragán:
interpretación sensual de sus aspiraciones

APRECIADO INTERNACIONALMENTE POR sus originales e inéditas aportaciones a la Arquitectura, una de las Bellas Artes, Luis Barragán (Guadalajara, Jalisco, 1902-1988) es una de las figuras nacionales de mayor trascendencia universal. En 1980, a los 78 años de edad, recibió el Premio Pritzker, considerado como el Nobel en el campo de la Arquitectura.

La mirada que es aprendizaje, en Barragán estaba impregnada por sus aspiraciones: crear espacios de luz, armoniosos, que invitaran al recogimiento y la meditación, y por ello, convertirse en espacios para la convivencia. En pocas palabras: humanizar nuestros lugares de residencia, a través de la belleza.

Luis Barragán tomó la sabiduría de las tradiciones y las adaptó a su época. Las fuentes de su inspiración se encuentran lo mismo en nuestro pasado que en la herencia de las civilizaciones mediterráneas, las islámicas y las griegas. Digamos que sus diseños eran interpretaciones sensuales del mundo al que aspiraba.

Luis Barragán no necesitó de intermediarios o traductores para expresar el sentido de su obra. En el discurso que pronunció durante la ceremonia de entrega del Premio Pritzker, definió estas motivaciones.

“En proporción alarmante han desaparecido de las publicaciones dedicadas a la Arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también otras como serenidad, silencio, intimidad y asombro.

“Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretender haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro”. El decálogo de Luis Barragán se transformó en espacios fluidos, insólitos, laberínticos. La esencia de su obra aflora hacia los espacios externos; sin embargo, como una fragancia concentrada, estalla hacia el mundo interno de sus construcciones. Los jardines y las fuentes dan prueba de ello, porque según el artista: la Arquitectura es música que se toca con el agua.

Para Barragán era inexistente la diferencia entre Arquitectura y Arquitectura de Paisaje. Al ser lo mismo en su obra, la ausencia de techos hacía la sutil distinción. Algunos especialistas han dividido su obra en tres ciclos o estaciones, representado el primero por las casas realizadas en Guadalajara, entre ellas la de Efraín González Luna, cuando Barragán tenía 26 años de edad.

El segundo ciclo está marcado por el diseño de la casa-taller de Clemente Orozco, en 1937. La tercera estación, la más conocida del artista, va de 1945 a 1976, entre cuyas obras destacan: Jardines del Pedregal, la capilla de Las Capuchinas, Las Arboledas, la Cuadra San Cristóbal y la casa Gilardi.

Mención especial merece la casa que diseñó para sí en Tacubaya, convertida en síntesis de sus planteamientos estéticos y arquitectónicos y declarada monumento artístico de los mexicanos. Abierta al público como Museo Casa de Luis Barragán, guarda la biblioteca personal del arquitecto, fallecido en 1988./ Estrella Olvera

La UAM en el centenario del natalicio del arquitecto
Luis Barragán


NUESTRA UNIVERSIDAD PARTICIPÓ en el homenaje nacional por el centenario del natalicio del arquitecto Luis Barragán, mediante un ciclo de conferencias magistrales y una exposición de carteles y fotografías.

En palabras del arquitecto Felipe Leal Fernández, durante una de las conferencias magistrales, Barragán logra lo que muchos otros hubieran deseado: conjuntar y sintetizar estilos, tendencias, necesidades y formas de vida de diferentes culturas, en boga entre los años 40 y 60.

De él podemos adquirir y aprender la capacidad de ver, la capacidad de sentir pero, sobre todo, la capacidad de sintetizar, de excluir lo que no es necesario y ser contundente para reducirlo a su máxima expresión.

Leal Fernández describió a Luis Barragán como un hombre con una estética misteriosa y sombría. Solitario y refinado, sus obras eran el reflejo de esta personalidad. A diferencia de otros arquitectos, se alimentaba de la cultura; contaba entre sus amistades a poetas, pintores, artistas plásticos, historiadores y monjas; tenía de todo menos arquitectos, de ellos, muy pocos.

El también conductor del programa radiofónico La Arquitectura en el espacio y tiempo, de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que la arquitectura de Barragán no se caracterizó por tener un vínculo con la vivienda y obra social, sin embargo, ayudó a dar una imagen moderna de México; sus propuestas plásticas y visuales contribuyeron al enriquecimiento de la cultura.

Desde sus inicios, la arquitectura de Barragán se caracterizó por el empleo de elementos como las fuentes, espejos de agua, vidrios y superficies de colores, con azulejos. Establece una precisa organización espacial mediante el emplazamiento de patios, terrazas y galerías. Así como el contacto constante con la naturaleza. Las haciendas tuvieron un impacto definitivo en su trayectoria y desde su primera obra hasta la última, utilizó el diseño de las puertas sabras.

Muestra de carteles

Nuestra Casa de estudios exhibe 22 carteles, resultado del concurso de diseño de cartel convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el que participaron diseñadores, arquitectos y fotógrafos.

Los carteles destacan los elementos que hicieran famoso a Luis Barragán, como el empleo de colores intensos, los juegos de sombras, las escaleras, el uso de los espacios y los cuadrados inscritos en cuadrados.

En la exposición, también se exhiben 38 fotografías de las casas y jardines diseñados por el homenajeado. Este trabajo es presentado por los arquitectos Aníbal Figueroa Castrejón y Gloria Castorena Espinosa, profesores-investigadores de esta Casa de estudios./ Verónica Ordóñez


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