|
La deuda, foco rojo para
la economía mexicana

LA DEUDA PÚBLICA podría convertirse
nuevamente en motivo de crisis para la economía mexicana, pues su monto actual de 411 mil 590 millones de
dólares representa más del 66 por ciento del Producto Interno Bruto, advirtió el doctor Arturo
Guillén, profesor-investigador de esta Casa de estudios.
“El principal problema de la economía mexicana no es la reforma fiscal, como plantea la actual administración,
sino las deudas interna y externa”, sostuvo el investigador durante el III Seminario México y América
del Norte: recesión estadounidense e integración.
Afirmó que el gobierno actual busca la reforma fiscal no para resolver los problemas sociales del país
ni para destrabar el desarrollo de la economía, sino para obtener los recursos que se necesitan para cubrir
el costo financiero de la deuda, tanto interna como externa.
Peligrosos Pidiregas
Advirtió que, en el contexto de recesión y de estancamiento de la economía, los problemas
de sobreendeudamiento podrían estar incubando las condiciones materiales para el estallamiento de una nueva
crisis financiera y cambiaria.
En este tema, los focos rojos han empezado a encenderse en el tablero de la economía. Uno de ellos es el
incremento de la deuda interna total, que asciende a 238 mil 73 millones de dólares, y en cuya composición
pesan los programas de rescate bancario y carretero, con una deuda aproximada de 102 mil 260 millones de dólares.

La deuda externa pública es de 98 mil 417 millones
de dólares, en tanto que la privada alcanza ya los 75 mil millones. En cuanto a la primera, dijo, un foco
rojo lo representa la forma como ha crecido la deuda correspondiente a los Pidiregas, pues éstos rebasan
ya los 18 mil millones de dólares, mientras que en la segunda destaca el endeudamiento de las empresas,
que ya es superior a los 65 mil millones de dólares, mientras que la banca comercial rebasa los nueve mil
millones.
Déficit cero, falacia
El proyecto de presupuesto de egresos enviado por el Ejecutivo al Congreso continúa estructurado con el
criterio de que “es imprescindible un déficit cero”, con lo cual se renuncia a utilizar el gasto público
como un mecanismo para reactivar la actividad económica en el actual contexto de recesión o de bajo
crecimiento.
Habla el doctor Gregorio Vidal profesor-investigador de nuestra Universidad:
“Me parece que es una propuesta incorrecta fundada en una corriente de teoría económica que ya ha
sido refutada por muy diversos autores”.
Destacó que al respecto hay discusiones muy complejas, porque el presupuesto público tiene un componente
financiero, por lo que una parte importante se destina a pagar diversas modalidades de deuda, no sólo la
gubernamental, sino “deudas que nos hemos encontrado en el camino, como la del Fobaproa-IPAB y Pidiregas”, que
constituyen ya un monto importante.
Desafortunadamente, dijo, en el Congreso se está discutiendo a partir de aceptar los límites contenidos
en la propuesta del gobierno; es decir, los límites en torno a la idea de déficit cero, por lo que
el espacio de maniobra para modificar la propuesta es mínimo.
Deuda impagable
“La deuda es impagable y no sólo eso, es el principal obstáculo para avanzar en una política
de desarrollo económico y de solución a los problemas sociales”, sentenció el doctor Guillén.
Aunque reconoció que es radical afirmar que la única solución al problema es su cancelación,
añadió que la perspectiva de la economía mundial muestra que poco a poco —al menos en la periferia—
nos acercamos a una situación en la cual no se ve otra salida.
Ello conduciría a una reforma del sistema monetario internacional, en donde el de la deuda sería
uno de sus principales elementos.
|
EU, el más endeudado
El balance económico de Estados Unidos en los últimos 20 años muestra índices negativos.
De primera potencia acreedora en el mundo ha pasado a ser el primer país deudor: su deuda externa equivale
a la de todas las naciones subdesarrolladas. Las estadísticas recientes señalan que los norteamericanos
requieren cuatro mil millones de dólares diarios para financiar su déficit externo, señaló
el doctor Christian Deblock, académico de la Universidad de Quebec, en Montreal (UQAM).
En el marco del III Seminario México y América del Norte: recesión estadounidense e integración,
el economista francés afirmó que estos números permiten cuestionar si la economía norteamericana
es tan sana como pretende el gobierno y si el déficit es una noción obsoleta o, por el contrario,
se ha convertido en una cuestión insostenible.
El director del Centro de Estudios Internacionales y Mundialización sostuvo que Estados Unidos basa su liderazgo
mundial en la competitividad de su economía y en el crecimiento de las inversiones, así como en una
política comercial fundada en el establecimiento de alianzas, cuyo objetivo es reagrupar a su alrededor
a los “amigos” del libre cambio.

Cuestión de seguridad
El experto en integración económica regional prevé que los estadounidenses condicionarán
la ayuda a los países en vías de desarrollo sólo si se ajustan a las políticas dictadas
por el FMI. En caso contrario, explicó, serán expuestos ante la comunidad internacional como países
terroristas, lo cual constituye un discurso muy duro, pero cuya aplicación ya se observa en Argentina.
El investigador aseguró que después de la Segunda Guerra Mundial las cuestiones económicas
se han constituido para el vecino país del norte en asuntos de seguridad, y no es una novedad que a partir
del 11 de septiembre de 2001 se hable tanto de seguridad como de economía.
Cuando se habla de seguridad, expuso, por lo menos en términos económicos, se hace referencia a la
idea de amenaza, sobre todo la proveniente del exterior, y que, en una noción amplia, incluye espionaje,
sabotaje y piratería, así como prácticas desleales, tanto de los gobiernos, como de las empresas
extranjeras.
El académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Derecho de la UQAM dijo que otra noción
de seguridad para los norteamericanos está relacionada con la vulnerabilidad de su economía, debido
a su papel como motor de la economía internacional que la hace susceptible al efecto de las crisis de otras
naciones. De ahí que, agregó, un asunto de suma importancia para Estados Unidos es que la economía
internacional sea estable y que los gobiernos cuenten con políticas efectivas./ Teresa Cedillo, Javier Solórzano
|