Difícil
situación afronta el país
en materia educativa
EL SISTEMA DE educación pública en México
enfrenta varios retos: mejorar la calidad de sus servicios y recuperar
su histórica función de garantizar la movilidad social;
en materia de recursos, en los próximos tres años requerirá
inversiones por alrededor de 70 mil millones de pesos anuales para lograr
que el gasto represente 8 por ciento del Producto Interno Bruto, así
como superar el rezago de 20 años en Ciencia y Tecnología,
para lo cual será necesario concretar una auténtica reforma
fiscal.
Este es el panorama que delinearon rectores y directores de Instituciones
de Educación Superior (IES) y centros de investigación,
quienes junto con la Secretaría de Educación Pública
revisaron la situación actual, así como las perspectivas
que el país afronta en materia educativa, en lo que constituyó
una auténtica radiografía del sistema.
Otro tema en que deberá centrarse la atención es en fortalecer
las posibilidades de colocación en el mercado de sus egresados,
reorientando la matrícula de licenciatura hacia opciones con
mejores oportunidades en el ámbito laboral, así como mejorar
la calidad en la formación integral de los jóvenes.
Convocados por El Colegio Nacional al simposio “Educación
Superior”, organizado en el marco del sexagésimo aniversario
de esa institución que reúne a los más eminentes
científicos y humanistas del país, los titulares de la
UAM, UNAM, IPN, Colmex, Cinvestav, Conacyt y de la SEP expusieron un
panorama completo del fenómeno educativo en México.
Calidad,
reto principal
El principal reto de la educación superior pública
en nuestro país es garantizar la calidad de la formación
que se ofrece en un sistema conformado por más de 2.2 millones
de estudiantes repartidos en más de mil 500 universidades en
el país, la mayoría de ellas privadas, de reciente creación,
sin recursos ni interés por la investigación, con bajos
niveles de inversión en capital humano e infraestructura, sin
regulación ni supervisión y concentradas en unas cuantas
carreras, afirmó el rector general de nuestra Universidad, doctor
Luis Mier y Terán Casanueva.
Durante las dos últimas décadas, señaló,
se dio prioridad a la incorporación de más jóvenes
a la educación superior, por lo que hoy día más
de 22 por ciento de quienes tienen entre 19 y 24 años cuentan
con un lugar en este nivel educativo. Sin embargo, advirtió que
el aseguramiento de la calidad en la formación que reciben los
estudiantes se ha convertido en un desafío mucho más complejo
que el de la cobertura, sobre todo si se toma en cuenta la difícil
situación que las transformaciones del mundo laboral ha generado.
Apuntó que el bajo dinamismo de los mercados laborales —que
ofrecen cada vez menores oportunidades de acceder a un empleo estable—
es una de las principales preocupaciones de los estudiantes, porque,
además, los ingresos esperados para un profesionista que se integra
por primera vez a un trabajo son, en promedio, más bajos que
los que gozaron las generaciones anteriores.
Vocación innovadora
Esto, añadió, afecta a los egresados de carreras que los
especialistas habían identificado como necesarias para el desarrollo
del país, entre las cuales destacan las de corte científico,
las ingenierías y algunas de los campos de la salud, las Ciencias
Sociales y las Humanidades.
El Rector General de la UAM sostuvo que la diversidad en la calidad
que ofrecen las instituciones de educación superior, así
como el debilitamiento de los mercados laborales se han conjugado y
cuestionan la capacidad de la institución universitaria para
cumplir con su histórica función de garantizar la movilidad
social.
Al situar las tareas y retos que tiene la UAM ante este panorama, afirmó
que debe retomar su vocación innovadora en el orden docente,
con el fin de contribuir a fortalecer las posibilidades de éxito
profesional y la movilidad social de sus estudiantes.
Ante distinguidos miembros de El Colegio Nacional, como los doctores
Manuel Peimbert, Arcadio Poveda, Marcos Moshinsky y Pablo Rudomín,
el doctor Mier y Terán trazó algunas de las líneas
por las que se encaminará la Institución en los próximos
años para cumplir con estos propósitos y, en ese contexto,
mencionó el compromiso de aumentar el número de apoyos
económicos a estudiantes mediante el sistema de Becas Pronabes,
impulsar una formación universitaria que atienda las necesidades
actuales para lo cual, dijo, es urgente flexibilizar los planes de estudios
vigentes y cuidar con sumo detalle que los conocimientos adquiridos
correspondan con el perfil de cada disciplina.
Todo lo anterior, aseveró, como una forma de que la Universidad
recupere su papel de actor del cambio, que orienta sus políticas
y acciones hacia su principal razón de ser que son los estudiantes.
Aprovechar
el bono demográfico:
De la Fuente

En
el mismo simposio de El Colegio Nacional, el doctor Juan Ramón
de la Fuente Muñiz, rector de la UNAM, dijo que en los próximos
años nuestro país estará ante la coyuntura de aprovechar
el llamado bono demográfico, que se produce cuando la pirámide
poblacional se invierte y la población económicamente
activa con un empleo es mayor que la población dependiente.
Advirtió que si somos capaces de proporcionar educación
y empleo a los jóvenes que requieren entrar al bachillerato y
a la Universidad, el país dará ese gran salto en nuestro
desarrollo porque la relación económicamente activo-dependiente
va a disminuir y esto por sí solo “constituye el mejor
mecanismo para redistribuir la riqueza.
Al hablar más adelante sobre la problemática y expectativas
de los jóvenes mexicanos, señaló que si la tasa
de desempleo abierto en este año es de 3.1 por ciento, para este
grupo de edad (20-24 años) se duplica (6.5); 43 por ciento de
los jóvenes trabaja y no estudia; los que no estudian ni trabajan
representan 21 por ciento. Reveló que uno de cada cuatro abandona
la escuela entre los 15 y 24 años (60 por ciento), principalmente
por razones económicas, y de éstos, a 70 por ciento le
gustaría seguir estudiando, lo que habla de las altas expectativas
que los jóvenes tienen de las instituciones de educación
superior, por lo que hay que contribuir a satisfacerlas.
En ese sentido advirtió que “si no nos movemos en la dirección
correcta, existe la posibilidad real de enfrentar un grave fenómeno
de descomposición social, con jóvenes sin escuela y sin
trabajo.
Planteó que se requieren más recursos para las universidades
que menos tienen y más para las universidades que más
hacen. “Me parece que ese sería un criterio razonablemente
equitativo”.
Con respecto al gasto federal en educación superior, De la Fuente
Muñiz señaló que de 1994 a 2003 el porcentaje en
relación con el Producto Interno Bruto (PIB) creció de
4.09 a 4.12. Por ello, propuso como política federal indexar
el gasto al PIB con un esquema de crecimiento real.
En tanto, el gasto federal para Ciencia y Tecnología de 1990
a 2003, presentó cierto incremento hasta 1998, sin embargo, desde
entonces no se ha movido y ha pasado de 0.45 del PIB en ese año,
a 0.44 en el presente.
Contaduría y Administración
El doctor De la Fuente sostuvo por otra parte que de 1990 a 2003 se
registra un incremento sostenido y gradual de la educación privada
a nivel licenciatura que pasó de 18 a 32 por ciento de la matrícula
nacional, y en contraparte, se observó una disminución
de la educación pública que pasó del 82 al 68 por
ciento de la matrícula.
Agregó que en el posgrado se registra la misma tendencia, pero
con una mayor aceleración del crecimiento de la educación
privada respecto de la pública. En el ámbito privado creció
del 19 al 40 por ciento y en esa misma proporción decreció
la contribución al posgrado de la universidad pública.
Coincidió con el doctor Mier y Terán en que estos incrementos
tienen lugar en las áreas de Contaduría y Administración.
Reorientar
la educación a opciones
con oportunidades de empleo: SEP
En
el simposio organizado por el doctor Ruy Pérez Tamayo, miembro
de El Colegio Nacional, el secretario de Educación Pública,
Reyes Tamez Guerra, reconoció que el sistema de educación
superior es un conjunto complejo, dada la diversidad de instituciones
que lo conforman con diferencias sustanciales en cuanto a su régimen
económico, orientación educativa y sistema administrativo.
El funcionario ubicó la reorien-tación de la matrícula
de licenciatura hacia opciones que le permitan a los estudiantes mayores
oportunidades de encontrar un empleo, como uno de los principales problemas
que enfrenta la educación nacional.
Congruencia
Sostuvo que es primordial que el crecimiento de la matrícula
se oriente cada vez más a opciones que tengan que ver con el
desarrollo científico y social del país.
Indicó que en los años recientes se han hecho esfuerzos
para diversificar la oferta de educación superior con la creación
de nuevas escuelas, como es el caso de las universidades tecnológicas,
en las cuales del total de la matrícula nacional todavía
el porcentaje de estudiantes en estas opciones es menor a 5 por ciento.
Reyes Tamez dijo que la mayor parte de nuestros jóvenes sigue
estudiando carreras tradicionales de cuatro, cinco y seis años,
las que en algunos casos están sobresaturadas y donde la oferta
educativa sobrepasa la demanda profesional de empleo, por lo que, aseguró,
se deben encaminar los esfuerzos para establecer un mayor equilibrio
entre la oferta educativa y las oportunidades laborales
Aseveró que en las universidades tecnológicas el porcentaje
de estudiantes con empleo al terminar sus estudios es del 76 por ciento,
mientras que la Universidad Tecnológica de Puebla alcanza 93
por ciento.
Reforma fiscal, única vía
El ingeniero Jaime Parada, director del Consejo Nacional de Ciencia
y Tecnología (Conacyt), puntualizó que la reforma fiscal
es la única esperanza para aumentar los recursos económicos
en Ciencia y Tecnología. “México tiene un rezago
de 20 años y debe hacer un esfuerzo mayor, es decir, incrementar
15 por ciento sus recursos a proyectos y 25 por ciento a los recursos
humanos (posgrado) e infraestructura”.
Reconoció que están suspendidos los apoyos económicos
para los alumnos que deseen cursar su posdoctorado en el extranjero,
debido a la insuficiencia de recursos, por lo que se le dará
prioridad a los que estudien en territorio mexicano.
Señaló que en los próximos 10 a 15 años
se requiere un esfuerzo extra para dotar de educación superior
y posgrados a los jóvenes, de quienes dependerá el destino
del país en términos de competitividad y nivel de vida.
/ Teresa Cedillo, Rosario Valdez, Javier Solórzano
El
caso de los posgrados
El secretario de Educación Pública resaltó
el estado que guarda el posgrado en las IES y criticó
que en el sistema de educación superior del país
prevalece una ausencia de políticas institucionales
para la apertura, operación y fortalecimiento de los
programas de posgrado, con bajas tasas de egresos, apenas
del 50 por ciento.
Indicó que los programas de licenciatura siguen siendo
rígidos, escolarizados y en los que se tienen pocas
posibilidades de participar en programas diversos de los que
el alumno está registrado.
De igual modo, sostuvo que hay esquemas deficientes para la
atención y el seguimiento de los alumnos, así
como escasas redes académicas entre posgrados e instituciones.
Reyes Tamez reconoció que es necesario incrementar
la inversión en educación para alcanzar la meta
del 8 por ciento del PIB, para lo cual, dijo, se requiere
de un aumento del orden de los 70 mil millones de pesos anuales
en los próximos tres años.
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La
reforma necesaria
El licenciado Miguel Ángel Correa Jasso, director del
Instituto Politécnico Nacional (IPN), afirmó
que el IPN requiere de un nuevo marco jurídico, pues
el actual representa un obstáculo para las labores
que realiza la institución, sobre todo porque es obsoleto
—data de 1981—, ambiguo e incongruente.
Tras mencionar que el Politécnico atiende a más
de 175 mil estudiantes en su sistema presencial y 150 mil
en su modalidad de educación a distancia, Correa Jasso
aseguró que el IPN requiere de un nuevo marco que le
dé viabilidad y autonomía financiera y de gobierno.
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Mercado
sin control
En los últimos años se han multiplicado universidades
y centros de enseñanza profesional que se dicen acreditados
(y algunos lo están formalmente), para ofrecer títulos
en un mercado incontrolado, en el que los criterios de acreditación
ignoran todo proyecto de educación superior y por supuesto
un plan de escuela mexicana, fincado en el supuesto de la
soberanía nacional, definida por la rectoría
del Estado.
Lo anterior lo destacó el doctor Andrés Lira,
presidente de El Colegio de México, quien señaló
que hablar de un programa nacional de educación superior
obliga a un esfuerzo de organización y de redefinición
del horizonte, el cual se “abre” o “dispersa”
cada día más.
Informó que tan sólo en 2001 se contabilizaron
1533 unidades académicas (correspondientes a mil 250
instituciones registradas en el anuario de la ANUIES), de
las cuales 873 eran particulares y 660 públicas, resultado
de una tendencia que quizá fue moderada al principio,
pero que es desbordante e incontrolada.
Andrés Lira resaltó que en la acreditación
internacional, requerida en las ramas profesionales más
cotizadas y mejor pagadas, las instituciones particulares
juegan con ventaja, debido al poder adquisitivo y a la situación
social de su población.
Agregó que lo cierto es que la universidad pública
también mantiene convenios de intercambio en el extranjero,
pero que sólo pueden beneficiar a una mínima
parte del estudiantado.
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