Comunidades

 Semanario de la UAM

13 de octubre de 2003

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Difícil situación afronta el país
en materia educativa

EL SISTEMA DE educación pública en México enfrenta varios retos: mejorar la calidad de sus servicios y recuperar su histórica función de garantizar la movilidad social; en materia de recursos, en los próximos tres años requerirá inversiones por alrededor de 70 mil millones de pesos anuales para lograr que el gasto represente 8 por ciento del Producto Interno Bruto, así como superar el rezago de 20 años en Ciencia y Tecnología, para lo cual será necesario concretar una auténtica reforma fiscal.

Este es el panorama que delinearon rectores y directores de Instituciones de Educación Superior (IES) y centros de investigación, quienes junto con la Secretaría de Educación Pública revisaron la situación actual, así como las perspectivas que el país afronta en materia educativa, en lo que constituyó una auténtica radiografía del sistema.

Otro tema en que deberá centrarse la atención es en fortalecer las posibilidades de colocación en el mercado de sus egresados, reorientando la matrícula de licenciatura hacia opciones con mejores oportunidades en el ámbito laboral, así como mejorar la calidad en la formación integral de los jóvenes.

Convocados por El Colegio Nacional al simposio “Educación Superior”, organizado en el marco del sexagésimo aniversario de esa institución que reúne a los más eminentes científicos y humanistas del país, los titulares de la UAM, UNAM, IPN, Colmex, Cinvestav, Conacyt y de la SEP expusieron un panorama completo del fenómeno educativo en México.

Calidad, reto principal
El principal reto de la educación superior pública en nuestro país es garantizar la calidad de la formación que se ofrece en un sistema conformado por más de 2.2 millones de estudiantes repartidos en más de mil 500 universidades en el país, la mayoría de ellas privadas, de reciente creación, sin recursos ni interés por la investigación, con bajos niveles de inversión en capital humano e infraestructura, sin regulación ni supervisión y concentradas en unas cuantas carreras, afirmó el rector general de nuestra Universidad, doctor Luis Mier y Terán Casanueva.

Durante las dos últimas décadas, señaló, se dio prioridad a la incorporación de más jóvenes a la educación superior, por lo que hoy día más de 22 por ciento de quienes tienen entre 19 y 24 años cuentan con un lugar en este nivel educativo. Sin embargo, advirtió que el aseguramiento de la calidad en la formación que reciben los estudiantes se ha convertido en un desafío mucho más complejo que el de la cobertura, sobre todo si se toma en cuenta la difícil situación que las transformaciones del mundo laboral ha generado.

Apuntó que el bajo dinamismo de los mercados laborales —que ofrecen cada vez menores oportunidades de acceder a un empleo estable— es una de las principales preocupaciones de los estudiantes, porque, además, los ingresos esperados para un profesionista que se integra por primera vez a un trabajo son, en promedio, más bajos que los que gozaron las generaciones anteriores.

Vocación innovadora

Esto, añadió, afecta a los egresados de carreras que los especialistas habían identificado como necesarias para el desarrollo del país, entre las cuales destacan las de corte científico, las ingenierías y algunas de los campos de la salud, las Ciencias Sociales y las Humanidades.

El Rector General de la UAM sostuvo que la diversidad en la calidad que ofrecen las instituciones de educación superior, así como el debilitamiento de los mercados laborales se han conjugado y cuestionan la capacidad de la institución universitaria para cumplir con su histórica función de garantizar la movilidad social.

Al situar las tareas y retos que tiene la UAM ante este panorama, afirmó que debe retomar su vocación innovadora en el orden docente, con el fin de contribuir a fortalecer las posibilidades de éxito profesional y la movilidad social de sus estudiantes.

Ante distinguidos miembros de El Colegio Nacional, como los doctores Manuel Peimbert, Arcadio Poveda, Marcos Moshinsky y Pablo Rudomín, el doctor Mier y Terán trazó algunas de las líneas por las que se encaminará la Institución en los próximos años para cumplir con estos propósitos y, en ese contexto, mencionó el compromiso de aumentar el número de apoyos económicos a estudiantes mediante el sistema de Becas Pronabes, impulsar una formación universitaria que atienda las necesidades actuales para lo cual, dijo, es urgente flexibilizar los planes de estudios vigentes y cuidar con sumo detalle que los conocimientos adquiridos correspondan con el perfil de cada disciplina.

Todo lo anterior, aseveró, como una forma de que la Universidad recupere su papel de actor del cambio, que orienta sus políticas y acciones hacia su principal razón de ser que son los estudiantes.

Aprovechar el bono demográfico:
De la Fuente

En el mismo simposio de El Colegio Nacional, el doctor Juan Ramón de la Fuente Muñiz, rector de la UNAM, dijo que en los próximos años nuestro país estará ante la coyuntura de aprovechar el llamado bono demográfico, que se produce cuando la pirámide poblacional se invierte y la población económicamente activa con un empleo es mayor que la población dependiente.

Advirtió que si somos capaces de proporcionar educación y empleo a los jóvenes que requieren entrar al bachillerato y a la Universidad, el país dará ese gran salto en nuestro desarrollo porque la relación económicamente activo-dependiente va a disminuir y esto por sí solo “constituye el mejor mecanismo para redistribuir la riqueza.

Al hablar más adelante sobre la problemática y expectativas de los jóvenes mexicanos, señaló que si la tasa de desempleo abierto en este año es de 3.1 por ciento, para este grupo de edad (20-24 años) se duplica (6.5); 43 por ciento de los jóvenes trabaja y no estudia; los que no estudian ni trabajan representan 21 por ciento. Reveló que uno de cada cuatro abandona la escuela entre los 15 y 24 años (60 por ciento), principalmente por razones económicas, y de éstos, a 70 por ciento le gustaría seguir estudiando, lo que habla de las altas expectativas que los jóvenes tienen de las instituciones de educación superior, por lo que hay que contribuir a satisfacerlas.

En ese sentido advirtió que “si no nos movemos en la dirección correcta, existe la posibilidad real de enfrentar un grave fenómeno de descomposición social, con jóvenes sin escuela y sin trabajo.

Planteó que se requieren más recursos para las universidades que menos tienen y más para las universidades que más hacen. “Me parece que ese sería un criterio razonablemente equitativo”.



Con respecto al gasto federal en educación superior, De la Fuente Muñiz señaló que de 1994 a 2003 el porcentaje en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) creció de 4.09 a 4.12. Por ello, propuso como política federal indexar el gasto al PIB con un esquema de crecimiento real.

En tanto, el gasto federal para Ciencia y Tecnología de 1990 a 2003, presentó cierto incremento hasta 1998, sin embargo, desde entonces no se ha movido y ha pasado de 0.45 del PIB en ese año, a 0.44 en el presente.

Contaduría y Administración
El doctor De la Fuente sostuvo por otra parte que de 1990 a 2003 se registra un incremento sostenido y gradual de la educación privada a nivel licenciatura que pasó de 18 a 32 por ciento de la matrícula nacional, y en contraparte, se observó una disminución de la educación pública que pasó del 82 al 68 por ciento de la matrícula.

Agregó que en el posgrado se registra la misma tendencia, pero con una mayor aceleración del crecimiento de la educación privada respecto de la pública. En el ámbito privado creció del 19 al 40 por ciento y en esa misma proporción decreció la contribución al posgrado de la universidad pública.

Coincidió con el doctor Mier y Terán en que estos incrementos tienen lugar en las áreas de Contaduría y Administración.

Reorientar la educación a opciones
con oportunidades de empleo: SEP

En el simposio organizado por el doctor Ruy Pérez Tamayo, miembro de El Colegio Nacional, el secretario de Educación Pública, Reyes Tamez Guerra, reconoció que el sistema de educación superior es un conjunto complejo, dada la diversidad de instituciones que lo conforman con diferencias sustanciales en cuanto a su régimen económico, orientación educativa y sistema administrativo.

El funcionario ubicó la reorien-tación de la matrícula de licenciatura hacia opciones que le permitan a los estudiantes mayores oportunidades de encontrar un empleo, como uno de los principales problemas que enfrenta la educación nacional.

Congruencia
Sostuvo que es primordial que el crecimiento de la matrícula se oriente cada vez más a opciones que tengan que ver con el desarrollo científico y social del país.

Indicó que en los años recientes se han hecho esfuerzos para diversificar la oferta de educación superior con la creación de nuevas escuelas, como es el caso de las universidades tecnológicas, en las cuales del total de la matrícula nacional todavía el porcentaje de estudiantes en estas opciones es menor a 5 por ciento.



Reyes Tamez dijo que la mayor parte de nuestros jóvenes sigue estudiando carreras tradicionales de cuatro, cinco y seis años, las que en algunos casos están sobresaturadas y donde la oferta educativa sobrepasa la demanda profesional de empleo, por lo que, aseguró, se deben encaminar los esfuerzos para establecer un mayor equilibrio entre la oferta educativa y las oportunidades laborales
Aseveró que en las universidades tecnológicas el porcentaje de estudiantes con empleo al terminar sus estudios es del 76 por ciento, mientras que la Universidad Tecnológica de Puebla alcanza 93 por ciento.

Reforma fiscal, única vía
El ingeniero Jaime Parada, director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), puntualizó que la reforma fiscal es la única esperanza para aumentar los recursos económicos en Ciencia y Tecnología. “México tiene un rezago de 20 años y debe hacer un esfuerzo mayor, es decir, incrementar 15 por ciento sus recursos a proyectos y 25 por ciento a los recursos humanos (posgrado) e infraestructura”.

Reconoció que están suspendidos los apoyos económicos para los alumnos que deseen cursar su posdoctorado en el extranjero, debido a la insuficiencia de recursos, por lo que se le dará prioridad a los que estudien en territorio mexicano.

Señaló que en los próximos 10 a 15 años se requiere un esfuerzo extra para dotar de educación superior y posgrados a los jóvenes, de quienes dependerá el destino del país en términos de competitividad y nivel de vida. / Teresa Cedillo, Rosario Valdez, Javier Solórzano

El caso de los posgrados


El secretario de Educación Pública resaltó el estado que guarda el posgrado en las IES y criticó que en el sistema de educación superior del país prevalece una ausencia de políticas institucionales para la apertura, operación y fortalecimiento de los programas de posgrado, con bajas tasas de egresos, apenas del 50 por ciento.
Indicó que los programas de licenciatura siguen siendo rígidos, escolarizados y en los que se tienen pocas posibilidades de participar en programas diversos de los que el alumno está registrado.
De igual modo, sostuvo que hay esquemas deficientes para la atención y el seguimiento de los alumnos, así como escasas redes académicas entre posgrados e instituciones.
Reyes Tamez reconoció que es necesario incrementar la inversión en educación para alcanzar la meta del 8 por ciento del PIB, para lo cual, dijo, se requiere de un aumento del orden de los 70 mil millones de pesos anuales en los próximos tres años.

La reforma necesaria


El licenciado Miguel Ángel Correa Jasso, director del Instituto Politécnico Nacional (IPN), afirmó que el IPN requiere de un nuevo marco jurídico, pues el actual representa un obstáculo para las labores que realiza la institución, sobre todo porque es obsoleto —data de 1981—, ambiguo e incongruente.
Tras mencionar que el Politécnico atiende a más de 175 mil estudiantes en su sistema presencial y 150 mil en su modalidad de educación a distancia, Correa Jasso aseguró que el IPN requiere de un nuevo marco que le dé viabilidad y autonomía financiera y de gobierno.

Mercado sin control


En los últimos años se han multiplicado universidades y centros de enseñanza profesional que se dicen acreditados (y algunos lo están formalmente), para ofrecer títulos en un mercado incontrolado, en el que los criterios de acreditación ignoran todo proyecto de educación superior y por supuesto un plan de escuela mexicana, fincado en el supuesto de la soberanía nacional, definida por la rectoría del Estado.
Lo anterior lo destacó el doctor Andrés Lira, presidente de El Colegio de México, quien señaló que hablar de un programa nacional de educación superior obliga a un esfuerzo de organización y de redefinición del horizonte, el cual se “abre” o “dispersa” cada día más.
Informó que tan sólo en 2001 se contabilizaron 1533 unidades académicas (correspondientes a mil 250 instituciones registradas en el anuario de la ANUIES), de las cuales 873 eran particulares y 660 públicas, resultado de una tendencia que quizá fue moderada al principio, pero que es desbordante e incontrolada.
Andrés Lira resaltó que en la acreditación internacional, requerida en las ramas profesionales más cotizadas y mejor pagadas, las instituciones particulares juegan con ventaja, debido al poder adquisitivo y a la situación social de su población.
Agregó que lo cierto es que la universidad pública también mantiene convenios de intercambio en el extranjero, pero que sólo pueden beneficiar a una mínima parte del estudiantado.


 

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