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Diseño:
demasiada tecnología, poca
metodología y nada de Filosofía
EL
DISEÑO ESTÁ en crisis, ya que los diseñadores
centran más su atención en los instrumentos y las herramientas,
en lugar de las personas a quienes dirigen su trabajo. “Hay demasiada
tecnología, poca metodología y nada de filosofía,
señaló Joan Costa, diseñador español reconocido
internacionalmente como uno de los fundadores de la nueva Ciencia de
la Comunicación Visual.
Entrevistado al término de la presentación de su libro
Diseñar para los ojos, presentado el pasado jueves 11 de este
mes en el Laboratorio Arte Alameda, en el marco del “Seminario
Joan Costa 2003” —organizado por la Coordinación
de Extensión Universitaria y la División de Ciencias y
Artes para el Diseño (CyAD) de la Unidad Azcapotzalco—,
el también comunicólogo y sociólogo expresó
que la misión del diseño es enviar mensajes informativos
educativos, y culturales, independientemente de las herramientas.
El investigador propone así que diseñar para los ojos
es diseñar para el cerebro, el órgano más complejo
que rige todas nuestras actividades y conductas.
Seducir o contaminar
El Diseño Gráfico constituye, en nuestros días,
uno de los medios de la comunicación social, y aunque su objetivo
más noble es trabajar para mejorar el entorno visual y, finalmente,
la calidad de vida de los seres humanos, puede actuar también
en sentido contrario y seducir en favor de alguna ideología o
fundamentalismo, contaminar el entorno urbano o ser cómplice
del desprecio por las identidades culturales, así como por la
libertad individual y colectiva.
Para Joan Costa, creador de la primera enciclopedia de Diseño
en el mundo —editada en 1987 y conformada por diez volúmenes—,
esta ambivalencia del Diseño, como herramienta privilegiada de
comunicación, implicaciones económicas, políticas,
técnicas, culturales, sociales y éticas.
En su libro, Costa señala que el grafismo está ligado
a la industria y al comercio y en consecuencia a la Economía,
a los medios audiovisuales, la cultura y la política; al marketing
y al consumo; a la Estética y la Semiótica; a las ciencias
de la comunicación y, por lo tanto, a las ciencias humanas y
a las nuevas tecnologías.
Consumo sin sentido
El investigador advierte, sin embargo, que si bien todos los productos
y artefactos industriales y las realizaciones urbanísticas y
arquitectónicas pasan en primer lugar por los ojos, pues son
objetos visibles en el entorno y están hechos para las funciones
prácticas de la acción humana, no todos comunican información
y transmiten conocimiento.
Es aquí donde el coautor, junto con Edgar Morin, de La Physique
des sciences de l’homme, toma una postura y advierte, citando
a Rick Paynor que “se está gastando demasiada energía
de Diseño en la promoción de un consumo sin sentido, y
poca energía en ayudar a las personas a entender un mundo cada
vez más complejo y frágil”.
Hoy existe una serie de crisis medioambientales, sociales y culturales
sin precedentes, que necesitan urgentemente de la experiencia del diseñador
por medio de libros, revistas, exhibiciones, herramientas educacionales,
programas de televisión, películas, causas benéficas
y otros proyectos de diseño de información.
Dependencia de los medios
El profesor Félix Beltrán, académico de la División
de CyAD, indicó que una cualidad del texto de Joan Costa, en
cuya edición participaron diversas instituciones, entre ellas
la UAM, es que aparece en un momento en el cual “nuestra carrera
transita por una etapa de superficialidades, de precipitaciones innecesarias,
de idolatrías y de dependencia de los medios”. Por lo tanto,
este libro es clave y se convertirá en “otra de las biblias
de Joan Costa”.
Durante el seminario, Joan Costa acotó que teorizar al diseño
permite emplear el lenguaje correcto en la difusión de mensajes,
proponer ideas concretas ante los medios masivos de comunicación.
Regresar a la Epistemología
El Diseño debe regresar a la Epistemología, aseguró
el maestro Costa, para estructurar conceptos y reencontrarse con la
Filosofía, es decir, el pensamiento y la idea, que son materia
de trabajo del diseñador.
Mencionó que anteriormente el Diseño se enfocó
a resolver y trabajar con tecnología, sin tomar en cuenta la
metodología —cómo hacer las cosas—, y la Epistemología
—el principio de las ideas—, lo cual impidió un desarrollo
profesional del Diseño en los ámbitos gráfico,
arquitectónico e industrial.
Estableció que el diseño debe basarse en la fenomenología,
análisis y comprensión de los fenómenos sociales,
culturales, políticos y científicos a los que se enfrenta
el mundo actual, así como centrar su estudio en la Cibernética,
para lograr conducir objetivamente las ideas y plantear soluciones a
los retos tecnológicos.
Recomendó que se tiene que recurrir a la Sociología para
interpretar los sistemas socioculturales y económicos que rigen
el mundo, y que además se requiere un apoyo sustancial de la
semiótica para conducir los mensajes.
Binomio icono-texto
El fundador de la Ciencia de Comunicación Visual definió
el año de 1948 como inicio del siglo XXI, ya que en dicha fecha
Claude Shanon escribe por primera vez sobre la Cibernética, Norber
Wiener define la Robótica y establece la Teoría Matemática
de la Información, y Von Bertolanffy da a conocer sus estudios
sobre la Teoría Sistemática.
Dicho fenómeno marcó la información y comunicación
del nuevo milenio y establece los retos que los diseñadores enfrentan
en la actualidad, ya que deben trascender más allá del
binomio icono-texto.
“La era de la información y los servicios requiere de un
diseñador gráfico capaz de interpretar, traducir y difundir
el conocimiento científico, el aprendizaje abstracto y la información
que fluye rápidamente a públicos culturalmente definidos”.
/ Teresa Cedillo Nolasco, Alejandra Pérez Amado
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