Comunidades

 Semanario de la UAM

22 de septiembre de 2003

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Diseño: demasiada tecnología, poca
metodología y nada de Filosofía

EL DISEÑO ESTÁ en crisis, ya que los diseñadores centran más su atención en los instrumentos y las herramientas, en lugar de las personas a quienes dirigen su trabajo. “Hay demasiada tecnología, poca metodología y nada de filosofía, señaló Joan Costa, diseñador español reconocido internacionalmente como uno de los fundadores de la nueva Ciencia de la Comunicación Visual.

Entrevistado al término de la presentación de su libro Diseñar para los ojos, presentado el pasado jueves 11 de este mes en el Laboratorio Arte Alameda, en el marco del “Seminario Joan Costa 2003” —organizado por la Coordinación de Extensión Universitaria y la División de Ciencias y Artes para el Diseño (CyAD) de la Unidad Azcapotzalco—, el también comunicólogo y sociólogo expresó que la misión del diseño es enviar mensajes informativos educativos, y culturales, independientemente de las herramientas.

El investigador propone así que diseñar para los ojos es diseñar para el cerebro, el órgano más complejo que rige todas nuestras actividades y conductas.

Seducir o contaminar
El Diseño Gráfico constituye, en nuestros días, uno de los medios de la comunicación social, y aunque su objetivo más noble es trabajar para mejorar el entorno visual y, finalmente, la calidad de vida de los seres humanos, puede actuar también en sentido contrario y seducir en favor de alguna ideología o fundamentalismo, contaminar el entorno urbano o ser cómplice del desprecio por las identidades culturales, así como por la libertad individual y colectiva.



Para Joan Costa, creador de la primera enciclopedia de Diseño en el mundo —editada en 1987 y conformada por diez volúmenes—, esta ambivalencia del Diseño, como herramienta privilegiada de comunicación, implicaciones económicas, políticas, técnicas, culturales, sociales y éticas.

En su libro, Costa señala que el grafismo está ligado a la industria y al comercio y en consecuencia a la Economía, a los medios audiovisuales, la cultura y la política; al marketing y al consumo; a la Estética y la Semiótica; a las ciencias de la comunicación y, por lo tanto, a las ciencias humanas y a las nuevas tecnologías.

Consumo sin sentido
El investigador advierte, sin embargo, que si bien todos los productos y artefactos industriales y las realizaciones urbanísticas y arquitectónicas pasan en primer lugar por los ojos, pues son objetos visibles en el entorno y están hechos para las funciones prácticas de la acción humana, no todos comunican información y transmiten conocimiento.

Es aquí donde el coautor, junto con Edgar Morin, de La Physique des sciences de l’homme, toma una postura y advierte, citando a Rick Paynor que “se está gastando demasiada energía de Diseño en la promoción de un consumo sin sentido, y poca energía en ayudar a las personas a entender un mundo cada vez más complejo y frágil”.

Hoy existe una serie de crisis medioambientales, sociales y culturales sin precedentes, que necesitan urgentemente de la experiencia del diseñador por medio de libros, revistas, exhibiciones, herramientas educacionales, programas de televisión, películas, causas benéficas y otros proyectos de diseño de información.

Dependencia de los medios
El profesor Félix Beltrán, académico de la División de CyAD, indicó que una cualidad del texto de Joan Costa, en cuya edición participaron diversas instituciones, entre ellas la UAM, es que aparece en un momento en el cual “nuestra carrera transita por una etapa de superficialidades, de precipitaciones innecesarias, de idolatrías y de dependencia de los medios”. Por lo tanto, este libro es clave y se convertirá en “otra de las biblias de Joan Costa”.

Durante el seminario, Joan Costa acotó que teorizar al diseño permite emplear el lenguaje correcto en la difusión de mensajes, proponer ideas concretas ante los medios masivos de comunicación.

Regresar a la Epistemología

El Diseño debe regresar a la Epistemología, aseguró el maestro Costa, para estructurar conceptos y reencontrarse con la Filosofía, es decir, el pensamiento y la idea, que son materia de trabajo del diseñador.



Mencionó que anteriormente el Diseño se enfocó a resolver y trabajar con tecnología, sin tomar en cuenta la metodología —cómo hacer las cosas—, y la Epistemología —el principio de las ideas—, lo cual impidió un desarrollo profesional del Diseño en los ámbitos gráfico, arquitectónico e industrial.

Estableció que el diseño debe basarse en la fenomenología, análisis y comprensión de los fenómenos sociales, culturales, políticos y científicos a los que se enfrenta el mundo actual, así como centrar su estudio en la Cibernética, para lograr conducir objetivamente las ideas y plantear soluciones a los retos tecnológicos.

Recomendó que se tiene que recurrir a la Sociología para interpretar los sistemas socioculturales y económicos que rigen el mundo, y que además se requiere un apoyo sustancial de la semiótica para conducir los mensajes.

Binomio icono-texto

El fundador de la Ciencia de Comunicación Visual definió el año de 1948 como inicio del siglo XXI, ya que en dicha fecha Claude Shanon escribe por primera vez sobre la Cibernética, Norber Wiener define la Robótica y establece la Teoría Matemática de la Información, y Von Bertolanffy da a conocer sus estudios sobre la Teoría Sistemática.

Dicho fenómeno marcó la información y comunicación del nuevo milenio y establece los retos que los diseñadores enfrentan en la actualidad, ya que deben trascender más allá del binomio icono-texto.



“La era de la información y los servicios requiere de un diseñador gráfico capaz de interpretar, traducir y difundir el conocimiento científico, el aprendizaje abstracto y la información que fluye rápidamente a públicos culturalmente definidos”. / Teresa Cedillo Nolasco, Alejandra Pérez Amado

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