Comunidades

 Semanario de la UAM

22 de septiembre de 2003

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El nacionalismo mexicano ayer y hoy

UNO DE LOS conceptos fundamentales en la conformación histórica de nuestro país y alrededor del cual se han entretejido discursos, manifiestos, tendencias e ideologías es el de nacionalismo. Noción que no sólo se ha constituido como factor primordial de cohesión social, política y cultural, sino como legitimadora del proceso de nación y de la conformación del Estado.

El nacionalismo mexicano no sólo es una construcción histórica en permanente transformación, sino que junto con las alegorías nacionalistas y los héroes emblemáticos de la historia configura un elemento de cohesión social y política de nuestro país. Pero es, también, una construcción de la clase gobernante, surgida de la Revolución, que la utilizó como medio de control social y político.

En torno a estas ideas, destacados historiadores, académicos, investigadores y especialistas analizaron el concepto durante el encuentro académico El nacionalismo mexicano ayer y hoy, organizado por nuestra Universidad y la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, del 10 al 12 de septiembre, para conmemorar el 250 aniversario del natalicio de Miguel Hidalgo y Costilla.

Agotamiento conceptual
Situado en una perspectiva contemporánea, Macario Schettino, analista especializado en Economía política e institucional, sostuvo que, en la actualidad, existen problemas para identificar en el gobierno un proyecto de nación, debido al agotamiento de una versión de nacionalismo que dio coherencia durante el siglo XX: la del nacionalismo revolucionario.

Este fenómeno, prosiguió, coincide con la conclusión de los procesos de nación como legitimadores del Estado en toda la cultura occidental. No hay ningún actor social que tenga una idea clara de qué tipo de mecanismo legitimador debería tener el Estado para los siguientes años, indicó.

El también autor de obras como Para reconstruir México y Propuestas para elegir futuro propuso pensar en la construcción de un nacionalismo que no dependa de la Revolución como el proceso legitimador, porque eso está totalmente gastado.
Nacionalismo menos ideológico



En esta misma visión crítica del nacionalismo mexicano, el doctor Enrique Krauze, director de la Editorial Clío, puntualizó que éste tiene que actualizarse y volverse menos ideológico y obstinado con el pasado y con la Constitución de 1917, pues debe ser defensor de los intereses concretos de los mexicanos que viven en el territorio y fuera de sus fronteras.

Aseveró que en el siglo XX, nuestro país ha registrado un superávit innecesario de nacionalismo y un déficit muy marcado de patriotismo, y subrayó que México tiene una deuda pendiente con las etnias en lo político, económico, social y cultural; además de que les debe respeto a sus autonomías, pero no una independencia territorial porque no sería viable.

Tras señalar que el nacionalismo mexicano es una especie de semireligión con héroes, que son similares a los santos, precisó que los nacionalismos que hacen daño son, por ejemplo, el de los musulmanes o el de los Balcanes, en donde los serbios, por razones nacionalistas, quieren suprimir a los croatas.



Nacionalismo revolucionario: concepción de control social y político
Otro elemento discutido en el encuentro fue el nacionalismo revolucionario que John Coatsworth consideró una construcción ideada por la clase gobernante surgida de la posrevolución, la cual empleó la retórica patriótica para mantener el control social y político.

En su turno, la doctora Gloria Villegas, académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, sostuvo que el nacionalismo revolucionario es una falsa idea elaborada por los gobiernos posteriores al movimiento armado de 1910, según la cual la nación se sobrepuso a todas las adversidades y constituía un país antiyanqui, donde privaba un espíritu casi xenofóbico.

La historiadora estableció que, tanto las alegorías nacionalistas como los héroes emblemáticos de la Historia se convirtieron, desde el gobierno de Juárez hasta el de Carranza, en elementos de cohesión social y fueron exaltados mediante una pedagogía revolucionaria para ser proyectados e imbuidos hacia los diferentes sectores de la sociedad.

Gloria Villegas expuso que el nacionalismo se ha concebido de diversos modos, de acuerdo con las diferentes etapas históricas. En la época independentista, agregó, se entendió como una forma de imaginar la patria; después, cuando el país se vio amenazado por la intervención extranjera se le dio un sentido de conservación y de defensa de la soberanía, pero a finales del siglo XIX y principios del XX se convirtió en un argumento legitimador de los regímenes que lograron cierta estabilidad política y social del país.

Durante el encuentro, realizado en el Centro Cultural San Ángel y en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, el doctor Carlos Martínez Assad, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, puntualizó que si bien la noción de nacionalismo no es inamovible y depende de las circunstancias, lo cierto es que su capacidad de cohesión propia del siglo XIX, se distorsionó con las dos guerras mundiales y los conflictos nacionales que se internacionalizaron un siglo después.

Asentó que también han influido en este hecho los desplazamientos humanos del siglo XX que movieron las fronteras y colocaron a 160 millones de personas, al comienzo del siglo XXI, viviendo en países diferentes a los de su origen, sin considerar a los millones de inmigrantes cuya descendencia ya había enraizado en otras tierras.

Consideró que la pérdida de la identidad se relaciona con estados que no pueden exigir fidelidad absoluta porque han perdido su capacidad de proporcionar los derechos que una nación debe ofrecer, como empleo, educación o vivienda. La búsqueda de éstos y nuevos satisfactores ha conducido a los países a albergar una cultura plural o expresiones del pluriculturalismo, aún cuando la intolerancia bloquea la vía de cualquier posible asimilación.

Entender el mundo
Para Carlos Illades, profesor-investigador del Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa, la construcción del nacionalismo mexicano como concepto comienza con la visión que el Romanticismo, como corriente literaria, le otorga al expresarlo como una manera colectiva de entender al mundo para poder expresarlo culturalmente.

El doctor en Historia explicó que el nacionalismo, desde el punto de vista sociológico, se define como un elemento de cohesión y homogeneización cultural que pueblos como el mexicano presentaron a inicios del siglo pasado ante la aparición de procesos generalizados, como la Industrialización y el Imperialismo que trató de hundir las raíces históricas de las naciones dominadas.

En su opinión, personalidades como Justo Sierra y Octavio Paz describieron al nacionalismo desde un punto de vista histórico-intelectual definiéndolo como una realidad autónoma viva en el tiempo, que dota a la cultura mexicana de un sentido y una dirección, por lo que en esencia es una búsqueda de nosotros mismos y un regreso a la madre patria que es nuestra alma mater sociopolítica.

Illades Aguiar estimó que el nacionalismo mexicano se ha construido a través de ciclos históricos que comprenden desde la guerra de Independencia hasta la Revolución de 1910 y evolucionó acompañado de diversas contingencias políticas, como el ascenso de una nueva clase, la fractura de un orden racial con el criollismo y el mestizaje y algunas guerras con las potencias extranjeras.

Multiétnico y cultural
Elionor Bartra Muriá, profesora-investigadora del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco, estableció que el nacionalismo es un concepto que ha variado a lo largo de la historia, sobre todo en los últimos años en que se ha volcado hacia una noción más multiétnica y pluricultural.

La investigadora puntualizó que el nacionalismo mexicano significa más una idea de nación mestiza y progresista, en la que han influido notablemente los movimientos indígenas de nuestro país y del mundo.

Bartra Muriá consideró que en México ha cobrado relevancia la cuestión étnica como una de las partes fundamentales de la construcción de un nuevo nacionalismo mestizo y opinó que aún cuando elementos como los héroes de la patria, la bandera o el himno nacional forman parte importante de la identidad nacional, poco a poco han perdido relevancia.

Reivindicación de valores
El doctor Pedro Castro, investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa, expuso que el nacionalismo mexicano es la reivindicación de valores que en su momento son compartidos por los miembros de una sociedad. Estos valores, aclaró, tienen que ver con el mestizaje, así como con la glorificación y exaltación de la mezcla entre las naciones mexicana y española.

Explicó que las primeras expresiones nacionalistas surgen en el siglo XIX y son obra de los criollos mexicanos que de esta manera se distinguirían de sus hermanos de raza, es decir, de los peninsulares.



El doctor Friedrich Katz, experto en Historia de América Latina e investigador de la Universidad de Chicago, coincidió en que efectivamente el nacionalismo ha evolucionado en México, ya que en los años cuarenta se fundamentó en la idea del Estado como promotor de la economía y factor que lo resolvería todo, mientras que hoy, destacó, nadie ni la izquierda ni la derecha piensan al Estado como el factor que puede solventar los problemas del país.

Víctor Orozco, doctor en Historia de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, afirmó que el nacionalismo es un producto de los procesos históricos de una nación, compuesto por patrones culturales, ideológicos, políticos y sociales ordenados jurídicamente y que cohesionan los sentimientos exaltados de un grupo étnico determinado.

Según el investigador, éste se traduce generalmente en formas de expresión, manejo del lenguaje, vestido, idiosincracia, acciones políticas, cultura política y en el sentimiento de una comunidad imaginaria, es decir, en la capacidad que tenemos todos los mexicanos de sentirnos pertenecientes a nuestro país, aún estando en el extranjero, ya que se ha construido a través de procesos históricos como la insurgencia, la guerra con Estados Unidos, las intervenciones extranjeras y la revolución mexicana.

Nacionalismo y Globalización
Eduardo Matos Moctezuma, coordinador del Museo del Templo Mayor, estimó que ante los embates de la globalización, el nacionalismo funciona como un elemento para reforzar la identidad contra los valores que tratan de vulnerarla.

No es necesario, opinó, que se cambien elementos del nacionalismo, como la bandera y el escudo, lo urgente, aceptó, es eliminar la explotación de la sociedad, lo cual puede ser una utopía, pero ha sido la lucha constante del hombre, declaró el también autor de La pirámide del Sol de Teotihuacan; La piedra del Sol; y Los Aztecas, entre otras publicaciones.

En tanto, el investigador británico David Brading expresó que ante el proceso de globalización es necesario enfatizar la herencia de los valores culturales del país mediante la cultura y la educación. / Javier Solórzano Herrera, Rosario Valdez, Teresa Cedillo

Pensamiento humanista y mexicanidad


Carlos Montemayor argumentó que el pensamiento humanista de escritores del siglo XVIII fue fundamental en el surgimiento de las ideas que en esa época significaron el anuncio del pensamiento independentista que se fortaleció en México en las guerras libertarias del siglo XIX y XX.

Este grupo, entre quienes estaban Francisco Xavier Clavijero, José Luis Maneiro, Manuel Cavo, Diego José Abad, Francisco Xavier Alegre y Rafael Landívar, revaloró la cultura prehispánica y la comparó con la de otros pueblos como los griegos, los romanos y aún los hebreos.



De algún modo, dijo, el doctor Montemayor, ellos ya no vieron a la cultura prehispánica desde ojos españoles, sino mexicanos, pues con ellos “la conciencia, la identidad del indio como parte de la historia patria, equivalía en verdad a otro descubrimiento de México, ya no a su conquista”.

Desde entonces, fue posible entender que cuando el indio adquiere una presencia fundamental de carácter político o carácter histórico, cuando se aplica su propio pasado al del país, estamos cerca del origen de la mexicanidad.

Sin embargo, el investigador advirtió la necesidad de entender bien los alcances y los límites de este nuevo “descubrimiento”, pues también es cierto —criticó— que a partir de entonces creemos descender de españoles y de indios; nos creemos herederos de una gran cultura prehispánica, pero “como en una especie de esquizofrenia social, abrimos un abismo entre la población indígena actual y la prehispánica”.

Vínculo entre tradición y modernidad
Al inaugurar el encuentro académico El nacionalismo mexicano ayer y hoy, organizado por nuestra Universidad y la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, el doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de nuestra Universidad, afirmó que el nacionalismo es una construcción histórica y una forma particular de cómo nuestras sociedades han generado un sistema de relaciones particulares entre sus miembros.



Aseveró que en el reconocimiento de esta historia es posible asumir las tradiciones que nos constituyen y también abrir el espacio para pensar en común, crítica y creativamente el futuro que deseamos e imaginamos para nuestra nación.

El nacionalismo mexicano, aseguró, no es sólo una esencia que subsiste en el tiempo, sino el vínculo que nos permite reconocernos como miembros de un espacio simbólico y como la reivindicación de distintas tradiciones y enfoques.

El doctor Enrique Semo, secretario de Cultura del gobierno capitalino, dijo que el nacionalismo es un producto histórico y una realidad en permanente transformación. Por lo que, aseveró, el contenido de las ideas de soberanía, tradición, patriotismo, identidad y seguridad nacional no es hoy el mismo que hace treinta años, debido a los profundos cambios que ha sufrido la nación y su lugar en el mundo.

El historiador aseguró que los mexicanos estamos en la búsqueda de un nacionalismo adecuado a nuestro tiempo que responda a los nuevos retos sin traicionar los valores de soberanía y justicia social que parten desde Hidalgo y de todos los hombres y mujeres de su tiempo que prepararon el advenimiento de la nación mexicana.

 

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