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La
proliferación de modelos sindicales provoca fragilidad en el
movimiento
EL RETO
PRIMORDIAL
que enfrentará el sindicalismo mexicano en los próximos
años será retomar a las organizaciones sindicales como
las representantes legítimas del trabajador, porque durante mucho
tiempo sólo siguieron las instrucciones del partido, de los dirigentes
o asumieron las decisiones de Estado.
Así lo aseguró el maestro Javier Melgoza Valdivia, secretario
de la Unidad Iztapalapa, quien fue entrevistado sobre la colección
de libros Reestructuración empresarial, democracia, representatividad
y legitimidad sindical en México, coeditados por la UAM, el Instituto
de Estudios del Trabajo (IET), el Centro Americano para la Solidaridad
Sindical Internacional de la American Federation of Labor (AFL-CIO)
y Plaza y Valdés Editores.
El especialista en Sociología del trabajo expuso que los 10 libros
que conforman la colección aportan un nuevo enfoque sobre los
estudios laborales, al analizar la vida sindical dentro de las mismas
agrupaciones de trabajadores.
Grupos o corrientes
Explicó que en México, a pesar de que los estudios sindicales
son abundantes, sólo se centraban en la relación de las
agrupaciones sindicales con su entorno, es decir, con las oficinas gubernamentales,
con las instancias partidistas y en temas asociados con los salarios
mínimos o la contratación colectiva.
Melgoza Valdivia afirmó que otro asunto importante tratado en
la colección es la forma como se toman las decisiones dentro
de los sindicatos, “ya que aunque existen los estatutos, éstos
sólo son un componente de un proceso mucho más complejo,
donde juegan un papel primordial los grupos o corrientes dentro de las
organizaciones sindicales”.
Los estudios de caso de la colección, dijo el también
profesor del posgrado en estudios laborales de la UAM, dejan entrever
que la dinámica convencional o clásica del corporativismo
se mantiene en buena parte del espectro sindical mexicano, sobre todo
en organizaciones afiliadas a la Confederación de Trabajadores
de México (CTM) y al Congreso del Trabajo (CT).
Papel protagónico
Sin embargo, apuntó que a mediados de los años noventa
empezaron a despuntar nuevas prácticas sindicales que intentaron
retomar el papel protagónico de los trabajadores de base, ya
sea en la confección de estrategias sindicales o en la elección
de sus dirigencias. Aunque, reconoció, esto fue apenas un embrión
que no alcanzó a modificar el panorama sindical nacional.
“Hay experiencias muy interesantes, como en los sindicatos de
telefonistas o electricistas, en los que se nota con más claridad
la importancia del trabajador de base. Aunque —admitió—
sigue predominando un protagonismo excesivo de las dirigencias sindicales
en la toma de decisiones de estas organizaciones”.
En los sindicatos que no están vinculados con el corporativismo
tradicional, precisó, hay una creciente demanda de los trabajadores
por participar al menos en tres ámbitos: en la elección
o designación de sus dirigentes, en una vigilancia más
cuidadosa de los bienes y fondos sindicales y en aquellos asuntos que
les atañen directamente, en particular los relacionados con cargas,
ritmos, intensidad, vigilancia y supervisión de los procesos
de trabajo.
Prácticas corporativistas
Desafortunadamente, aseveró, existe un conjunto de agrupaciones
sindicales que todavía mantienen prácticas de viejo cuño
corporativista, como el control de las asambleas, la realización
de procesos electorales viciados, y la imposición de dirigencias,
sobre todo en algunos segmentos del sindicalismo en Aguascalientes,
en el sindicato del IMSS, algunas secciones del sector textil, particularmente
el vinculado con la CTM, donde prevalecen los cacicazgos regionales.
El investigador señaló que en las organizaciones sindicales
asociadas con el llamado sindicalismo independiente se distingue una
defensa a ultranza de las conquistas contractuales y una incapacidad
para enfrentar los nuevos retos, sobre todo los relacionados con la
productividad, la globalización o la calidad.
“En este sindicalismo independiente se mantiene el discurso de
la denuncia sobre salarios, empleos, condiciones de trabajo, pero se
muestra una incapacidad para desarrollar estrategias alternativas y
viables, como es el caso de muchas organizaciones sindicales de instituciones
universitarias”.
Fragmentación de modelos
Javier Melgoza estimó que, en la actualidad, se percibe una fragmentación
de los modelos sindicales tradicionales, en donde se mantiene el corporativismo
tradicional, a pesar de que hay una administración de diferente
sello partidista.
Pero, aseveró, hay otro segmento de agrupaciones gremiales en
donde se preocupan cada vez más por los temas asociados con la
producción, calidad, eficiencia, rentabilidad, competitividad,
cuyo caso más claro es el sindicato de telefonistas.
“Hay otro tipo de organizaciones sindicales que se mantienen en
una situación híbrida, pues siguen mirando al pasado,
a pesar de que enfrentan problemas del presente y del futuro, es decir,
no logran conciliar la experiencia histórica con los desafíos
de la actualidad, como el del SME”.
Además existe un importante grupo de trabajadores bajo la tutela
del sindicalismo de protección, esto es agrupaciones de abogados
o de dirigentes sindicales que protegen los intereses de la empresa
y cuyos trabajadores, muchas veces, no conocen los estatutos ni a sus
líderes y, en ocasiones, tampoco saben que están afiliados
a un sindicato. Esto, agregó, sucede de manera amplia en todo
el país y particularmente en el sector maquilador.
Fragilidad negociadora
Tras mencionar que hay una proliferación de modelos sindicales
que con toda seguridad seguirá diversificándose en los
tiempos por venir, el docente puntualizó que esta diversidad
de estructuras provoca una fragilidad en el movimiento sindical, cuando
tiene que enfrentar asuntos como el de los salarios mínimos.
Argumentó que, debido a esto, las organizaciones sindicales se
enfrentan a su contraparte —el sector empresarial— fragmentados
y, en algunos casos, pulverizados. Sobre todo, añadió,
cuando se trata de temas como seguridad social, esquemas de salud pública,
sistemas de retiro, de cesantía o de pensiones, los sindicatos
muestran una fragilidad notoria.
En el otro extremo, el investigador reconoció que hay algunos
elementos que permiten cierto optimismo, ya que se están generando
nuevas posibilidades de pensar y realizar la práctica sindical.
En estas vertientes, subrayó que existe el interés para
no negociar en corto o en lo oscurito los asuntos que interesan a los
agremiados sindicales, sino por hacerlo pública y abiertamente.
Este es un elemento importante, consideró, porque hay una praxis
sindical que está cada vez más expuesta a los ojos de
la sociedad civil.
La colección
Los libros de la colección Reestructuración empresarial,
democracia, representatividad y legitimidad sindical en México
abarcan trabajos sobre los sindicatos de telefonistas (STRM); electricistas
(SME); Seguro Social, (SNTIMSS, el segundo más grande del país
con cerca de 350 mil trabajadores); Ruta 100 (SITAUR), UAM (SITUAM)
y Universidad Pedagógica Nacional (SUPN), de la sección
XII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE);
Sindicatos Textileros y de la Metalmecánica de la CTM y de Electrónica,
del Frente Auténtico del Trabajo (FAT), así como de la
Aviación (ASSA y ASPA) y de la Banca (Bancomer).
Este proyecto, coordinado por el doctor Enrique de la Garza Toledo,
fue financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(Conacyt) y contó con el apoyo del AFL-CIO. En los textos participan
investigadores de la UAM, la Universidad Autónoma del Estado
de México, la Escuela Nacional de Antropología e Historia
(ENAH), del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social (CIESAS), la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
de la UNAM (FCPyS), de la UPN, del Instituto de Investigaciones Económicas
de la UNAM y de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. /
Javier Solórzano Herrera
El
maestro Javier Melgoza Valdivia fue nombrado presidente de la
Asociación Mexicana de Estudios del Trabajo (AMET) para
el periodo 2003-2005, en una ceremonia realizada el pasado 11
de abril, durante el IV Congreso Mexicano de Estudios Laborales.
La AMET, fundada en 1994, es una asociación académica
que integra a los especialistas que estudian los asuntos laborales
independientemente de su disciplina, adscripción e incluso
de sus posiciones teóricas o políticas.
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