Perspectiva

 Semanario de la UAM

17 de septiembre de 2003

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La proliferación de modelos sindicales provoca fragilidad en el movimiento

EL RETO PRIMORDIAL que enfrentará el sindicalismo mexicano en los próximos años será retomar a las organizaciones sindicales como las representantes legítimas del trabajador, porque durante mucho tiempo sólo siguieron las instrucciones del partido, de los dirigentes o asumieron las decisiones de Estado.

Así lo aseguró el maestro Javier Melgoza Valdivia, secretario de la Unidad Iztapalapa, quien fue entrevistado sobre la colección de libros Reestructuración empresarial, democracia, representatividad y legitimidad sindical en México, coeditados por la UAM, el Instituto de Estudios del Trabajo (IET), el Centro Americano para la Solidaridad Sindical Internacional de la American Federation of Labor (AFL-CIO) y Plaza y Valdés Editores.

El especialista en Sociología del trabajo expuso que los 10 libros que conforman la colección aportan un nuevo enfoque sobre los estudios laborales, al analizar la vida sindical dentro de las mismas agrupaciones de trabajadores.

Grupos o corrientes

Explicó que en México, a pesar de que los estudios sindicales son abundantes, sólo se centraban en la relación de las agrupaciones sindicales con su entorno, es decir, con las oficinas gubernamentales, con las instancias partidistas y en temas asociados con los salarios mínimos o la contratación colectiva.

Melgoza Valdivia afirmó que otro asunto importante tratado en la colección es la forma como se toman las decisiones dentro de los sindicatos, “ya que aunque existen los estatutos, éstos sólo son un componente de un proceso mucho más complejo, donde juegan un papel primordial los grupos o corrientes dentro de las organizaciones sindicales”.

Los estudios de caso de la colección, dijo el también profesor del posgrado en estudios laborales de la UAM, dejan entrever que la dinámica convencional o clásica del corporativismo se mantiene en buena parte del espectro sindical mexicano, sobre todo en organizaciones afiliadas a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y al Congreso del Trabajo (CT).

Papel protagónico
Sin embargo, apuntó que a mediados de los años noventa empezaron a despuntar nuevas prácticas sindicales que intentaron retomar el papel protagónico de los trabajadores de base, ya sea en la confección de estrategias sindicales o en la elección de sus dirigencias. Aunque, reconoció, esto fue apenas un embrión que no alcanzó a modificar el panorama sindical nacional.

“Hay experiencias muy interesantes, como en los sindicatos de telefonistas o electricistas, en los que se nota con más claridad la importancia del trabajador de base. Aunque —admitió— sigue predominando un protagonismo excesivo de las dirigencias sindicales en la toma de decisiones de estas organizaciones”.



En los sindicatos que no están vinculados con el corporativismo tradicional, precisó, hay una creciente demanda de los trabajadores por participar al menos en tres ámbitos: en la elección o designación de sus dirigentes, en una vigilancia más cuidadosa de los bienes y fondos sindicales y en aquellos asuntos que les atañen directamente, en particular los relacionados con cargas, ritmos, intensidad, vigilancia y supervisión de los procesos de trabajo.

Prácticas corporativistas
Desafortunadamente, aseveró, existe un conjunto de agrupaciones sindicales que todavía mantienen prácticas de viejo cuño corporativista, como el control de las asambleas, la realización de procesos electorales viciados, y la imposición de dirigencias, sobre todo en algunos segmentos del sindicalismo en Aguascalientes, en el sindicato del IMSS, algunas secciones del sector textil, particularmente el vinculado con la CTM, donde prevalecen los cacicazgos regionales.

El investigador señaló que en las organizaciones sindicales asociadas con el llamado sindicalismo independiente se distingue una defensa a ultranza de las conquistas contractuales y una incapacidad para enfrentar los nuevos retos, sobre todo los relacionados con la productividad, la globalización o la calidad.

“En este sindicalismo independiente se mantiene el discurso de la denuncia sobre salarios, empleos, condiciones de trabajo, pero se muestra una incapacidad para desarrollar estrategias alternativas y viables, como es el caso de muchas organizaciones sindicales de instituciones universitarias”.

Fragmentación de modelos

Javier Melgoza estimó que, en la actualidad, se percibe una fragmentación de los modelos sindicales tradicionales, en donde se mantiene el corporativismo tradicional, a pesar de que hay una administración de diferente sello partidista.

Pero, aseveró, hay otro segmento de agrupaciones gremiales en donde se preocupan cada vez más por los temas asociados con la producción, calidad, eficiencia, rentabilidad, competitividad, cuyo caso más claro es el sindicato de telefonistas.

“Hay otro tipo de organizaciones sindicales que se mantienen en una situación híbrida, pues siguen mirando al pasado, a pesar de que enfrentan problemas del presente y del futuro, es decir, no logran conciliar la experiencia histórica con los desafíos de la actualidad, como el del SME”.

Además existe un importante grupo de trabajadores bajo la tutela del sindicalismo de protección, esto es agrupaciones de abogados o de dirigentes sindicales que protegen los intereses de la empresa y cuyos trabajadores, muchas veces, no conocen los estatutos ni a sus líderes y, en ocasiones, tampoco saben que están afiliados a un sindicato. Esto, agregó, sucede de manera amplia en todo el país y particularmente en el sector maquilador.

Fragilidad negociadora
Tras mencionar que hay una proliferación de modelos sindicales que con toda seguridad seguirá diversificándose en los tiempos por venir, el docente puntualizó que esta diversidad de estructuras provoca una fragilidad en el movimiento sindical, cuando tiene que enfrentar asuntos como el de los salarios mínimos.

Argumentó que, debido a esto, las organizaciones sindicales se enfrentan a su contraparte —el sector empresarial— fragmentados y, en algunos casos, pulverizados. Sobre todo, añadió, cuando se trata de temas como seguridad social, esquemas de salud pública, sistemas de retiro, de cesantía o de pensiones, los sindicatos muestran una fragilidad notoria.

En el otro extremo, el investigador reconoció que hay algunos elementos que permiten cierto optimismo, ya que se están generando nuevas posibilidades de pensar y realizar la práctica sindical.

En estas vertientes, subrayó que existe el interés para no negociar en corto o en lo oscurito los asuntos que interesan a los agremiados sindicales, sino por hacerlo pública y abiertamente. Este es un elemento importante, consideró, porque hay una praxis sindical que está cada vez más expuesta a los ojos de la sociedad civil.

La colección
Los libros de la colección Reestructuración empresarial, democracia, representatividad y legitimidad sindical en México abarcan trabajos sobre los sindicatos de telefonistas (STRM); electricistas (SME); Seguro Social, (SNTIMSS, el segundo más grande del país con cerca de 350 mil trabajadores); Ruta 100 (SITAUR), UAM (SITUAM) y Universidad Pedagógica Nacional (SUPN), de la sección XII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); Sindicatos Textileros y de la Metalmecánica de la CTM y de Electrónica, del Frente Auténtico del Trabajo (FAT), así como de la Aviación (ASSA y ASPA) y de la Banca (Bancomer).

Este proyecto, coordinado por el doctor Enrique de la Garza Toledo, fue financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y contó con el apoyo del AFL-CIO. En los textos participan investigadores de la UAM, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (FCPyS), de la UPN, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. / Javier Solórzano Herrera

El maestro Javier Melgoza Valdivia fue nombrado presidente de la Asociación Mexicana de Estudios del Trabajo (AMET) para el periodo 2003-2005, en una ceremonia realizada el pasado 11 de abril, durante el IV Congreso Mexicano de Estudios Laborales.
La AMET, fundada en 1994, es una asociación académica que integra a los especialistas que estudian los asuntos laborales independientemente de su disciplina, adscripción e incluso de sus posiciones teóricas o políticas
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