Perspectiva

 Semanario de la UAM

17 de septiembre de 2003

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Aumentaron 1,000% en 20 años
los asentamientos irregulares

POR CADA DIEZ habitantes de la zona metropolitana seis no tienen una casa digna, es decir, más de 3 millones viven en zonas de alto riesgo o reservas boscosas, aseguró la maestra María Teresa Esquivel Hernández, profesora-investigadora de esta Universidad.

Datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), señalan que los asentamientos irregulares en la zona conurbada y en el Distrito Federal (D.F.) aumentaron mil por ciento en las dos últimas décadas.

Las casas de autoconstrucción de los sectores populares se establecen en municipios periféricos, explicó la docente, donde el suelo es barato, pero de mala calidad, pues se encuentran en zonas minadas o sísmicas, volcánicas o de derrumbe; además, no cuentan con servicios básicos como agua, luz, sanidad y transporte, entre otros, agregó.

Soluciones parciales
La investigadora del Departamento de Sociología consideró que, pese a lo anterior, los asentamientos irregulares han resuelto en buena medida la necesidad básica de vivienda, sobre todo entre la población con ingresos más bajos, los cuales no son sujetos de crédito; aunque el trasladarse al D.F. cueste alrededor de mil pesos al mes por persona, es decir, una familia de cuatro miembros gasta alrededor de cuatro mil pesos mensuales, tres veces más que el valor real de las viviendas.

Los mexicanos, apuntó la académica, piensan que adquirir una vivienda proporciona estabilidad, por eso prefieren irse a la periferia a “iniciar un proceso de colonización” y lograr la instalación de servicios básicos, a partir de un trabajo comunitario que, por lo general, da frutos después de dos o tres décadas de haber llegado al lugar.

Otra solución parcial, aseveró, es la vivienda de interés social, la cual, por medio de organismos como el Fondo para la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE), o el Fondo de Operación y Financiamiento Bancario a la Vivienda (FOVI), apoya a los trabajadores en la adquisición de un inmueble.

Inmuebles obsoletos
Como una mala inversión calificó la adquisición de créditos pagaderos a treinta años, por un inmueble que será obsoleto para las familias en menos de diez años.

Agregó que los hogares creados por empresas como grupo ARA, GEO o DEMET son muy pequeños (de aproximadamente cuarenta o cincuenta metros), para familias de cuatro miembros en adelante y que a pesar de que se comprometen a proporcionar servicios y vialidades, según datos encontrados durante la investigación realizada por la docente, dichos servicios no incluyen secundarias, preparatorias, universidades, centros comerciales, unidades médicas aptas, ni transporte que reintegre a los habitantes a la zona metropolitana.

Añadió que el ingreso de estas empresas da respuesta inmediata a la crisis económica del INFONAVIT, debido a que puede crear demanda y solventarla mediante créditos a los trabajadores ofreciendo flexibilidad del mercado, compra a terceros, casas nuevas, entre otras opciones, pero en realidad la gente se enfrenta a una mercado muy limitado.

Sostuvo que otra alternativa es impulsar la vivienda en renta, modificando la ley de los años veinte, donde éstas se congelaron y los capitalistas se dieron cuenta que su dinero se perdió.

“Descongelar la renta permite que la renta formal se abarate y se abran nuevas opciones dentro de la misma Ciudad de México. Si se invirtiera capital en la creación de vivienda en renta se solucionaría gran parte de la demanda”. / Alejandra Pérez Amado


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