Escapararte

 Semanario de la UAM

9 de febreo de 2004


<Página anterior
- Índice -Siguiente página

Oweena Fogarty, Vanessa García y Alberto Calva: poéticas

 

DESDE VISIONES DIFERENTES, los tres artistas construyen poéticas visuales, con la fotografía como uno de los medios, pero no el único.

En Paréntesis baldío, Alberto Calva transforma el derruido paisaje urbano en inéditos espacios plásticos; en Travesía permanente, Vanessa García fragua escenarios utópicos como invitación a un viaje imaginario; mientras, en Símbolos y rituales, Oweena Fogarty da testimonio de la memoria colectiva plasmada en la conservación de tradiciones ancestrales.

Las tres muestras serán inauguradas en la Casa de la Primera Imprenta de América, centro de educación continua de esta Institución, este jueves 12 de febrero, a las 19:00 horas.

Palpitan en la obra de Vanessa García, Oweena Camille Fogarty y Alberto Calva intereses y motivaciones diferentes; formalmente, cada uno de ellos sigue rutas particulares; sin embargo, en sus trabajos convergen el alumbramiento del tiempo y del espacio, ya como tópicos esenciales de las artes visuales o como instrumentos para enunciar.

En Calva y García, su obra es a la vez invención y descubrimiento; recreación poética de lo informulado; en tanto, el testimonio de Fogarty está animado por lo intemporal pero con un sustrato vívido, de lo real maravilloso que pervive en comunidades leales a su memoria.

Paréntesis baldío, de Alberto Calva
Al entramado visual creado por Calva Alatorre (Ciudad de México, 1978) pueden aplicarse las mismas palabras con las que el recién desaparecido Juan García Ponce ubicó las obras de los pintores de la generación de la ruptura, dotándolas del poder que hacía emerger, aparecer lo invisible.


Su obra es abstracta, pero detrás hay un proceso conceptual y formal de cruces e hibridaciones plásticas. Reúne pintura, intervenciones y fotografía para “crear un inventario sobre la belleza del azar”. La belleza que se halla en “la materia accidentada y en el deterioro” de casas abandonadas, deshuesaderos, tiraderos, muros oxidados, de la gran urbe.

A través de intervenciones in situ, con materiales plásticos, “marco físicamente la huella del paso del tiempo, con el fin de exaltar el gesto y la particularidad de las superficies”, como el propio autor señala, con la intención de “exagerar las grietas de los muros y superficies, acrecentar el efecto del deterioro.

“Así –agrega–, por medio de la intervención sigo lo que las formaciones del desuso me dicten, buscando la reinterpretación de lo caótico y olvidado”. Entonces, esas superficies son fotografiadas, con el fin de “llevar a cabo una suerte de rescate personal de lugares expuestos a desaparecer de un momento a otro si son demolidos o removidos”.

La evidencia de lo oculto, ese Paréntesis baldío al que alude el autor en el título de la muestra, está constituido por la doble tensión espaciotemporal, de aquello proclive al olvido para permanecer como registro estético, dispuesto a una nueva lectura.

Estudiante de la licenciatura de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Alberto Calva Alatorre realizó estudios en el Centro de Arte Fotográfico y profesio-nalmente ha desarrollado actividades multidisciplinarias en campos como el publicitario, el televisivo y el editorial.

Autor de las fotografías del libro Guía de árboles y arbustos de la zona metropolitana de la Ciudad de México (Gobierno del D.F. y UAM), ha colaborado en las revistas Fahrenheit y Cuartoscuro. Calva Alatorre ha participado en las exposiciones colectivas Quiénes somos y en la de apertura de la Escuela Activa de Fotografía de Oaxaca.

Travesía permanente, de Vanessa García
De la mano de T.S. Eliot, Fernando Pessoa y Seamus Heaney, el trabajo de García Lembo nos transporta a paisajes inexistentes, donde el tiempo se ha detenido. Se trata de la recreación de puertos, símbolo y metáfora que congrega la trashumancia real y la imaginaria de los espíritus errantes.


Su obra constituye un mosaico de “otras posibilidades de viaje estático”, concebido por la autora “como una experiencia interna en el ser humano”. Mediante la pintura y la fotografía, esta última como un recurso, más que un fin, construye espacios utópicos, los cuales en el transcurso del tiempo y por una necesidad estética y conceptual ha transformado en objetos tridimensionales.

Los puertos, dice, son inconmensurables esculturas que “interactúan con su entorno, el mar, el cielo, la ciudad, y todo eso forma la estética de la que me apropio e interpreto como yo quisiera que fuera mi espacio” el cual ha convertido en maquetas, por primera vez presentadas al público en Travesía permanente.

La exposición estará dispuesta en tres secciones, iguales a los momentos por los que atraviesa su trabajo: pintura/fotografía, piezas que penderán, con el fin de mostrar su quehacer, pues técnicamente exhibirán el proceso que ocurre en paralelo entre la pintura y la fotografía; luego un políptico de fotograbados de gran formato; después las maquetas, fraguadas a manera de collages, donde incluye fragmentos de la obra de sus poetas: “Será como si caminaras sobre los textos de Eliot, Pessoa y Heaney”.

Vanessa García Lembo (Ciudad de México, 1969), fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en los rubros de fotografía y pintura; radicó en Hamburgo, Alemania, donde realizó estudios en artes plásticas y trabajó como asistente del pintor Carl W. Röhrig. Ha sido escenógrafa y ha participado en alrededor de 20 exposiciones. Con estudios en Diseño Gráfico, ha trabajado al lado del maestro Gilberto Aceves Navarro.

Símbolos y rituales, de Oweena Camille Fogarty

Por la ruta de la investigación de campo, realizado sobre “símbolos y rituales en el proceso de mestizaje entre las culturas del norte del estado de Veracruz y el espiritismo cruzado en Santiago de Cuba”, Fogarty presenta un portafolios de 21 imágenes, que sintetizan la vivencia de 10 años como artista plástica.


La autora trabajaba en un estudio comparativo e interdisciplinario, para el Departamento de Evaluación del Diseño en el Tiempo, de la Unidad Azcapotzalco. Originalmente su incursión fotográfica y estética apuntaba hacia la búsqueda de iconografía con referentes afromestizos y de reminiscencias de la cultura africana en América; sin embargo, conforme se sucedieron los avances, ese punto de partida cambió.

Así lo relata la creadora: “comencé los estudios entre las comunidades totonacas y nahuas del norte de Veracruz. Las referencias africanas no son aparentes, sino que se dan en determinados momentos, durante el carnaval, en el Día de Todos los Santos, en las fiestas patronales y cuando hay iniciaciones en el curandurismo o medicina tradicional”.

En ese momento se firma un convenio de colaboración entre la Unidad Azcapotzalco y Culturas Populares de Papantla; el compromiso de la Universidad fue concretado con la entrega de 50 videos sobre esos rituales, así como una carpeta de transparencias.

Al mismo tiempo, Fogarty realiza viajes intermitentes a Cuba, asiste a las “fiestas grandes” dedicadas a Changó y a San Lázaro; conoce el complejo sistema de creencias y de herencias provenientes no sólo de África, sino de España y de China, que “hacen un gran potaje de culturas” en la Isla.

“Insertada en los rituales del hombre primigenio, del aborigen, del indígena que inicia un proceso en el uso del poder del lenguaje; de esas prácticas ancestrales donde por medio de la iconografía se manifiesta la presencia ancestral, empecé a cambiar el enfoque de la herencia africana hacia la herencia del ancestro”.

La mudanza ocurrió cuando, tanto en Cuba como en México –cuenta la fotógrafa– “determiné que aquello que unifica las culturas es lo que podemos denominar como la memoria colectiva. Cómo se expresa esa memoria en la historia personal de vida de los habitantes de ambas regiones por medio de la iconografía, de la historia de los mitos y de las leyendas ancestrales”.

Ambos procesos, el del ritual y el de la historia personal –enfatiza Fogarty– “son una mancuerna, no pueden desvincularse. No puedes estudiar sólo la iconografía y atravesarla esquemáticamente; digamos como ejemplo que detrás de la posición donde se encuentra un altar hay un ser vivo que anima este espacio, que además está dentro de la memoria de los otros que practican el ritual”.

Con la ironía anglosajona que cruza por la artista, añade que “los rituales no son una ocurrencia porque estén de moda, porque están gruesos o porque hay que ir contra las autoridades como se hace en el hight art”. La obra reunida en Símbolos y rituales constituye un testimonio de un mundo intemporal.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores, Oweena Camille Fogarty es profesora titular de nuestra Casa de estudios y en la actualidad realiza el doctorado en Ciencias del Arte, en Cuba.

Asistente de don Manuel Álvarez Bravo, su trabajo ha sido premiado en cuatro ocasiones en las Bienales de Fotografía en México, con más de un centenar de participaciones en muestras colectivas de Estados Unidos, Europa y México, de manera individual cuenta con tres exposiciones./ Estrella Olvera Barragán


<Página anterior
- Índice -Siguiente página