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Semanario de la UAM |
| 2 de febreo de 2004 |
¿La cura a los temibles hackers?
UN NOVEDOSO MÉTODO para coordinar componentes o dispositivos de respaldo conectados por medio de una red minimizará la intromisión de los temidos hackers en cualquier sistema y el riesgo de pérdida de información, de acuerdo con un proyecto desarrollado por el maestro en ciencias Ricardo Marcelín Jiménez.
El profesor-investigador, con 14 años de experiencia adscrito al Departamento de Ingeniería Eléctrica de la UAM, es autor del trabajo Almacenamiento distribuido tolerante a fallas, con el que espera aumentar la eficiencia, velocidad y seguridad en los sistemas de información.
El investigador precisó que a partir de su propuesta pretende obtener un prototipo vendible, especialmente en aplicaciones para la computación distribuida, las bases de datos y las comunicaciones móviles, como la telefonía celular, entre otros.
Egresado de Ingeniería en Electrónica de esta Universidad, con maestría en Protocolos de Computadoras por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional y doctor por la UNAM en Cómputo Distribuido, el maestro Marcelín Jiménez señaló que el interés por trabajar este aspecto de la ingeniería radica en la necesidad de mejorar los sistemas de almacenamiento, utilizando las capacidades de las nuevas redes de telecomunicaciones.
La seguridad, vital
Comentó que para el usuario de archivos es indiscutible la necesidad de contar con seguridad. Cuando se tiene un archivo de suma importancia y que además es grande, resulta vital respaldarlo con una copia en disco o en CD, lo cual afecta la capacidad de almacenamiento o incluso la disponibilidad inmediata de la información.Con este proyecto, puntualizó, se conformarán cooperativas de almacenamiento para preservar un archivo crítico, es decir, con información de importancia extrema, pero no a partir de copias en discos que generan espacio ocioso o muerto, sino de un procesamiento del archivo mediante el uso de una técnica que permite detectar y corregir errores, así como la dispersión de información.
Dicha técnica, explicó Marcelín, transforma el archivo original en varios más pequeños que se denominan dispersos, los cuales se guardan en cada uno de los elementos de la cooperativa, con base en el algoritmo de dispersión de información de Rabin (investigador de Harvard que en 1989 creó su algoritmo), que consiste en la capacidad de extraer información a partir de un elemento constitutivo del todo, de tal suerte que de un subconjunto total de los dispersos se pueda reconstruir el original.
Balance de carga
La aplicación de este algoritmo, prosiguió, permite dotar a la comunidad (red) de una organización que posea propiedades de balance de carga, es decir, cualquier punto o sitio de dispersión ubicado en cada elemento de la red puede participar con igualdad de oportunidades durante la misma cantidad de tiempo y de espacio de almacenamiento. Eso significa que nadie trabaja más que los demás y que todos los sitios de almacenamiento pueden aportar la misma cantidad de espacio para constituir un repositorio de información distribuida.En torno a la conformación de las cooperativas, dijo que el administrador de la red designa cuáles van a ser los discos autorizados para servir como dispositivos de almacenamiento con el fin de conformar una “organización lógica”, de tal suerte que la información se disperse en diferentes sitios.
Además, continuó, en caso de pérdida del archivo original, éste se puede reconstruir a partir de algunos integrantes del conjunto de almacenamiento; es decir, es posible recuperar la información con un mínimo de dispersos que “sobrevivan” a la contingencia.
En cuanto a la seguridad de esta técnica, el especialista en computación comentó que el acceso a esta información está restringido al administrador del programa y a los miembros de la red, de tal forma que a cualquier otro usuario le resulta ilegible. /Alejandra Villagómez Vallejo