Constituyen
los trastornos del sueño, un serio problema de salud pública
LOS TRASTORNOS DEL sueño son considerados la segunda
causa de accidentes automovilísticos, y su tendencia va en aumento,
pues un elevado número de personas desconoce que presenta alguno
de estos padecimientos.
Desafortunadamente, el problema no radica sólo en la desinformación
sobre el tema —como una afección de la salud—, también
se relaciona con la carencia de espacios adecuados para atender esos
trastornos.
En nuestro país existen aproximadamente 20 clínicas dedicadas
a la atención de los trastornos del sueño —las cuales
iniciaron sus servicios a partir de 1998— a diferencia de los
cientos de instalaciones estadounidenses que operan desde hace varias
décadas.
Ante la falta de instituciones que atiendan estos padecimientos, nuestra
Casa de estudios inauguró recientemente una Clínica del
Sueño, en la cual se estudiarán las alteraciones de esta
vital función en niños y adultos. Se brindará servicio
a pacientes de hospitales del sector salud y a la comunidad en general,
con el fin de diagnosticar las diversas manifestaciones de trastornos
nocturnos.
Clínica del Sueño
En este nuevo espacio del Área de Investigación de Neurociencias,
inaugurado por el doctor José Lema Labadie, rector de la Unidad
Iztapalapa, se analizarán los trastornos del sueño, ya
que la salud humana y, por ende, el desarrollo óptimo de sus
actividades cotidianas son afectadas por diversas enfermedades que aparecen
durante la etapa del sueño —que abarca la tercera parte
de la vida del individuo—, como la apnea (pausa respiratoria que
se presenta durante 10 segundos y hasta tres minutos y puede provocar
problemas cardiovasculares y pulmonares), el ronquido, los movimientos
de extremidades, la enuresis (orinar en la cama) y el bruxismo (tallarse
los dientes).
El doctor Javier Velázquez Moctezuma, profesor-investigador del
Departamento de Biología de la Reproducción y responsable
de la Clínica del Sueño, consideró que en el país
se desestima lo que sucede cuando el individuo duerme, y aunque la mayoría
de estos padecimientos puede sanar, la gente no los atiende.
Aseguró que la misión del sueño es restaurar al
individuo, y que si ello no se produce adecuadamente, los sistemas del
organismo no funcionan de manera óptima, es decir, se afectan
desde las hormonas y los neurotransmisores, hasta la conducta y la salud.
Indicó que desde hace 30 años, los grupos internacionales,
estudiosos de este campo, identificaron las enfermedades del sueño,
registrándose cerca de 80 trastornos, mientras que antes sólo
se consideraban principalmente dos: la falta (insomnio) o el exceso
(hipersomnia) del sueño.
Considerable demanda
El doctor Velázquez Moctezuma, presidente de la Sociedad Mexicana
para la Investigación y Medicina del Sueño, informó
que los servicios que ofrecerá esta Clínica ayudarán
a satisfacer la considerable demanda que tienen su símil de la
UNAM, así como la Secretaría de Salud, la cual enviará
a determinados pacientes para su atención, cuya procedencia será
principalmente el Hospital General.
Indicó que el primer proyecto de investigación que realizarán
en este espacio, en colaboración con el Hospital Psiquiátrico
Samuel Ramírez, tiene como objetivo estudiar las alteraciones
del sueño de los niños que sufren depresión y,
posteriormente, atenderán a adultos esquizofrénicos, psicóticos
o con problemas neurológicos.
Informó que actualmente en la nueva clínica se desarrollan
los trazos computarizados de niños normales, lo cual será
el punto de comparación con los casos de infantes deprimidos.
Sostuvo que el estudio del sueño puede contribuir al diagnóstico
preciso de depresión que, una vez corregido, permitirá
observar si fueron eliminadas las alteraciones.
Monitoreo cerebral
En cuanto a la atención a la comunidad en general, las psicólogas
Guadalupe Terán Pérez y Yoaly Arana Lechuga, operadoras
del equipo utilizado para medir este tipo de trastornos, informaron
que a las personas que acudan con posibles alteraciones del sueño
se les hará una historia clínica, que incluye un cuestionario
y una entrevista para identificar la problemática y sus orígenes
(se analizan hábitos de sueño, ritmo de vida, entre otros
aspectos).
Comentaron que en caso de presentar algún problema, los pacientes
serán sometidos al estudio polisomnográfico, que consiste
en monitorear la actividad cerebral durante ocho horas mientras duerme,
valorándose además las actividades respiratoria, cardiaca
y motora (los movimientos de las extremidades, del mentón y de
los ojos).
Por medio de electrodos, que se colocan principalmente en la cabeza
del paciente y en diversas partes del cuerpo (ojos, mentón, torax,
extremidades), se capta la información, la cual es procesada
en un amplificador y, posteriormente, se observa y analiza en la computadora.
Higiene del sueño
Los especialistas estudiarán cuánto tiempo tarda el paciente
en llegar y pasar por las diferentes etapas del sueño (ligera,
de ondas lentas y movimiento ocular rápido), el número
de despertares, activaciones cerebrales y alteraciones respiratorias
que se producen mientras duerme.
Explicaron que con los datos obtenidos se determinará cuáles
son las características de los trastornos y se elaborará
un diagnóstico. Explicaron que en ocasiones sólo es necesario
dar indicaciones para que los pacientes tengan una higiene del sueño,
que consiste en mantener las condiciones adecuadas en el lugar donde
duermen, y regular los horarios o acciones que provocan un descontrol
en su organismo, como sería tomar e ingerir activadores (refrescos
de cola, café, cenas abundantes, chocolates, cigarros), hacer
ejercicio vigoroso, ver televisión y leer por tiempos prolongados
durante la noche.
Tras comentar que el sobrepeso también provoca trastornos respiratorios,
recomendaron tomar baños con agua tibia, comer plátano
—rico en leptina (sustancia inductora del sueño)—;
además de no pensar en los problemas ni en las actividades pendientes.
Explicaron que en caso de manifestar trastornos físicos, los
pacientes serán canalizados a los especialistas como el neurólogo,
otorrinolaringólogo, neumólogo, psiquiatra, psicólogo
y nutriólogo.
El costo de la consulta en la Clínica del Sueño dependerá
de los resultados de un estudio socioeconómico. / Rosario Valdez
Camargo
Los
interesados en atenderse en esta
clínica podrán obtener informes
o concertar citas a los teléfonos
5804 4600, extensión 2727
y 5804 4704
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Respaldará
los trabajos de la Clínica del Sueño un excelente equipo
de especialistas
El
Área de Neurociencias, cuyos investigadores respaldan el trabajo
que se realizará en la Clínica del Sueño de nuestra
Universidad, está integrada por 10 profesores-investigadores,
la mayoría tiene grado de doctor y están inscritos en
el Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Algunos miembros de este
grupo forman parte de la Sociedad Mexicana para la Investigación
y Medicina del Sueño, integrada por 500 especialistas de todo
el país.
Desde hace más de dos lustros conjuntan sus esfuerzos para generar
nuevos conocimientos en este campo, soporte que sirvió para la
creación de la Clínica del Sueño de la UAM.
Entre las líneas desarrolladas por este equipo destacan los estudios
sobre los mecanismos que regulan el sueño MOR (Movimiento Oculares
Rápidos), que es la etapa en la cual el cerebro está en
un estado funcional diferente a las etapas de vigilia y de sueño
de ondas lentas. Asimismo, han estudiado el efecto del estrés
sobre el patrón del sueño. Han identificando que ciertas
formas de estrés (frío, inmovilización, privación
selectiva del sueño) modifican la cantidad del sueño MOR
que se presenta consecutivamente.
Otra investigación que han realizado analiza los cambios en el
patrón del sueño durante una depresión, empleando
modelos de animales (ratas). Han podido establecer que las alteraciones
del sueño que se observan en los pacientes deprimidos se pueden
reproducir en animales.
Este grupo de especialistas ha sido galardonado en cuatro ocasiones.
El reconocimiento más reciente —dos años—
es el “Premio a las Áreas de Investigación”
que otorga esta Casa de estudios. / Rosario Valdez Camargo
Recomendaciones
para mejorar el sueño (Sociedad Mexicana para la Investigación
y Medicina del Sueño)
• La mejor forma para no poder dormir bien es preocuparse
en exceso por su mal sueño.
• El tiempo adecuado de sueño en un adulto es de
siete a ocho horas. Sin embargo, existen variaciones importantes
en cada persona.
• El sueño no puede forzarse. No trate de dormir
cuando no sienta sueño. No permanezca en la cama más
de 15 minutos.
• Evite leer, ver televisión o comer en la cama,
ya que estas actividades condicionan a su organismo a que permanezca
despierto.
• No duerma en exceso los fines de semana, procure levantarse
SIEMPRE a la misma hora, y que sea temprano. Procure acostarse
a las 24:00 y levantarse a las 7:00 horas todos los días.
• Trate de mejorar el ambiente donde duerme: Una cama
confortable, disminuir el ruido y regular la temperatura, la
luz y la humedad.
• No modifique su peso bruscamente.
• No cene en exceso ni tampoco se acueste sin comer algo
ligero. Trate de tomar los últimos alimentos (incluyendo
líquidos) por lo menos dos o tres horas antes de ir a
la cama.
• Dos horas antes de acostarse, tómese 15 minutos
y haga una lista de pendientes del día siguiente (seleccione
un lugar fuera de su recámara). Una vez listados, escriba
lo que va a hacer para resolverlos, por orden de importancia.
• Trate de exteriorizar los conflictos y su angustia o
preocupaciones
• Establezca una rutina o “ritual” antes de
acostarse y trate de ser constante y regular con el horario
de esta rutina.
• Algunas sustancias de uso común pueden estar
afectando su sueño: café, refresco de cola, cigarrillos
y el consumo de alcohol.
• Algunos medicamentos que utiliza para otros problemas
de salud pueden interferir con su sueño, platíquelo
con su médico.
• Aprenda alguna técnica de relajación,
de control de estrés o tensión, y practíquela
cotidianamente, en especial al momento de acostarse.
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