Horizontes

 Semanario de la UAM

1 de diciembre de 2003

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Trabajan profesores investigadores
con hongos y nanotubos de carbono

LA INVESTIGACIÓN SOBRE degradación de contaminantes ambientales tiene en nuestra Universidad a una de las instituciones más activas en la obtención de procesos limpios y eficaces aplicables a la biorremediación de suelos, uno de los elementos más afectados por las actividades económicas e industriales.

En esa búsqueda, profesores-investigadores del Departamento de Ciencias Básicas de nuestra Casa de estudios comprobaron por primera vez que la cepa clasificada como ATCC 34540 del hongo Phanerochaete chrysosporium es capaz de remover el DDT de los suelos mexicanos, utilizando al olote de maíz (desecho agrícola) como sustrato de crecimiento para el microorganismo.

Otro grupo de académicos del mismo departamento inició estudios para contribuir al desarrollo de nanobaterías de litio, diseñadas a partir de nanotubos de carbono, con lo que se pretende que sean más eficientes y económicas. Las baterías de litio son utilizadas en calculadoras y relojes de cuarzo, entre otros artículos.

Se trata de un proyecto que muestra cómo la aplicación de la Nanotecnología —la Ciencia de lo muy pequeño, del mundo que existe a escala molecular, atómica y subatómica— es una realidad en nuestra Institución.
El interés radica en que la Nanotecnología tiene el potencial de generar nuevos desarrollos en una multiplicidad de campos como la Medicina, la Biología, la Electrónica, la Informática, los alimentos y en el suministro de energía, entre otros, precisamente por la posibilidad de hacer las cosas millones y millones de veces más pequeñas.

Estos dos proyectos de investigación fueron difundidos durante la “XVI Semana de la Docencia e Investigación Química” organizada por el Área de Química de la Unidad Azcapotzalco, del 24 al 28 de noviembre, en el marco de la celebración por del Día del Químico (primero de diciembre).


Alta efectividad
El hongo Phanerochaete chrysosporium, causante de la pudrición de la madera y que se aprecia a simple vista ya que es de color blanco, es un buen candidato para ser utilizado en los procesos de degradación de contaminantes ambientales, ya que tiene un sistema de enzimas que ataca a sustratos insolubles y no específicos, lo cual le permite eliminar sustancias, como el DDT, que posee una composición parecida a la madera, cuyos componentes principales son la lignina y la celulosa.

Al respecto, la maestra María del Rocío Cruz Colín informó que, de acuerdo con los estudios de laboratorio, este hongo tiene una efectividad de 76 por ciento en la remoción del plaguicida.

Procedimiento experimental
Sobre el procedimiento experimental, explicó que consistió en tres etapas, en la primera se efectuó el muestreo en un campo de cultivo de trigo, en suelo aledaño a pistas de avionetas fumigadoras y en un terreno testigo (en el que no había probabilidad de localizar elementos contaminantes). El sitio de estudio fue el Valle Agrícola del Yaquí, en Sonora.

En la segunda etapa se determinaron las características físico-químicas de los suelos —aspecto importante para lograr la degradación— como son la humedad, el pH, la textura y su capacidad de intercambio catiónico que, junto con la cantidad de materia orgánica, son los factores que determinan la adsorción de los campos contaminados.

En la tercera etapa se contaminaron los tres tipos de suelo con DDT y se agregó el olote molido, el cual previamente se esterilizó. Se le añadió una suspensión de esporas maduras del hongo y se incubó la mezcla a temperaturas entre 25 y 39 grados centígrados durante 60 días. Después de este tiempo se extrajo el DDT con hexano (solvente orgánico) y se determinó su concentración en los suelos por la técnica de cromatografía de gases.

Textura y cantidad
Los investigadores concluyeron que no es recomendable utilizar la temperatura de 39 grados, que es la reportada como óptima para el hongo en cultivo líquido, ya que el DDT presentó evaporación en los tres suelos. Añadió que a 25 grados, el campo cultivado tuvo el mayor grado de remoción, 76 por ciento, lo que está relacionado con las características de textura y de cantidad de materia orgánica; el terreno cercano a las pistas de avionetas obtuvo un porcentaje menor y en el testigo, el DDT se evaporó.

La maestra Cruz Colín señaló que estudiaron la degradación del DDT porque es un plaguicida que ha sido empleado desde las décadas de los cuarenta y cincuenta en el ámbito internacional y en 1972 fue prohibido en Estados Unidos y Europa por ser un compuesto persistente, tóxico y bioacumulable. “Se sabe que la mayoría de los organismos han sido alcanzados por el DDT, debido a su amplia utilización y a su factor de bioacumulación (grado en que se disuelve en el tejido adiposo de los seres vivos)”.

Luego de precisar que aunque está prohibido para el uso agrícola, se utiliza todavía en el control del mosquito Anopheles, agente vector de la malaria o paludismo. Informó que este hongo no necesita un periodo de adaptación hacia el contaminante, como es el caso de las bacterias, porque su sistema enzimático es extracelular.

Nanotubos


El doctor Salvador Arrellano Peraza, académico del Área de Física Atómica Molecular Aplicada informó que los nanotubos de carbono (en un cabello humano caben 10 mil) han mostrado ser buenos conductores o semiconductores eléctricos, de ahí el interés de la industria electrónica y automotriz por utilizarlos.

Resaltó que estos nanotubos han sido sometidos a apruebas, por medio de las cuales se ha establecido que pueden tener una dureza 100 veces mayor a la del mejor acero. “Propiedad que debe explotarse para el diseño de chalecos blindados”.

Indicó que con el apoyo del doctor Jaime Ortiz, del Laboratorio de Física Avanzada de la Escuela Superior de Físico-Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), se logró en la UAM la síntesis y caracterización (elaboración) de nanotubos de carbono a partir de la técnica de arco eléctrico, por lo que ahora es posible someterlos a pruebas para estudiar sus propiedades eléctricas y magnéticas, entre otras, y eventualmente su aplicación en nanobaterías, nanotransistores o nanosensores.

Agregó que también inició el estudio del efecto catalítico del litio —mediante simulación computacional— para lograr que con su incorporación a los nanotubos, se obtenga una mayor absorción y almacenamiento del hidrógeno, ya que actualmente una de las formas de depósito es en contenedores de gruesas paredes metálicas, las cuales son muy costosas y pesadas, lo que impide su movilidad.

Aclaró que es prometedora la utilización del hidrógeno, ya que podría sustituir la quema de combustibles fósiles, por ejemplo, para el sector transporte. “Con esta medida, México destinaría el petróleo para la fabricación de productos finales que tengan mayor valor agregado”.


La enseñanza de la Química

LA ENSEÑANZA DE la Química en el plano internacional manifiesta una fragmentación en cuanto a contenidos y una escasa participación del alumno en la construcción y reestructuración de sus propios conocimientos y habilidades. Además, los estudiantes de los troncos generales de asignaturas perciben la materia como un incómodo requisito en su formación académica.

Esto quedó de manifiesto durante la “XVI Semana de la Docencia e Investigación Química”, realizada en la Unidad Azcapotzalco de esta Universidad. El encuentro fue inaugurado por el maestro Víctor Sosa Godínez, rector de la Unidad, y en él se dieron cita profesores de nuestro país y del extranjero, quienes hablaron sobre la problemática de la enseñanza de la disciplina.

La maestra Isabel Raygoza Maceda, profesora-investigadora del Área de Química y miembro del comité organizador de esta semana académica, indicó que en la Unidad ya se aplican medidas para disminuir la deserción y reprobación en el tronco general de las ingenierías, básicamente para apoyar las unidades de enseñanza-aprendizaje relacionadas con la Química.


Traba en el camino
En entrevista, la maestra Raygoza Maceda subrayó que en el tronco general se imparten los fundamentos de la Química a estudiantes de las 10 licenciaturas en Ingeniería de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería. Explicó que representa un serio problema el hecho de que los alumnos piensen que la asignatura no les servirá para el desarrollo de sus licenciaturas. “Algunos estudiantes consideran incluso que constituye una traba en su camino y que les quita el tiempo, por lo que los conocimientos los aprenden sólo para pasar los exámenes”.

Estimó que este problema ha sido atendido por los maestros que imparten las materias respectivas, por medio de ejemplos en los que muestran la relación de la vida cotidiana y esta Ciencia, o bien ilustran su aplicación en los siguientes cursos o en la trayectoria profesional de los alumnos.

Informó que en la Unidad existe un grupo de enseñanza de la Química —en funciones desde hace tres años— integrado por 12 profesores, quienes participan en la reestructuración de los contenidos del tronco general en la nueva versión y en preparar herramientas de apoyo para la enseñanza. Por ejemplo, han realizado dos manuales de laboratorio para las unidades de enseñanza aprendizaje de Reacciones y enlaces químicos y Estructura de los materiales. Además publicaron un Problemario para que los alumnos resuelvan diversos ejercicios.

Estilos de aprendizaje
La bióloga Soledad Chino Vargas —académica del Área de Modelos Físicoquímicos de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM— sostuvo que entre los factores determinantes en el desempeño de los estudiantes de las llamadas ciencias “duras” deben considerarse los estilos de enseñanza de los profesores, la percepción que tienen acerca de su práctica y de los alumnos sobre las asignaturas consideradas difíciles, el entorno social en el que desarrollan su actividad académica, así como su idea sobre el fracaso.

Durante la conferencia “Dificultades en la enseñanza de la Ciencia” afirmó que un mayor conocimiento “de los sujetos educativos” conduciría a mejorar, tanto la planeación de una enseñanza más efectiva como a inducir un aprendizaje de mayor calidad, pues alumnos y maestros estarían en condiciones de construir personal o colectivamente estrategias de enseñanza-aprendizaje alternativas a las que actualmente se utilizan.




Señaló que a partir de un estudio realizado con los alumnos del Módulo de Modelos Físicoquímicos en la FES Iztacala —en el cual se presentan altos índices de reprobación— un equipo multidisciplinario de profesores, entre los cuales figuraron dos físicos, tres psicólgos y una química farmacéutica bióloga, encontraron que aquella enseñanza que, además de las demandas cognitivas del contenido del programa de estudio y el conocimiento previo del alumno, tome en cuenta los estilos de aprendizaje (sintético, imaginativo, práctico o analítico) tendrá mayor posibilidad de éxito. / Rosario Valdez Camargo, Teresa Cedillo Nolasco

 

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