Comunidades

 Semanario de la UAM

24 de noviembre de 2003

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La Filosofía y su relación
con el mundo

¿POR QUÉ la Filosofía no tiene en nuestro país el lugar que merece?, ¿por qué no forma parte del debate cultural, de la política o de otros sectores de la sociedad mexicana?

Esta cuestión capital fue planteada por el filósofo Gabriel Vargas Lozano, quien señaló que la primera respuesta podría ser que existe una enorme resistencia a la aceptación del enfoque filosófico, por la incomprensión acerca del significado y función de la disciplina, hecho vinculado de manera directa con la falta de información pública.

Otra razón —añadió— radica en la idea equivocada de que la superación de los males que aquejan a nuestro país y su desarrollo se logrará sólo preparando a los individuos en el uso de las nuevas tecnologías, y que el único valor que debería normar las conductas individuales es el de la lógica del mercado. En otras palabras, asentó, dejemos que los países desarrollados produzcan Ciencia, Tecnología y Filosofía, ya que a nosotros sólo nos toca aplicar y repetir incansablemente.

Lo anterior tuvo lugar en el marco del “Día Internacional de la Filosofía” celebrado en México por segundo año consecutivo por la comunidad filosófica nacional. La efeméride fue propuesta a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) por la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía (FISP, por sus siglas en francés), para iniciar un movimiento mundial cuyo objetivo es mostrar la importancia de la disciplina en el análisis de los grandes problemas que afectan a la humanidad, así como en la formación integral del ciudadano.

La celebración —organizada por la Unesco, la Asociación Filosófica de México (AFM), la FISP y la UAM— reunió en la Rectoría General de nuestra Casa de estudios a filósofos como Leopoldo Zea, Enrique Semo, Francisco Piñón, Gabriel Vargas Lozano y Teresa Santiago, entre otros, quienes analizaron las dificultades de la disciplina en países como el nuestro, en los que no tiene visibilidad pública, no se comprende su significado y tiende a ser desplazada por no ajustarse al giro pragmático que ha invadido a todos los sectores de la sociedad.

La humanidad afronta actualmente problemas que por su naturaleza y especificidad han generado un desequilibrio. La desesperanza, la zozobra, el sentido de decadencia y la conciencia de crisis espiritual, como lo señaló el doctor Francisco Piñón Gaytán, son algunos. Pero también asuntos como la pobreza, la desigualdad en todas sus variantes, la exclusión, la guerra o la violencia, representan un marco de reflexión para la Filosofía.

Vínculo con la praxis
Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en señalar que esta disciplina nos permite pro-blematizar sobre casi todos los asuntos que aquejan al hombre, además de que también es portadora de racionalidad, crítica conceptual, profundidad y riqueza en la reflexión sobre los actuales conflictos sociales.

Ante la crisis en los albores del siglo XXI es innegable que la Filosofía o la Ciencia solas no pueden hacer mucho para establecer una nueva racionalidad en el mundo, estableció el doctor Gabriel Vargas, profesor-investigador del Departamento de Filosofía de nuestra Casa abierta al tiempo y presidente de la AFM.


Para ello, aseveró, se requiere un vínculo con la praxis, es decir, de sujetos —individuos y organizaciones— que lleven a cabo una serie de proyectos y acciones, a partir de un diagnóstico objetivo de la situación y una propuesta de sentido. Si no es así, sentenció, su práctica será ciega y su camino incierto.
Nuevas teorías

La Filosofía —agregó— nos ayuda a tomar conciencia del mundo en que nos encontramos, interrogándonos acerca de él, permite conocer nuestra realidad desde una perspectiva universal y compleja y propone vías para resolver los grandes problemas que nos aquejan.

Aclaró, sin embargo, que lo anterior no lo puede hacer cualquier Filosofía, sino una que tenga una definición clara de su relación con otras disciplinas científicas, una que se base en los resultados de la Ciencia y tenga una conciencia muy aguda de las demandas sociales.

Ante ello, propuso originar nuevas teorías y mantener tradiciones de pensamiento, así como establecer una estrategia adecuada para difundir la Filosofía, con el propósito de crear un público, seducir a los escuchas o acercar a un amplio público a esta disciplina, sin que implique una desnaturalización de su significado.

Academia y sociedad
Se pronunció por establecer un puente entre la academia y la sociedad; entre la especialización y la difusión y recordó que la idea de hacer exclusivamente una Filosofía académica la divorció en gran medida de la problemática social.

Esto no quiere decir, aclaró, que los especialistas dejen de serlo y se aparten de originar reflexiones con el mayor rigor posible, pero existe la necesidad de que la Filosofía se aboque a reflexionar sobre los problemas éticos, estéticos, epistemológicos, de filosofía de la cultura y de la historia más importantes, para que la sociedad se reconozca en nuestro trabajo y comprenda su verdadero significado y viabilidad.

“Para lograr lo anterior, necesitamos convencer a todas las instancias culturales y educativas de que se necesita abrir espacios a la Filosofía, en virtud de que se requiere proporcionar a los ciudadanos los instrumentos teóricos para generar ideas creativas; romper con el mundo de seudoconcreción y distanciarse de la irracionalidad, para ejercer su capacidad de diálogo y construir un mundo más justo y digno de vivirse”.

Actividad dialógica
La doctora Alya Saada, representante de la Unesco para las Ciencias Sociales y Humanidades, definió la Filosofía como una actividad dialógica y como un diálogo con los pensadores del pasado y los contemporáneos, así como entre distintas culturas y tradiciones y entre sistemas de pensamiento y creencias. El diálogo, añadió, es el fundamento de una sociedad tolerante, con el respeto a los derechos humanos como base, entre los cuales destaca la libertad de opinió.

En tanto, el secretario de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, doctor Enrique Semo, afirmó que la disciplina no sólo es parte fundamental en la formación del mexicano de hoy, sino que contribuye a la construcción de identidades, valores y actitudes creativas e innovadoras que este siglo que inicia nos exige en forma perentoria.
Expuso que la Filosofía no es un cuerpo cerrado de doctrinas distinto de los demás saberes, sino una actividad que convoca a la razón y a la reflexión sobre todos los aspectos de la vida humana y “nos enseña a razonar con orden y a buscar explicaciones para los grandes problemas de nuestra época”.

El doctor Leopoldo Zea, profesor emérito de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ponderó que la Filosofía es una postura para resolver cualquier problemática que enfrenta el mundo actual y asumió que ésta no es una doctrina, sino una actitud para solucionar los problemas que enfrentamos mediante el cuestionamiento continuo que nos lleve a comprender la situación en la que vivimos.
Destacó que la Filosofía es la capacidad de pensar y la Ciencia de todas las ciencias. Hay que pensar, pensar y pensar, esto para mí es hacer Filosofía, remarcó.


“Es un instrumento para enfrentar problemas básicos como la desigualdad, la guerra, los derechos de género, de los indígenas y de los migrantes, pero también de asuntos como la tolerancia y la relación entre individuos, así como entre los ciudadanos y el Estado o los grandes problemas de la democracia, que son tan actuales para el país”.

Reflexión ética
El doctor Francisco Piñón Gaytán, académico del Departamento de Filosofía de la UAM, advirtió que hoy es de urgente reflexión ética el volver a los problemas clásicos de una filosofía moral, sobre todo aquellos relacionados con el problema de la comunicabilidad humana, la defensa del derecho a vivir la propia cultura, el derecho a defender la libertad y, sobre todo, a seguir defendiendo el derecho de una Filosofía que intente fundamentar o por lo menos reclamar la exigencia de un mundo más justo y equilibrado.

El investigador alertó sobre los peligros que enfrenta la Filosofía y mencionó que entre los más importantes se encuentran el de convertirse en una disciplina de puros especialistas que piensan, pero que no sienten, así como de ser, en esta globalización o posmodernidad, “una cosa interesadamente inofensiva, a-ideológica, casi a-histórica”.

Y fue más allá, al considerar que si la Filosofía, como toda disciplina humanística, se convierte en mero pragmatismo o en un cientismo sin perfiles o acentos éticos, entonces “no extrañemos el advenimiento de una alineación planetaria”. / Javier Solórzano Herrera

En el acto inaugural, el doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de nuestra Universidad, aseveró que la Filosofía es algo más que una determinada escuela o tradición, e incluso más que amor a la sabiduría, sobre todo ahora que se ha equiparado al mero conocimiento y que algunos filósofos han llamado instrumental.
Ante tal situación, enfatizó que es preciso recuperar una noción más amplia de saber, principalmente la que se relaciona con una capacidad más práctica de actuar, de saber actuar en situación, idea que —reconoció— nos exige un conocimiento reflexivo, de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
Mier y Terán apuntó que en la UAM existe el pleno convencimiento de que la Filosofía debe ser tomada en cuenta por la sociedad entera, como una actividad que exige atender el quién y el para qué somos, “como una forma de dejarse afectar y sorprender, como una reapropiación de nuestro esfuerzo por existir”.
Ante los doctores José Lema Labadie y Rodrigo Díaz Cruz, rector y director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Iztapalapa, reconoció que la enorme riqueza de la Filosofía contemporánea reside en que mantiene el impulso, el ímpetu de seguir buscando y es ahí, agregó, donde encuentra su verdadera significación para la vida.

 

Presentación de las memorias
del primer encuentro


Textos de Leopoldo Zea, Adolfo Sánchez Vázquez, Luis Villoro, Ramón Xirau y Ricardo Guerra Tejada, entre otros filósofos, conforman el libro Día Internacional de la Filosofía presentado en el marco de dicha celebración en las instalaciones de la Rectoría General de esta Universidad.
El volumen contiene las memorias de los trabajos expuestos en noviembre del año pasado con motivo de la primera celebración de este día, en la cual, los autores mencionados enfatizan la necesidad de mostrar cuál ha sido y es, en la actualidad, la importancia y significado de la Filosofía.
El libro fue presentado por el licenciado Pedro Joel Reyes López, el doctor Guillermo Hurtado, ambos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, así como por el maestro José de Lira Bautista, de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, quienes coincidieron en que esta fecha se convierta en un día de reflexión y autocrítica sobre el quehacer filosófico.
Los interesados en obtener información sobre actividades, noticias, artículos, publicaciones, el movimiento filosófico en México y el mundo, textos y biografías de filósofos y vínculos con asociaciones, escuelas y facultades de Filosofía, pueden visitar la página de la Asociación Filosófica de México: www.afm.org.mx./ Teresa Cedillo Nolasco

 

 

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