Comunidades

 Semanario de la UAM

17 de noviembre de 2003

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Crean red de investigadores
para rescate de especies acuícolas

EL CHARAL Y el pez blanco, de gran importancia histórica, cultural y económica, han vivido en los cuerpos de agua de la región central de México durante más de 40 mil años y, por su alto valor proteínico, han formado parte sustancial de la dieta de las comunidades indígenas asentadas en esa zona.

Sin embargo, los problemas de contaminación, modificación del hábitat, sobreexplotación e introducción de especies exóticas, propiciaron la caída de la producción de dichas especies —pertenecientes al grupo de los aterinópsidos— que en los últimos 20 años pasó de seis mil a menos de mil toneladas.


La desaparición de algunas especies y el peligro de extinción en que se encuentran otras como las mencionadas, ha preocupado a investigadores de diversas instituciones de educación superior que, convocados por nuestra Universidad, la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Instituto Nacional de la Pesca y la Sociedad Ictiológica Mexicana, se congregaron en nuestra Casa de estudios, en el marco de la “Primera Reunión Anual de Aterinópsidos”, en la cual dieron a conocer los avances de sus investigaciones sobre el tema.

Red de investigadores

Biología, conservación y cultivo; ecología, pesquerías, reproducción, taxonomía y gené-tica, fueron los aspectos alrededor de los cuales se expusieron más de 40 investigaciones por parte de especialistas de siete instituciones de educación superior del país, quienes concluyeron la reunión constituyéndose en una red de investigadores sobre aterinópsidos.

Ante estos especialistas, reunidos en la Sala Cuicacalli de la Unidad Iztapalapa, el doctor José Luis Arredondo Figueroa, responsable de la Planta Experimental de Producción Acuícola de esta Casa de estudios, destacó la necesidad de buscar áreas donde sea susceptible reintroducir las especies de pez blanco y charal, así como establecer mecanismos que permitan conservarlas para las próximas generaciones.

Durante muchos años, recordó, el charal constituyó una fuente importante de proteína para el consumo de comunidades indígenas, vecinas a los lagos de Pátzcuaro, Zirahuén, Cuitzeo y Chapala, entre otros cuerpos de agua de la mesa central del país.

Precisó que es fundamental tener la información de la biología básica de estas especies para poder contar con un control en la producción del recurso.

Defensa de especies
Al sustentar la conferencia magistral “¿Qué aterinópsidos conforman al género chirostoma?”, el maestro Joel Paulo Maya, investigador de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, sostuvo —a contracorriente de las posturas extranjeras— que en la región central de México no habitan las especies menidia ni poblana y que las existentes se reúnen en un sólo género o grupo denominado chirostoma.

Para la doctora Irene de los Ángeles Barriga Sosa, investigadora del Departamento de Hidrobiología de nuestra Institución, lo anterior es relevante, porque ayuda a ubicar una panorámica general en relación con la descripción y agrupación de especies y porque cuestiona las posturas anglosajonas que proponen la desaparición de chirostoma y poblana y la permanencia de menidia. “Nosotros defendemos la postura de identidad y existencia del género chirostoma, incluida en él la especie de poblana”.

Respecto de la constitución de la red de investigación, los académicos se pronunciaron por reunir a todos los especialistas que trabajan el tema de los aterinópsidos, para discutir sobre la situación taxonómica, cultivo, producción y restablecimiento de sistemas que han sido afectados por la contaminación, entre muchos otros temas.

La celebración de este encuentro, explicaron, formó parte de las actividades realizadas con motivo de la celebración de los primeros 10 años de la Planta Experimental de Producción Acuícola de la UAM. / Teresa Cedillo Nolasco

 

 

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