Perspectivas

 Semanario de la UAM

3 de noviembre de 2003

<- página anterior- Índice-Siguiente página >

El sector energético, rentable para
autofinanciar su crecimiento

EL GOBIERNO FEDERAL y algunos legisladores insisten en que el sector energético carece de capacidad para garantizar la generación y el abasto de energía eléctrica; sin embargo, es totalmente rentable para autofinanciar su crecimiento y satisfacer las necesidades de la población.
En lo anterior coincidieron especialistas del tema energético de las universidades Autónoma Metropolitana, Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, quienes debatieron en torno a las reformas del sector eléctrico en la mesa “Otra Voz: los Especialistas ante la Reforma Energética”, que se realizó en la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), el 23 de octubre a iniciativa de divulgadores y periodistas de la Ciencia.

Menor consumo

El doctor Juan José Ambriz García, profesor-investigador del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de nuestra Universidad, afirmó que es necesario crecer con un grado de eficiencia energética que nos permita un menor consumo de hidrocarburos o de electricidad, mediante el uso de los recursos energéticos primarios, como la energía solar y eólica, que son menos agresivos con la naturaleza.

El especialista en fuentes alternas de energía reveló que, en la actualidad, la humanidad obtiene entre 80 y 85 por ciento de la energía quemando carbón, derivados del petróleo, ya sea en forma de gas o combustibles, o como lo hacen los más pobres: con carbón vegetal, leña o excretas de animales.

Sostuvo que en México se consume entre una sexta o séptima parte de lo que consume un ciudadano de Estados Unidos y casi una cuarta parte de lo que gasta un europeo.

Problema político
El ingeniero Jacinto Viqueira Landa, profesor emérito de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, aseveró que la reforma del sector energético no es un problema científico o tecnológico, ni siquiera de generación o distribución, sino más bien político, en el que están en juego las considerables ganancias que genera el sector.

Aseguró que la Comisión Federal de Electricidad es una empresa que trabaja con números rojos, pero que esto se debe a que el gobierno le aplicó un impuesto por aprovechamiento de nueve por ciento sobre el valor de sus activos fijos —lo que ninguna empresa privada podría soportar— y después le regresa esta cantidad como subsidio y entonces sostiene que es excesivamente costoso.

Pero lo más paradójico, según el ingeniero Viqueira Landa, es que la Comisión tiene que subsidiar una serie de categorías sociales de escasos recursos, vendiéndole la electricidad a un precio más bajo del costo real de producción.

Consideró que si PEMEX y la CFE se convirtieran en entidades autónomas no tendrían ningún problema para ser autofinanciables, pero subrayó que con el argumento de que las empresas privadas son mejores que las públicas, pretenden aplicar en el sector energético un modelo que ya ha demostrado su ineficacia y que ha fracasado, como en el estado de California, donde las tarifas, en lugar de bajar, aumentaron considerablemente.

Energía nuclear
El doctor Alexander Balankin, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2002 e investigador de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) del IPN, aseveró que México debe plantear cómo resolverá su política energética en los próximos años, sobre todo porque se prevé que para el 2020 exportará hidrocarburos, y a partir del 2006 disminuirán la producción.

Balankin mencionó que nuestro país debe mirar hacia otras alternativas para generar electricidad y entre ellas se encuentra la energía nuclear. El investigador comentó que aun cuando ésta se encuentra vedada, las nucleoeléctricas son más seguras y producen menos contaminación que las hidroeléctricas, por lo que sería una solución a un mediano plazo.

Indicó que efectivamente se requieren inversiones para construir nuevas plantas hidroeléctricas, y puntualizó que la idea de la reforma es privatizar el sector en un mediano plazo, aun cuando se afirme que no venderán “ni un tornillo”. / Javier Solórzano Herrera

<- página anterior- Índice-Siguiente página >