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Semanario de la UAM |
| 3 de noviembrede 2003 |
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| México,
con reservas de agua para
MÉXICO CUENTA CON reserva suficiente de agua para abastecer a la población, sin ninguna dificultad, hasta el año 2050, aun cuando es uno de los países con más bajo índice de disponibilidad del recurso, con un promedio de cuatro mil 800 m3 por habitante al año, aseveró el doctor Ramón Ojeda Mestre, miembro de la Corte Internacional de Arbitraje Ambiental. Al participar
en el “Primer encuentro Internacional de Doctores y Doc-torandos
en Derecho Ambiental. El acceso al agua potable en el siglo XXI”,
organizado por nuestra Institución, la Universidad de Alicante
y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el
jurista se pronunció en contra de que en una nación, con
más de la mitad de pobres, se cobre el servicio de agua potable
y se pretenda incrementar la tarifa. Distribución
inequitativa El fundador de la Academia Mexicana de Derecho Ambiental aseveró que en México el agua aún no se reconoce como un bien económico, lo que contribuye a la subinversión, y apuntó que el gobierno federal destina menos de uno por ciento del gasto programable a la Comisión Nacional del Agua (CNA). Se pronunció por una reforma constitucional que reconozca la trascendencia y responsabilidad en el uso y consumo del agua y puntualizó que los países latinoamericanos están en el momento adecuado para lograr que los recursos naturales trasciendan en el futuro y le lleguen a todos”. Contaminación, erosiónEl ingeniero Ricardo Sánchez, director de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del PNUMA, coincidió en que América Latina podrá satisfacer en los próximos años sus necesidades de agua, pues concentra entre siete y ocho por ciento de la población mundial (alrededor de 540 millones de habitantes), y dispone de más de 27 por ciento de los recursos hídricos del planeta. Apuntó, sin embargo, que deberán corregirse fenómenos como el de la contaminación de mantos acuíferos (sólo 10-13 por ciento de las aguas residuales son objeto de algún tipo de tratamiento), la erosión de tierras (más de 350 millones de hectáreas han sido degradadas por inadecuadas prácticas agrícolas) y el de la asimétrica distribución de la población respecto de las zonas donde se encuentran los recursos naturales, como el agua. Recordó que más de mil 200 millones de personas en el planeta no tienen acceso al líquido y más de dos mil millones no cuentan con servicios de saneamiento, por lo que la Organización de las Naciones Unidas se ha impuesto como meta reducir a la mitad estas cifras en el año 2015. Retos gubernamentales Indicó que también es prioritario que las pérdidas de agua en los servicios municipales (44 por ciento) se reduzcan, ya que urge aumentar la eficiencia en la irrigación, que hoy en día es de sólo 45 por ciento. De igual manera, comentó que las corrientes superficiales presentan diversos grados de contaminación y que en los últimos 50 años se ha perdido la mitad de los bosques y selvas, con la consecuente disminución de los recursos hidráulicos. El funcionario reconoció que la regulación y administración de este patrimonio debe efectuarse de acuerdo con la naturaleza del agua y su vinculación con otros recursos naturales, cuidando su conservación, distribuyendo con equidad y con propósitos de beneficio social. También deben evitarse fenómenos de concentración, contrarios al interés público, para lograr el desarrollo equilibrado del país y mejorar las condiciones de vida de la población rural y urbana. Homenaje
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El agua, responsabilidad de todos
Con
el lema “El acceso al agua potable en el siglo XXI”, se
celebró el “Primer Encuentro Internacional de Doctores
y Doctorandos en Derecho Ambiental”, que reunió en la Unidad
Azcapotzalco, del 22 al 25 de octubre, a juristas de 14 países,
entre ellos Italia, Rusia, España, Canadá, Brasil, Chile,
Costa Rica y México. Manifestó que, además de los estudios científico-técnicos que exigen los aspectos relacionados con el agua, es de máxima importancia el diseño de ordenamientos jurídico-institucionales que garanticen efectivamente, en un marco de certidumbre, el uso adecuado del líquido. Pero también, apuntó, un marco legal que garantice una amplia distribución —intensificando las responsabilidades de los usuarios— y que impulse el desarrollo de las sociedades contemporáneas, sin arriesgar sus proyecciones históricas hacia el porvenir. El doctor Ramón Martín Mateo, fundador del doctorado en Derecho Ambiental de la Universidad de Alicante y miembro de la Asociación Española de Derecho Ambiental, afirmó que la gestión del recurso agua es inherente al Derecho, pues esta labor no se puede llevar a cabo si no existe normatividad. La cultura del agua y su cuidado es, por lo tanto, significativamente jurídica, señaló al advertir que no habrá progreso en el aprovechamiento humano del agua si no hay orden en su distribución y en la jerarquización de sus usos. |
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