Perspectiva

 Semanario de la UAM

28 de julio de 2003

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Subregistran cifras sobre enfermedades
y accidentes de trabajo

DURANTE LOS ÚLTIMOS cinco años, las cifras registradas por enfermedades y accidentes de trabajo en México son menores a las de países como Canadá y EU, debido al subregistro que se presenta. Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la tasa de incidencia de enfermedades es de 3.7 por cada 10 mil trabajadores, en tanto que los accidentes de trabajo se produjeron en una proporción de 2.5 por cada 100 trabajadores durante 2002.

Así lo estableció la maestra Susana Martínez Alcántara, coordinadora de la Maestría en Ciencias en Salud en el Trabajo, quien aclaró que estas cifras, lejos de indicar mejores condiciones laborales, permiten inferir que en nuestro país hay un subregistro importante, tanto de enfermedades como de accidentes de trabajo.

En este último caso, existen registros que muestran que cuando menos una tercera parte de los atendidos por el IMSS no llega a los servicios de Medicina del Trabajo y, por lo tanto, no son contabilizados. O bien, el médico contratado por la empresa amortigua la situación, al atender al trabajador o al otorgarle mayor cantidad de días de descanso, para que el problema no trascienda a las instituciones de salud.

Falta de seguimiento


Otro aspecto que contribuye al subregistro, abundó, es la falta de seguimiento por parte del trabajador, debido a los trámites burocráticos que implica el reclamo ante las instituciones de salud.

Un factor más que podría estar incidiendo en estas cifras, señaló Martínez Alcántara, es la aplicación en las empresas de programas de capacitación y de prevención de accidentes y enfermedades de trabajo.

No obstante, para efectos de una verdadera salud laboral, estableció, estos programas resultan cuestionables, pues las acciones de prevención están orientadas al trabajador, no al proceso productivo, es decir, se prefiere dotar de equipo de protección personal: mascarillas, guantes y calzado especial, que erogar recursos suficientes para un cambio tecnológico mucho más propicio para la seguridad en el trabajo. Quizá esta situación explique el incremento en la gravedad de los accidentes, algo constatable a partir de los días de incapacidad.

Ocultar los accidentes y enfermedades es muy generalizado en las empresas, porque a una menor gravedad de los accidentes de trabajo registrados, corresponde un pago menor en la prima de seguro.
Añadió que esto es más frecuente en constructoras, minas, siderúrgicas y metalúrgicas, donde es más alta la probabilidad de accidentes por la naturaleza del trabajo y por el tipo de sustancias utilizadas. El IMSS clasifica estas empresas con muy alto índice de siniestralidad y, por lo tanto, tienen que pagar una prima mayor. / Alejandra Villagómez Vallejo

Padecimientos psicosomáticos, enfermedades de trabajo en aumento


La maestra en Medicina Social y en Salud Mental informó que los padecimientos más comunes en el sector laboral en México son los trastornos del oído, que representaron 44.9 por ciento del total de enfermedades de trabajo registradas en 2002; las afecciones respiratorias debidas a emanaciones (22.5 por ciento,) la bronquitis crónica (3.5 por ciento), las neumoconiosis (11.7 por ciento) y casos diversos de dermatitis con 1.6 por ciento.
No obstante, explicó, existen también trastornos relacionados con la subjetividad de los trabajadores, como estrés, ansiedad, trastornos del sueño y fatiga, así como otros padecimientos psicosomáticos, no estudiados profundamente, pero que comienzan a ocupar lugares importantes dentro del perfil de morbilidad de los trabajadores.
Relacionado con esto, indicó, hay un incremento de enfermedades crónico-degenerativas, tales como la Diabetes Mellitus, que está apareciendo con mayor frecuencia en los perfiles de daño de los trabajadores y se encuentra en primer lugar en los dictámenes de invalidez, con 14 por ciento del total de casos registrados en el año 2002. Le siguen en importancia los tumores, con 11.1 por ciento.
No existe un estudio pormenorizado de esto, pero desde 1970, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que además de los ruidos, los químicos y los riesgos tradicionales en las empresas, existen otros aspectos caracterizados como factores psicosociales y que repercuten en la salud de los trabajadores.
A partir de la década de los noventa se han dado a conocer, con mayor énfasis, las repercusiones de las exigencias laborales, las posibilidades que los trabajadores tienen de controlar el proceso laboral, y las consecuencias que puede tener esto sobre su salud física y mental.

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