Subregistran
cifras sobre enfermedades
y accidentes de trabajo
DURANTE
LOS ÚLTIMOS cinco años, las cifras registradas
por enfermedades y accidentes de trabajo en México son menores
a las de países como Canadá y EU, debido al subregistro
que se presenta. Según datos del Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS), la tasa de incidencia de enfermedades es de 3.7 por cada
10 mil trabajadores, en tanto que los accidentes de trabajo se produjeron
en una proporción de 2.5 por cada 100 trabajadores durante 2002.
Así lo estableció la maestra Susana Martínez Alcántara,
coordinadora de la Maestría en Ciencias en Salud en el Trabajo,
quien aclaró que estas cifras, lejos de indicar mejores condiciones
laborales, permiten inferir que en nuestro país hay un subregistro
importante, tanto de enfermedades como de accidentes de trabajo.
En este último caso, existen registros que muestran que cuando
menos una tercera parte de los atendidos por el IMSS no llega a los servicios
de Medicina del Trabajo y, por lo tanto, no son contabilizados. O bien,
el médico contratado por la empresa amortigua la situación,
al atender al trabajador o al otorgarle mayor cantidad de días
de descanso, para que el problema no trascienda a las instituciones de
salud.
Falta de seguimiento
Otro aspecto que contribuye al subregistro, abundó, es la falta
de seguimiento por parte del trabajador, debido a los trámites
burocráticos que implica el reclamo ante las instituciones de salud.
Un factor más que podría estar incidiendo en estas cifras,
señaló Martínez Alcántara, es la aplicación
en las empresas de programas de capacitación y de prevención
de accidentes y enfermedades de trabajo.
No obstante, para efectos de una verdadera salud laboral, estableció,
estos programas resultan cuestionables, pues las acciones de prevención
están orientadas al trabajador, no al proceso productivo, es decir,
se prefiere dotar de equipo de protección personal: mascarillas,
guantes y calzado especial, que erogar recursos suficientes para un cambio
tecnológico mucho más propicio para la seguridad en el trabajo.
Quizá esta situación explique el incremento en la gravedad
de los accidentes, algo constatable a partir de los días de incapacidad.
Ocultar los accidentes y enfermedades es muy generalizado en las empresas,
porque a una menor gravedad de los accidentes de trabajo registrados,
corresponde un pago menor en la prima de seguro.
Añadió que esto es más frecuente en constructoras,
minas, siderúrgicas y metalúrgicas, donde es más
alta la probabilidad de accidentes por la naturaleza del trabajo y por
el tipo de sustancias utilizadas. El IMSS clasifica estas empresas con
muy alto índice de siniestralidad y, por lo tanto, tienen que pagar
una prima mayor. / Alejandra Villagómez Vallejo
Padecimientos
psicosomáticos, enfermedades de trabajo en aumento
La maestra en Medicina Social y en Salud Mental informó
que los padecimientos más comunes en el sector laboral
en México son los trastornos del oído, que representaron
44.9 por ciento del total de enfermedades de trabajo registradas
en 2002; las afecciones respiratorias debidas a emanaciones (22.5
por ciento,) la bronquitis crónica (3.5 por ciento), las
neumoconiosis (11.7 por ciento) y casos diversos de dermatitis
con 1.6 por ciento.
No obstante, explicó, existen también trastornos
relacionados con la subjetividad de los trabajadores, como estrés,
ansiedad, trastornos del sueño y fatiga, así como
otros padecimientos psicosomáticos, no estudiados profundamente,
pero que comienzan a ocupar lugares importantes dentro del perfil
de morbilidad de los trabajadores.
Relacionado con esto, indicó, hay un incremento de enfermedades
crónico-degenerativas, tales como la Diabetes Mellitus,
que está apareciendo con mayor frecuencia en los perfiles
de daño de los trabajadores y se encuentra en primer lugar
en los dictámenes de invalidez, con 14 por ciento del total
de casos registrados en el año 2002. Le siguen en importancia
los tumores, con 11.1 por ciento.
No existe un estudio pormenorizado de esto, pero desde 1970, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció
que además de los ruidos, los químicos y los riesgos
tradicionales en las empresas, existen otros aspectos caracterizados
como factores psicosociales y que repercuten en la salud de los
trabajadores.
A partir de la década de los noventa se han dado a conocer,
con mayor énfasis, las repercusiones de las exigencias
laborales, las posibilidades que los trabajadores tienen de controlar
el proceso laboral, y las consecuencias que puede tener esto sobre
su salud física y mental.
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