Conocimiento
e información, nuevas fuerzas económicas: Jordy Micheli
LA
UNIVERSIDAD YA NO
es la única entidad que tiene la tarea de difundir el saber de
base, aumentar el número de personas con conocimientos y poner
éste en movimiento, aseguró el maestro Jordy Micheli,
coordinador de la maestría en Economía de nuestra Casa
de estudios, durante la “Semana Académico-Cultural de Ciencias
Sociales y Humanidades”.
Explicó que los sitios para la transmisión y conservación
de conocimientos han aumentado en número y naturaleza, por lo
que hoy en día son muchos los que no son originados en la escuela.
Ante ello, las instituciones de educación superior tienen la
misión de buscar formas innovadoras para transformarse y enfrentar
el reto que impone la nueva sociedad del conocimiento.
Una de las fuerzas productivas más importantes en la época
actual es el conocimiento, por lo que las sociedades que cuentan con
una práctica social de creación del saber y tienen mayor
capacidad en la aplicación de éste, alcanzan mejores niveles
económicos que otras, asentó.
Vivimos una etapa denominada post-industrializada, dijo, en la que el
conocimiento y la información constituyen nuevas fuerzas económicas.
Donde el sector de servicios crece en importancia, la industria se estanca,
el empleo decrece y la columna vertebral tecnológica está
relacionada con las tecnologías de información y comunicación.
Espacio de libertad intelectual
Es muy importante que prospere la individualidad en la comunidad universitaria,
ya que es condición básica del debate y de la diversidad
de enfoques y propuestas, aseguró el doctor José Hernández
Prado, profesor-investigador del Departamento de Sociología,
quien expresó que la universidad es el espacio de libertad intelectual,
por excelencia, donde se vale decir y discutir de todo en aras de descubrir
paulatina y progresivamente la verdad.
Dijo que sería deseable que todas las sociedades humanas funcionaran
como “comunidades universitarias” donde se pudiesen oír
y respetar todas las voces y se adoptaran las decisiones más
racionales y razonables, aunque no fueran perfectas.
El doctor en Filosofía apuntó que la colectividad de universitarios
funciona con principios y valores generales con los que todos están
de acuerdo y reivindican libertades como las de pensamiento, expresión,
investigación y cátedra. Se trata de una comunidad bastante
singular, puesto que la mayoría no es así de flexible
y tolerante.
La pluralidad y la tolerancia requieren ser la marca de dicha comunidad
y esa marca debiera extenderse a toda la sociedad, añadió.
El Jefe del Área de investigación sobre Pensamiento Sociológico
destacó que quienes, en el contexto actual, deben impulsar una
moralidad o una ética bien entendidas, son justamente aquellos
que en muchas ocasiones la descuidaron y cuestionaron más, es
decir, los universitarios, aunque advirtió que este no es un
llamado a convertirse en “buenas conciencias” moralinas
e intolerantes, sino en impulsores o promotores especialmente dedicados
y cuidadosos de la ciudadanía en cuanto tal.
Semana Académico-Cultural
En esta Semana Académico-Cultural, organizada por alumnos y consejeros
estudiantiles de las licenciaturas en Administración, Derecho,
Economía y Sociología de la Unidad Azcapotzalco, se presentaron
un ciclo de cine, conciertos de rock y de trova, así como funciones
de teatro.
También se impartió un curso de Excell, se realizó
un concurso de álgebra, un torneo de ajedrez y fue inaugurada
la exposición Todo personal.
El acto inaugural de esta Semana fue presidido por los maestros Víctor
Sosa Godínez y Guillermo Ejea Mendoza, rector y director de la
División de CSH de la Unidad Azcapotzalco, respectivamente, así
como por las maestras María Aguirre Tamez, coordinadora general
de Desarrollo Académico, y Cristina Larios, coordinadora divisional
de Docencia. / Javier Solórzano Herrera
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