Comunidades

 Semanario de la UAM

21 de julio de 2003

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Requiere el transporte público respuestas
inmediatas

SOBRE LAS CONDICIONES que guarda el transporte en la capital y los posibles escenarios en el futuro, especialistas de nuestra Casa de estudios ofrecieron sus puntos de vista sobre un tema que requiere, tanto respuestas inmediatas como planeación y políticas públicas integrales de mediano y largo plazos que formen parte fundamental del proyecto de nación.

El doctor Bernardo Navarro Benítez, profesor-investigador de la División de Ciencias y Artes para el Diseño, estimó que en los próximos 10 años será necesario construir los segundos pisos del periférico y viaducto, así como distribuidores viales, pero puntualizó que también se requieren obras viales menores en por lo menos 80 puntos conflictivos de la capital del país, los cuales implican desde asignar agentes de tránsito que regulen la circulación, cortar banquetas, hasta quitar topes y abrir o cerrar calles a la circulación.

En cuanto a la infraestructura vial que se necesitará en el mediano y largo plazos, el investigador afirmó que se tienen que construir libramientos metropolitanos para que los autos de carga, que se dirigen a otras regiones del país, no atraviesen la ciudad.



Zona conurbada

Otra cuestión por atender es la vialidad metropolitana, es decir, crear más obras viales en la zona conurbada para que no se produzcan embudos cuando los vehículos de la periferia entran a la ciudad.

Consideró urgente construir el segundo nivel del periférico cuando menos hasta San Jerónimo, aunque lo ideal sería continuarlo hacia Luis Cabrera, ya que con esta obra se resolvería el problema de la zona sur poniente de la ciudad, donde la densidad de viajes es altísima, sobre todo hacia Magdalena Contreras, Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac.

El urbanista expuso que ante la gran cantidad de viajes que se realizan al norte y oriente del Distrito Federal, es conveniente construir corredores de transporte público, pues éstos son vías de alta eficiencia donde la prioridad la tienen los autobuses.

Explicó que ello significa confinar carriles exclusivos a los vehículos de transporte público, para darles una circulación continua, con andenes predeterminados para el ascenso y descenso de los pasajeros, con la modalidad de prepago y con camiones grandes de puertas dobles.

Bernardo Navarro comentó que cuando funcionan bien este tipo de corredores, los autobuses alcanzan velocidades promedio cercanas a los 30 km/h que, comparados con los 15 km/h que logran los automóviles particulares en situaciones críticas, representan una gran ventaja.

Asunto social

Para el doctor Juan José Santibáñez, profesor-investigador del Departamento de Sociología, el problema del transporte público en México debe analizarse como un asunto social y no como de índole técnica, de diseño de obras viales o de la sustitución de sistemas de transporte.

En entrevista, el investigador apuntó que las autoridades deben entender el transporte público como una variable que detona el desarrollo social y que la inversión en este rubro, al igual que en carreteras, caminos, metros y autobuses, debe incluirse como un aspecto de los sistemas productivos que, desde luego, tiene efectos en la economía de una región.

Tratamiento de shock

El doctor Navarro Benítez estimó que se requiere un tratamiento de shock, completo e integral, en el que estratégicamente se impulse el transporte público, sobre todo el eléctrico no contaminante, se atienda a los peatones —generalmente olvidados— pero que también regule, organice y aproveche el transporte de colectivos.

El miembro del Grupo de Investigación de Estudios de Transporte Metropolitano consideró vital que los sistemas de transporte público se articulen y adquieran umbrales mínimos de eficiencia, para lo cual es necesario que los micros sean desplazados por autobuses.

“Es imposible controlar y administrar 27 mil unidades entre combis y microbuses y los más de 103 mil taxis, ya que el cuerpo de inspectores y administradores que tiene la ciudad enfrenta una desventaja de uno a 10 en relación con la cantidad de vehículos concesionados. Es tal la cantidad del transporte colectivo de la metrópoli, que supera a la flota de todas las capitales latinoamericanas”.



Caso de Japón

Al respecto, Juan José Santibáñez opinó que está comprobado, en el ámbito internacional, que no hay un modelo que sustituya la eficiencia de sistemas como el metro, tren ligero o trolebuses, ya que son menos contaminantes y más rápidos en el traslado de pasajeros.

Explicó que el caso de Japón es ilustrativo para ejemplificar las ventajas de la organización económica y urbana, ya que ha habido continuidad en la definición de planes de corto, mediano y largo plazos, así como una línea de aprendizaje y la profesionalización de los cuerpos técnicos encargados de construir y manejar sus sistemas de transporte.

Sobre los aspectos que pudieran adoptarse del modelo japonés, expuso que el principal sería decidir mover al grueso de la población en sistemas eléctricos, especialmente en trenes y metros.

Congestión vial cinco años

El especialista en desarrollo regional y local advirtió que en unos cinco años se tendrá una planta vehicular envejecida y contaminante, que congestionará las principales vialidades, pues no habrá espacio suficiente aunque se invierta en segundos pisos o distribuidores viales.

En relación con esto último, el docente del Área de Estudios Rurales y Urbanos estableció que es perceptible que, o no se genera la información suficiente para calcular la congestión vial en el corto y mediano plazos, o si se produce no se analiza para tomar una decisión de planeación urbana.

Dijo que, según encuestas del INEGI sobre el uso de vehículos, éste se verá radicalmente modificado cuando la apertura del TLCAN en este renglón sea absoluta, lo cual seguramente afectará la sobrecarga vehicular de las principales arterias citadinas, “si continuamos con el modelo de desplazar a la población en vehículos particulares y microbuses”.

El investigador alertó sobre la problemática del aumento del parque vehicular al citar que, en la actualidad, se generan grandes caos viales con apenas 17 por ciento de la población en posesión de un vehículo particular.

Por lo que, vaticinó, en unos cinco años, cuando 50 por ciento de la población disponga de un vehículo automotor, la carga previsible sobre el Distrito Federal será insoportable, no sólo en tránsito vehicular, sino en los niveles de contaminación y del paisaje urbano.



El doctor Santibáñez propuso, asimismo, un cambio de enfoque al indicar que las metas del transporte público capitalino deben aspirar a que cualquier ciudadano no camine más de 10 minutos para llegar a una estación de tren ligero, del Metro o a una parada de microbús, autobús y trolebús que lo pueda llevar de manera eficiente al lugar que requiera, para lo cual se tiene que saber hacia dónde se mueve la población.

“Hay que tomar este objetivo como explícito y alcanzable y hay que establecer en cuanto tiempo podría alcanzarse —cinco o 10 años— lo cual nos dará una idea más clara de la cantidad de líneas del Metro que se deben construir y en función de esto definir los instrumentos, los costos y comprometer también a la ciudadanía”.

En resumen, ambos especialistas se pronunciaron por establecer un proyecto de transporte público de mediano y largo plazos, así como formar equipos multidisciplinarios con economistas, sociólogos, urbanistas, arquitectos e ingenieros civiles para analizar las posibles soluciones, tanto del trazo urbano de vialidades como a las modalidades de transporte más convenientes para la Ciudad de México.

Autos híbridos, transporte del futuro

Aún cuando el panorama no es alentador en el futuro cercano, las exigencias de mantener un ambiente limpio y de ahorro de energéticos, ha conducido a buscar alternativas como los llamados autos híbridos.

Esta tecnología ya está disponible en las grandes constructoras de autos como Toyota, General Motors y Ford.



El ingeniero Ahmed Zekkour Zekkour, profesor-investigador del Departamento de Energía de la Unidad Azcapotzalco y pionero en el diseño y promoción de este tipo de vehículos a nivel nacional, informó que estos autobuses son una opción viable para brindarle a la ciudadanía un transporte digno, cómodo, seguro, rápido y ecológico. Indicó que cada vehículo híbrido emite 40 por ciento menos contaminantes a la atmósfera.

Este tipo de autobuses cuentan con dos motores, uno de combustión interna (diesel) y otro eléctrico, siendo este último el que emplean para desplazarse, el primero sólo les sirve para alimentar de energía al segundo, en el arranque y en alguna emergencia.

Bernardo Navarro puntualizó que los autos híbridos son una realidad, tanto, que armadoras de autos importantes ya cuentan con modelos comerciales y a diario en la ciudad circulan flotillas de vehículos eléctricos de refresqueras y de productos chatarra. Los vehículos eléctricos, asentó, no son una promesa, sino una realidad y seguramente los híbridos se convertirán en una opción de transporte que vamos a requerir en los próximos años.



Colaboración con Japón

En el marco del seminario “Municipios y Buen Gobierno en Japón: el Caso del Transporte Público”, que organizó recientemente nuestra Casa de estudios se anunció que como parte de la colaboración entre la UAM y la Universidad Tecnológica de Niigata, en noviembre de este año tendrá lugar un seminario en aquella ciudad bajo la tutela del doctor Koh Horie, quien fue director de planeación del gobierno metropolitano de Tokio y el responsable del diseño, la consulta, la negociación con la ciudadanía de las obras de carreteras y de modernización del transporte público.

Previamente, el doctor Horie visitará nuestro país, con el propósito de efectuar diversos recorridos en la Ciudad de México para que conozca el sistema de transporte de la metrópoli. El dictamen resultante se utilizará como material de discusión en dicho seminario. / Javier Solórzano Herrera

 

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